<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085</id><updated>2011-07-28T12:58:33.380+02:00</updated><title type='text'>El meteco Ben Azibi</title><subtitle type='html'>Novela de Santiago Miró</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>125</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7071782460275680732</id><published>2010-07-27T08:52:00.001+02:00</published><updated>2011-01-10T20:04:02.254+01:00</updated><title type='text'>A modo de epílogo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lo primero que llama la atención de esta historia autobiográfica, escrita en una gruesa libreta de papel cuadriculado y firmada por Ben Azibi, un autor prácticamente desconocido, es que va más allá de las contradicciones del tiempo en que fue escrita. Es, en este sentido, un relato inédito pretendidamente entroncado en la historia de un profeta menor quien, a partir de un momento de su vida, deja de creer en Yahvé. Se trata de una versión ligada a la imaginación de un personaje con datos de identidad concretos, en busca de sus coordenadas físicas, humanas y morales. Un personaje que se halla, curiosamente, más cerca de nuestro tiempo que del que un día abandonara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Especialistas consultados descubrieron que los rasgos de tinta en que fue escrita esta autobiografía, así como el papel utilizado, pertenecen a una época muy reciente que bien pudiera coincidir con las postrimerías del siglo XX, era cristiana; finales del siglo XVII, era copta; primera mitad del X, era musulmana, o segunda del LVIII, era israelita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grafólogos eminentes llegaron a la conclusión de que Ben Azibi, el personaje central, es un ser desplazado o reencarnado, sin que su personalidad, perteneciente a una civilización totalmente distinta, opuesta a la actual y en constante contradicción consigo mismo, haya cambiado a lo largo del tiempo, pese al hueco de siglos en que quedara aletargado. Historiadores consultados no pudieron averiguar con precisión qué profeta menor del Antiguo Testamento pudo haber escrito los extraños mensajes emitidos por Ben Azibi, considerados por algunos como apócrifos. Las referencias bíblicas, cósmicas y extraterrestres, así como los saltos y vacíos temporales a través de esta historia, hacen difícil pensar en la coherencia del autor de estos escritos. Autor que, al parecer, naufragara no lejos de una isla de la que hoy no se guardan, desgraciadamente, más referencias socio-geográficas que las escasamente apuntadas por el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradecemos a cuantos puedan aportar nuevos datos sobre esta historia que no los guarden celosamente sino que los aireen y hagan públicos. Sólo así se podría completar ese rompecabezas histórico y descifrar lo que Ben Azibi, misterioso personaje físicamente deformado, quiso transmitirnos a través de su extraña vida. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7071782460275680732?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7071782460275680732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/modo-de-epilogo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7071782460275680732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7071782460275680732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/modo-de-epilogo.html' title='A modo de epílogo.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1271541099882465387</id><published>2010-07-23T08:30:00.006+02:00</published><updated>2010-09-29T18:11:01.564+02:00</updated><title type='text'>Capítulo I. Enano, feo y sin blanca.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEk7aWiYkeI/AAAAAAAAJOI/823YAGjOd7I/s1600/Cap%C3%ADtulo+I.+Meteco,+enano+feo+y+blanca..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 317px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5496990144094835170" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEk7aWiYkeI/AAAAAAAAJOI/823YAGjOd7I/s400/Cap%C3%ADtulo+I.+Meteco,+enano+feo+y+blanca..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tres fueron los factores determinantes por los que los aduaneros revisaran con lupa mis papeles: ser meteco –extranjero que carecía de todo derecho en aquel país que proclamaba tantas libertades–, ser enano –no superaba los 90 centímetros– y no disponer de suficiente pasta –tenía lo justo para ir tirando–. Además, era feo –mi cara había sido desfigurada por un accidente– y mi presencia despertó cierto interés por parte de los funcionarios. Así que, tras observarme detenidamente como si fuera un bicho raro venido quién sabía de donde, pasaron a lanzarme una batería de preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De dónde viene y para qué?... ¿Es ésta la primera vez que visita este país?… ¿Cuánto tiempo piensa permanecer en él?... ¿De cuánto dinero dispone?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me resultó nada fácil ni cómodo intentar atravesar aquella estación llamada por ellos frontera o aduana. Los funcionarios que examinaban mi nombre y apellidos, mi edad y nacionalidad, mi estado y profesión, esperaban respuestas bien concretas, mientras hacían un registro a fondo de todo lo que llevaba conmigo. Ante mis primeras contestaciones balbucientes –apenas hablaba su idioma–, los agentes me acecharon y me sometieron a un interrogatorio interminable en el que no se ahorraron algunas palabras malsonantes. Hubiera asegurado que les molestaba el descontrol, el no poseer las claves personales de todo individuo que osaba pasar ante ellos y el hecho de que, pese a que, al parecer, llevaba mis papeles en regla, despertaba ciertas sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier extraño movimiento contra su indiscutible autoridad en la zona parecía aterrarles. Podían tolerar que un ovni apareciera en el espacio pero no consentían que alguien pudiera pasar sin ser inmediatamente reconocido y fichado por sus máquinas. Pobre de aquel meteco que se atreviera a traspasar aquella frontera o a cruzar sus lindes sin los papeles, documentos o acreditaciones pertinentes. Y no podían permitir que el más insignificante viajero –ellos utilizaban la palabra individuo o, a lo sumo, súbdito– no fuera, al toparse con ellos, perfectamente fichado e identificado para el resto de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres meses después de aquel primer control, todavía recuerdo las caras de aquellos aduaneros, sorprendidos por mis repuestas estrafalarias. No concebían que, en aquel momento, improvisara respuestas al vuelo. Consideraban insolente mi intuición y no estaban dispuestos a perdonarme. Les sacaba de quicio mis extrañas respuestas y todo lo que estaba fuera del alcance de sus preguntas. No aceptaban ni la incoherencia ni el caos mental. Por eso no podían creer que me hubiera olvidado de mi edad, de mi estado y profesión –todo ello constaba en mis papeles pero no se confirmaba con mis respuestas–, así como de mis confusas intenciones al traspasar su frontera. Pensaron que iba bebido, pero mi boca no olía más que a agua. Imaginaban que me había escapado de un manicomio –así llaman a los asilos para locos o dementes–, pero mis papeles estaban en regla y mi documentación era correcta. Todo estaba en orden, excepto mis cabellos, mi figura y mis ininteligibles respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, me dejaron por imposible. Debieron considerar que seguir conmigo, un pobre meteco que, además era enano y feo, suponía, sin duda, una pérdida de tiempo. Para ellos, lo importante era la documentación y no las palabras que pudiera pronunciar un pobre loco inofensivo cuya actuación ya se encargarían otros de vigilar y de juzgar, en caso de transgredir las normas prescritas. Así que pasé, sin más problemas, al menos por aquella primera frontera geográfica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo posteriormente otras lindes cuyos trámites serían mucho más engorrosos. Sibilinas y sofisticadas fronteras que fueron delimitando cada vez más mi campo de acción. Sus escasas explicaciones –para mí, simples pretextos–, rayaban no pocas veces en el racismo puro. Pero ellos no estaban allí para explicar nada sino para exigir explicaciones a los demás. Y yo, que no pensaba como ellos ni hablaba, al principio, correctamente su idioma, era un ser extraño. Un enano que se expresaba con dificultad, utilizando con exceso palabras, sonidos onomatopéyicos y gestos raros, y que vestía de forma extravagante y en desacuerdo con su tiempo. No era, en una palabra, de los suyos. Era, simplemente, un meteco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo, caminando con las manos en los bolsillos, vacíos, y la cabeza en un lugar lejano, pensaba yo en mi isla de donde un día había salido por encontrarme aprisionado entre sus murallas y sentirme cercado por sus mares. Necesitaba saltar las primeras, atravesar los segundos y caminar sin necesidad de seguir dando vueltas sobre el mismo terreno de la isla. Precisaba una ruta no cortada por el mar y me encontré con otra, controlada por unos aduaneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había instalado en aquella urbe, donde las prisas y el anonimato consumían al ciudadano. Y fue delante de un escaparate, repleto de libros impecablemente presentados y con títulos sugestivos en sus portadas, cuando, de pronto, me sobrevino la idea de escribir este diario en la lengua que hablaban esas gentes, como forma de entrenamiento. Me di cuenta de que todas aquellas obras contaban algo, una historia real o imaginaria, homologada por un premio literario o avalada por una prestigiosa editorial que las había lanzado al mercado como objetos de placer visual y de lujo intelectual. Pensé que mi historia no pasaría jamás por un jurado nombrado a dedo por alguna entidad cultural o literaria porque, entre otras cosas, una resaca rebelde de meteco indomable me hacía chocar contra toda autoridad, viniera de donde viniera. Me imaginé mi libro sin premio, sin editor y casi sin título. Un libro sin características de libro. Hojas sueltas emborronadas en las que fuera anotando mis recuerdos. Un incongruente y borroso pasado que sirviera de pauta o de plano literario y que me indicara el camino a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba ir recordando mi vida desde los principios lejanos de mi primera aparición, y anotarlo en hojas en blanco, vírgenes y prestas a dejarse manchar por mis eyaculaciones intelectuales precoces o tardías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé, pues, de contar unas piezas, guardadas en un calcetín tirado en un rincón de mi cuchitril recién alquilado, y decidí comprarme una libreta lo suficientemente gruesa como para que cupiera en ella toda mi vida pasada, la presente y la futura que empezaba hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus tapas eran de cartón rojo y sus hojas, cuadriculadas. “En este momento, no tenemos de otra clase”, me respondió gentilmente la empleada que me atendió. Por lo visto, ni los papeles más inéditos se escapaban en este país a la cuadratura mental de sus diseñadores. Encasillaría mi vida en estas líneas uniformes, respetando los márgenes y los espacios, según las viejas normas escolares que maestros policías se encargaban de aplicar a rajatabla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta fue la primera palabra escrita en mi libreta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Libertad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabra firme y agradable que despertaba y exigía ciertos derechos. Conocida en el vocabulario de tanta gente oprimida que sufría en sus carnes la esclavitud y el desprecio de sus opresores. Se levantaba como primera reivindicación de todo ser humano. Libertad, Igualdad, Fraternidad era el lema de esta República en la que había venido a caer. Y, en la plaza de la Revolución, se le había erigido una estatua colosal, la misma que, según decían, se levantaba en la rada de Nueva York. La “Libertad iluminando el mundo”, según un escrito que había leído de Bartholdi, donado por Francia a América.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde mi alta ventana de mi cuchitril, recojo todos los sonidos callejeros de esta babilónica ciudad. Entre ellos, los claxonazos y frenazos de los vehículos, tan numerosos como los peatones. Al principio, no me acostumbraba a los ruidos que resquebrajan la noche y continúan en el alba y a lo largo de todo el día con zumbidos y estridencias. Los hay agudos y prolongados, como sirenas de fábricas que marcaban el tiempo de trabajo, y bajos y graves, como sordos resoplidos de barcos transatlánticos que se alejaran de los puertos. Y abarcan toda la gama de las trece notas musicales en todos los tonos. Pero, cuando se escuchan en bruto, resultan harto desagradables y su insistencia me exaspera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, mis oídos se han ido haciendo a ellos, convirtiéndose en ruidos familiares, hasta el punto de reconocerlos uno a uno, pese a su testarudez insolente pero familiar. Son los bocinazos, pitadas, griteríos, estallidos, chasquidos, zumbidos, estruendos, alborotos, que me unen sonoramente con el estado de los cada vez más descontentos ciudadanos de a pie y me convierten en víctima a la vez de un progreso inarmónico y desequilibrado, orquestado por sordos programadores estadistas, más interesados en el supuesto progreso que en el bienestar y equilibrio de las personas. Esa variada algarabía, así como sus grados de insistencia, me dan habitualmente el pulso de una ciudad enfermiza que sufre de stress continuo y crónico. Como enfermizos me parecieron los aduaneros con sus preguntas de rigor y de rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre los sonidos que me llegan hasta este sobre ático en que me hallo instalado, prefiero el repique de campanas de las iglesias cuyas torres se levantan, como momias arquitectónicas, en medio de tanta vibración profana y secular. Ellas me desvelan y despiertan mi imaginación. Entre la insolencia de las cosas que toman forma y color con la llegada del sol, cuando éste logra traspasar la frontera sin ser detenido por los controladores de turno, las campanadas se muestran a veces discretas. Pero, en contadas ocasiones, son lanzadas al vuelo, intentando, con su redoble, sobreponerse al ruido de la ciudad en una lucha a muerte entre los sonidos del mundo y los del espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la alta ventana de mi cuchitril veo el Metro surgir del subsuelo, envuelto en un estrépito, saltando como un delfín de hierro para sumergirse de nuevo en la tierra en donde se convierte en un topo implacable y melancólico. Veo los coches y vehículos en miniatura circular con dificultad por las calles, plagadas de hormigas humanas. La lluvia sumerge los sonidos en un llanto callado. Y, siempre desde mi alto ventanal, oigo, como en un sueño, los obstáculos acústicos de una ciudad cuya cara salvaje se me presenta siempre con la mirada turbia y con una triste sonrisa. Ignoro si es de bienvenida o de desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de mi calle, Rue des Abesses, cuyo nombre luce en una placa azulada fijada en una esquina, junto al comercio de un carnicero que siempre tiene patas de cerdo en primera fila de su escaparate –al parecer, los mostradores comerciales suelen siempre reflejar la personalidad de sus propietarios–, hay una tienda de máscaras, con sonrisas falsas asomando por sus bocas, entreabiertas. Sus ojos, huecos, miran desde el interior con toda la indiferencia de la que son capaces. Cuelgan sus mejillas sonrosadas en una pared pintarrajeada de oscuro y toda la vergüenza de la ciudad parece agolparse en ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el mediodía justo cuando pasé frente a esta tienda, convencido de que nadie estaba dispuesto a representar un papel distinto al que le toca a cada cual. Una seriedad vulgar y callejera lucía a lo largo y ancho de la calle. Incluso la mujer que atendía a los clientes interesados por las máscaras –supongo que, por estar más pendiente de quienes la visitaban que de las máscaras expuestas que la acompañaban– hacía esfuerzos por desembarazarse del aire supuestamente gracioso que la rodeaba y del contagioso cachondeo que emanaba de aquellas mascarillas colgadas. Y, cuando, decidido, le he señalado sin titubeo “ésta” –una mascarilla de niño inquieto y revoltoso–, no ha movido ni un músculo de su cara y la ha descolgado con la misma rutina con que los aduaneros tamponan los papeles fronterizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la careta puesta y disfrazado de niño travieso y terrible, he salido de nuevo a la calle, procurando ocultar mi horrible cara que en realidad tenía, así como mi aire de despistado y asustado meteco. Hacía frío y nadie se volvió para observarme mientras caminaba con la rapidez con la que se desplaza un saltimbanqui o un pícaro saltarín, pillo y bribón donde los haya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Metropolitain es un tren subterráneo que recorre los intestinos de esta urbe y arrastra su sombra con resignación. Me dispongo a abrir bien los ojos mientras observo todo lo que acontece en ese mundo dominado por ese gusano férreo, largo y articulado, iluminado en su interior por luces de neón, y enfrascado en las filas paralelas de una vía que no deja de husmear. En los pasillos, flota, de vez en cuando, alguna nota aguda salida de la flauta de un mendigo. O surgen en tropel, a las órdenes de otro mendicante que hincha y vacía un afligido acordeón, tanto compungido como exultante. Ondean sus melodías como el humo de un cigarrillo, mezclándose con otras más lánguidas o veloces de un violín, muñido por un sátiro de las cuerdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre estación y estación, en una semipenumbra que explota ruidosamente cada vez que el metro aparece, memorizo los vistosos anuncios gigantescos que desprenden, a ultranza, color y felicidad: coches último modelo, abrigos de visón, medias de terciopelo, quesos de las mejores marcas, vinos de mil sabores, películas que hay que ver, libros que se deben comprar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, el gusano de hierro articulado se para, tras echar un soplido desganado, y se llena ciegamente de gente presurosa. Con el vientre hinchado, reemprende la marcha y se lanza a una corta y loca carrera, lamiendo y tragando kilómetros de raíles, y renovando en cada estación una carga apretujada. Hasta que, harto de deambular como un sonámbulo, busco el gran agujero que me libere de esta pesadilla. A la izquierda o a la derecha, por las escaleras y pasillos rodantes, por la de peldaños fijos o por los ascensores, encuentro, al fin, la puerta que me devuelve al mundo exterior. Y salgo, decidido, en la estación Pigalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anochecer me sorprende entre luces de neón multicolor. Ando con mis pupilas fascinadas en busca de pequeños y grandes mundos de fantasía, tras cada pancarta y anuncio luminoso. Bonitas y centelleantes mentiras cuyas migajas alimentan fugazmente a mendigos y a vagabundos con estómagos vacíos. Toda la ciudad está inundada de esta clase de artículos de lujo, visualmente comestibles o masticables, envueltos en luces fluorescentes. No lejos de mi provisional morada, hombres hambrientos de sexo y erotismo curiosean ante mujeres públicas que se han apropiado de la acera y ofrecen sus carnes a la clientela, invitando abiertamente al trueque de sus concupiscentes cuerpos por unos francos, como viejas profesionales que son del oficio más antiguo del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si te vienes conmigo –me insinúa una de ellas con su cigarrillo a flor de labios, acostumbrada a mantener una breve conversación con cada posible cliente que pasa por su lado–, no te arrepentirás. Por un rato inolvidable de placer te haré olvidar de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amaino el paso y espero un gesto cualquiera de su corazón de meretriz. Para aclarar cualquier malentendido, saco los forros de mis bolsillos mientras que mi máscara, que no para de sonreír, cae de bruces y yo dejo mi rostro al descubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si es realmente un meteco –exclama mientras me observa de cerca–. Y, además, feo y sin blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se da media vuelta, alejándose de mi figura, desenmascarada. La tentación de la noche ha pasado por mi lado y dejado en mis ojos unas sombras huidizas, invadidas intermitentemente por el neón que acaba de prender en mi corazón. Tampoco ellas hablan mi lenguaje, ni pretenden comprenderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo, observo cómo se inventan palabras vacías de sentido y de contenido, “des mots” que nacen muertas en la punta de la lengua y que algunos pretenden dominar a base de oratoria. Palabras sopladas al oído, enzarzadas en las telarañas de la elocuencia y preparadas para el arte de disertar, tan puesto de moda en ésta como en otras sociedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte, yo prefiero el silencio. Y, mientras no cesa el palabreo, prefiero que hablen ellos, los predicadores, los literatos, los políticos, que tienen siempre tanto que decir a sus oyentes, lectores electores. Ponen cara de convicción en la pequeña pantalla. Se arropan con toda la persuasión de la que son capaces de armarse para soltar “cuatro verdades como un puño”. Para ello, gritan con fuerza, convencidos de que su discurso atrapará a sus pobres víctimas. Enronquecen. Ponen a prueba sus gargantas. Se encolerizan. Levantan las manos y puños al cielo. Mas no seré yo quien me acerque a sus discursos y pique a su anzuelo, sostenido por sus palabras corcho que flotan sobre las olas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cálidas palabras de predicadores para los días de miedo y de cuaresma. Ambivalentes vocablos políticos de orden, paz y progreso. Bien matizados y lógicos pensamientos expresados estilísticamente por la palabra escrita. La que intenta construir mundos apartes, encerrados en páginas impresas. Circunstanciales y siempre oportunos términos en manos de políticos que defienden unas leyes hechas a su medida. Pulcras y grandilocuentes palabras, estéticas, esbeltas y sórdidas, ridículas y altaneras... La colección es larga y difícil de completar. Todo puede servir en este mercadillo de la palabrería de ocasión de la que cada cual se lleva lo que precisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un sombrío rincón de esta gran feria de las palabras, la mía se ha extraviado o me la han quitado de las manos. Y cuando logro reencontrarla, me cuesta reconocerla. Esta no es mi palabra, señores. Estos son los restos de excrementos de un mundo corrompido que se alimenta de palabras muertas, vacías y sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, yo ya no tengo nada que decir. Por eso me vuelvo a mi tabuco. Allí me espera un cuaderno en donde enterraré el resto de mi discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se habla de la edad que uno tiene, de la profesión y nacionalidad, de los gustos personales, de los gramos de carne comidos diariamente y de los litros de agua o alcohol ingeridos, del dinero gastado, de lo que vale un artículo de consumo, de la medida que uno calza, de la velocidad que alcanza el vehículo propio, de sus caballos, potencia y de la gasolina utilizada, de acuerdo con lo que uno es capaz de ganar en su trabajo, del barrio o distrito en donde uno vive y de las amistades que uno tiene. Por lo visto, en estos tiempos, todo está controlado y milimetrado. Es la obsesión por definirse siempre con relación a lo que nos rodea y no por lo que uno es y piensa, independientemente de lo que nos circunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también se habla de los millones y millones de gente en paro que no puede disfrutar de las cosas “normales” de la vida. De los que viven con un pie en este estribo y el otro en el aire. De los que carecen de medios para desarrollar sus profesiones y del número creciente de personas que pierden cada vez más sus señas de identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre unos y otros, me sitúo en mi tabuco de seis metros cuadrados de extensión, en el que al menos puedo dar una docena de pasos, bordeando las paredes y sin repetirme. Tal vez trece, pero no más. Puedo asimismo asomarme a la ventana o quedarme inmóvil delante de un espejo que refleja mi figura de los pies a la cabeza. A veces he querido atravesar ese fiel espejo para saber lo que se oculta detrás de la imagen que refleja, pero aún no me he atrevido hacerlo. Y ese enano feo al que llaman Ben Azibi, puesto que así consta en su carnet de identidad, me mira con cierta interrogación. Estoy seguro de que sabe mucho más de lo que aparenta. Otros prefieren pasar las horas frente al televisor, ese invento que permite ver el mundo sin verse a uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primavera, la luz solar entra pronto, llegando tímidamente hasta la mitad del cuchitril. Cuando tenga algo de dinero, pintaré los muros de verde –ahora son azules– y hasta puede que dibuje el sol brillante en el techo. También quisiera arreglar la fotografía de ese grifo, colocada sobre la palangana. Está cerrado pero una gota, siempre colgada en el aire, fue sorprendida por el artista, a mitad de camino entre el orificio de salida de la espita y la jofaina. Intuyo algo misterioso en esa gota que ni sube ni desciende. Diríase que no pertenece ni a la vida ni a la muerte. O mejor, que desciende casi por accidente, sin haber tenido tiempo de conocer la fría realidad del tiempo y del espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una gota que me tiene sugestionado. Desde hace tres meses, justo el tiempo en que alquilé esa buhardilla, el grifo fotografiado sigue cerrado. Es grande, de metal bruto y, por la noche, no se le oye respirar ni sollozar. Mi mayor placer al acostarme es dormirme mientras miro fijamente esa gota de agua que, iluminada por las luces de la calle, se mantiene en el aire. Ni decide precipitarse al fondo del recipiente, ni vuelve a introducirse en el agujero del grifo. Ignoro qué nota produciría sobre la palangana si alguna vez, sin más fuerzas para mantener este difícil equilibrio, se desplomara sobre ella. Dependería de la cantidad de agua que hubiera depositada, del mismo sonido exterior, cuando llovizna o llueve a raudales, del florecimiento de la primavera o del bochorno que se apodera del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de mi desván está casi siempre abierta. Enfrente de la entrada, en el mismo pasillo, hay un tragaluz, un orificio del sobre ático en el que los últimos rayos de sol se asoman sin fuerza cada atardecer. Por ahí penetra, hasta mi cuchitril, la postrera luz del día. Esa es precisamente una de las razones por las que quiero que mi puerta siga abierta o, al menos, sin cerrar con llave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He caminado deprisa por la ciudad, al paso de los que no pueden perder su tiempo, convertido en oro. El mío no vale un pimiento y debo adaptarme al de ellos para no ser pisado. Así que corrí por calles y aceras como corren todos, contagiado por sus prisas congénitas. Por lo visto, me estoy poco a poco “civilizando”. Al llegar a mi portal, no he querido ralentizar la marcha y he subido volando los peldaños de mi escalera sin ascensor. Palpitaba mi corazón a trompicones y, al llegar al sobre-ático, latía fuertemente, como si quisiera saltar. Pero, en el ventanal, en donde suele morir el sol, justo delante de mi puerta, me he dado cuenta de que ésta permanecía cerrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He buscado las llaves en mis bolsillos pero ya hace varios días que los tengo agujereados de tanto hurgar en ellos. He mirado en la cerradura, pero la llave no estaba ahí. Así que, de nuevo, he bajado los peldaños de mi escalera, subiéndome en algunos intervalos a la barandilla y deslizándome tristemente por ella. Mi corazón me seguía, un piso y medio rezagado, mientras brotaban atropelladamente unas lágrimas por mis mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyado contra la fachada, observé por un momento a la gente que seguía desplazándose deprisa. Todos parecían guardar en sus bolsillos las llaves de sus pisos, cerrados con doble vuelta. Uno de los vecinos del primer piso entró en mi portal y aproveché para preguntarle si había encontrado una llave. Me miró, extrañado por mi consulta, y me contestó con otra pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La llevaba usted encima cuando salió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues, no… La verdad es que nunca la llevo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah! Es usted demasiado ingenuo… Porque ¿para qué sirve una puerta si está siempre abierta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le he contestado con una lacónica respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nunca pensé que me hiciera falta para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, cambiando de cara y de actitud, se me ha acercado hasta tocar su nariz con la mía, y, escupiendo cada palabra sobre mi cara, me ha advertido, como quien da un último y definitivo consejo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En este país, mientras haya puertas, habrá llaves. No lo olvide, meteco insolente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, ha dado media vuelta y se ha alejado, pensando en que todos los metecos somos iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le he pedido al cerrajero que me hiciera dos llaves: una, pequeña, para abrir mi sotabanco y la otra, muy grande, para encerrar al viento que cierra las puertas. Con la pequeña, he intentado abrir mi tabuco. Aunque, al no entrar en la cerradura, he descubierto que no estaba cerrada, sino atascada por el soplo del viento que se había introducido por el ojo de buey del pasillo, abierto por alguien. En el interior, todo permanecía en su sitio, como antes: la cama, seguía estando cerca de mi ventana; la ventana, no lejos de mi armario; el armario, al lado de mi mesa; ésta, frente a mi grifo; el grifo, sobre la gota de agua retratada; y la gota, en mi espejo reflejada, junto y mi enana figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tanto esfuerzo, me encontraba cansado, pero ello no ha impedido el que me diera cuenta de que el polvo cubría mi espejo, mi grifo cerrado, mi mesilla coja, mi armario empotrado, mi cama de muelles… Hasta mi gota colgada tenía motas de polvo. Pero todo estaba en orden, como dicen los gendarmes, y mi alma en paz, como rematan los curas y los pastores, aunque el polvo, traído sin duda por el viento, flotaba en el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quería dormirme sin antes hablar con él. Pero el sueño y el cansancio me embargaban...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grande como un gigante, ancho como un mar, arisco, impetuoso y dulce a la vez, el viento, en lo alto del cielo, me ha mirado un momento por el rabillo del ojo. Le he advertido, encolerizado, mientras le mostraba la llave grande:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vengo a encerrarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un largo silencio se ha hecho entre él y yo, durante el cual he oído perfectamente su respiración, pausada y calmada. En vista de que no mostraba ninguna resistencia, he añadido, menos airado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No quiero que vuelva a obstruir mi paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber suspirado ligeramente, me ha preguntado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién te ha abierto la puerta que yo cerré?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tuve que acudir al cerrajero –le he contestado- para que me hiciera dos llaves: una, para abrir mi puerta; la otra, para encerrar al viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, me ha dicho con lógica resignación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soplo para dar trabajo al cerrajero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me ha susurrado que ambos se hacían imprescindibles en la vida: él, para cerrar las puertas abiertas y el cerrajero, para abrirlas. Ambos se complementaban y ambos se necesitaban. Eran, de esta forma, cómplices. Perdido ante esta insólita explicación, el viento me ha lanzado un leve soplido, mientras añadía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aparte del cerrajero, hay otros hombres que viven de mí. Muchas amas de casa me utilizan para secar sus ropas recién lavadas. Cuando llueve, yo escurro la hierba y oreo los campos. Gracias a mis soplidos, muevo los barcos de vela y los molinos de los campesinos sacan el agua de los pozos. Aunque otros, como tú, pretenden ignorarme y prescindir de mí. Pero, en caso de apuros, no dudo que vendrías a suplicarme una ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No pido su ayuda –le he espetado, saltando hasta llegar frente a él–. Sólo vengo a encerrarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, mis palabras no han provocado ninguna reacción. El viento, que seguía calmado y sin inmutarse, ha entornado sus ojos hacia la tierra y me ha contestado, en voz muy baja, apenas audible:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si tú me encierras, tu cerrajero y muchas otras gentes pueden quedarse sin trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incapaz de resolver este nuevo problema, estaba furioso conmigo mismo. Una simple puerta cerrada me había creado inimaginables complicaciones. ¡Vivía tan tranquilo en mi zaquizamí siempre abierto! Y comenzaba a arrepentirme de no haberlo cerrado antes. Aunque, después de todo, tenía derecho, como todo el mundo ¿Qué podía hacer? Si le dejaba libre, me sometía a sus arbitrarios impulsos. Si le encerraba, los cerrajeros y otras muchas gentes que dependían de él podían perder su trabajo. Exasperado, le he gritado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿por qué se empeñas en cerrar mi puerta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Obedezco, simplemente, a mis impulsos –se ha limitado a contestarme, mientras una nube ensombrecía su faz y ocultaba por unos segundos su figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revolcado en su inmensa cama celeste, capaz de envolverse en sus sábanas o de desprenderse de ellas en un soplo inocente, el viento ha apartado el nubarrón y me ha soltado un discurso impecablemente concebido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sigo los cauces naturales. En primavera o verano, si se me antoja retirar una nube, con un simple movimiento de mis labios, la hago desaparecer. O puedo permanecer eclipsado, como si no existiera. Al llegar el otoño, soplo sobre los árboles y los dejo desnudos. Y, durante el invierno, puedo ensañarme y soplar con todas mis fuerzas sobre alguna región hasta devastarla. Todo es cuestión de seguir el impulso de la naturaleza. ¿Por qué te empeñas en luchar contra la misma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero, ¿quién mueve sus impulsos? –le he preguntado, cada vez más intrigado por sus impecables razonamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pudiera oír su respuesta, una luna gigantesca se había apoderado del cielo estrellado y el viento, alarmado por su majestuoso resplandor, ya había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He seguido subiendo hasta el último peldaño celeste, pero, en una calma cada vez más extendida, el viento se había esfumado. Quería seguir hablando con él, hacerle otras preguntas, plantearle otros interrogantes. Pero mis gritos se han perdido en el horizonte. Ni rastro de él en todo el firmamento. Desde lo alto, y antes de descender a la tierra, he lanzado al fondo del Sena mi gran llave que llevaba para encerrarle. Evidentemente, el viento era libre. Y yo seguía sin saber dónde hallar a quien mandaba sobre él. Me pareció que, aunque lo hubiera estado buscado durante siglos por toda la tierra, los mares y el universo, no hubiera sido capaz de encontrado. Tras sus únicas respuestas, cortas e ingenuas, se había eclipsado. Así que, cansado, agotado y confuso, sin comprender nada de lo que me estaba sucediendo, he llegado a la conclusión de que el viento, con una ingenuidad que rayaba con su cinismo, se había burlado de mí, dándome el esquinazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despertarme, me he dado cuenta del desorden que, esta vez sí, reinaba en mi cuchitril. Mi armario estaba medio vacío; mi mesa había perdido su equilibro y tambaleaba ligeramente; mi espejo, sucio, reflejaba turbiamente mi figura. Y, en el colmo de mi asombro, un hombre barbudo me observaba, forzando una sonrisa de compromiso, mientras el perro que le acompañaba lanzaba un ladrido de advertencia. Me he frotado varias veces los ojos para asegurarme que no seguía soñando. Y, antes de que pudiera pedirle una explicación, se ha adelantado para excusarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días. Perdone por mi atrevimiento, pero he visto su puerta abierta y he entrado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin dejar de explicarse, a la velocidad en que hablaba, me ha mostrado su carta de “inadaptado”, varios artículos recortados de la prensa, papeles y más papeles, mientras se lanzaba a la conquista de otro adepto. Al cabo de un largo minuto de un monólogo ininterrumpido, ha resumido, mientras me ofrecía un disco en el que explicaba detalladamente su alternativa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por esto, en este inseguro mundo de los inadaptados, necesitamos de usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le he precisado que no tenía tocadiscos y que yo era pobre, como él. Pero el hombre barbudo ha insistido en pedirme tres francos para sus colegas, los inadaptados, que ni siquiera contaban con un lugar como éste, donde pudieran comer o dormir. Luego, cuando ha comprobado que su petición caía en saco roto, ha rebajado su petición a dos, uno, medio, sólo medio franco para sus inadaptados, mientras el perro que le acompañaba miraba fijamente y con mucha atención la gota de mi grifo suspendida en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, me he dado cuenta del desorden que aquel barbudo defensor de inadaptados había traído consigo. Y he tenido la impresión de que algo acababa de romperse en mi interior, mientras que la voz del visitante, cada vez más grave y compasiva, seguía pidiéndome unos céntimos para sus inadaptados. Temblaba visiblemente su mano rendida hacia mí, cuando, harto de soportar esta situación, le he gritado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ya le he dicho que no tengo nada que darle!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derrotado ante mi persistente actitud, el barbudo se ha encogido de hombros y ha salido, sin añadir palabra, seguido de su perro. Pero una ola de vergüenza ha invadido mi cara, al darme cuenta de mi desproporcionada reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo sólo, me he preguntado de qué servía tener la puerta de mi desván abierta si la de mi corazón permanecía cerrada. Es entonces cuando me he dado cuenta de mi desgracia. Y una gran tristeza se ha volcado sobre mí, al constatar que la pequeña gota de agua de mi grifo había desaparecido. Ya no estaba ni en el aire, ni en el suelo, ni en el grifo. Alguien la había definitivamente descolgado de la fotografía y se la había llevado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquella visita inesperada, no sólo la mesa había quedado coja. También yo había perdido de alguna manera el equilibrio, pensando que mi gota de agua, siempre inmóvil entre la palangana y el grifo, había desaparecido. Tras varios días de búsqueda, terminé por pensar que alguien –concretamente, aquel barbudo o, más bien, su perro sediento– la habían impunemente descolgado para llevársela consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo, apoyada mi frente contra el cristal del orificio del pasillo, que tiembla cuando el viento arrecia, y descansada mi mirada sobre los tejados mojados que me rodean, paso largas horas contemplando el paisaje. Cuando deja de llover, flota un aire húmedo sobre los edificios que parecen apretujarse unos contra otros para mejor protegerse del frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de esos días en que el mundo parecía desmoronarse, observaba yo las gotas que se deslizan por los cristales cuando apareció mi vecino de piso: un anciano que subía con grandes dificultades los últimos peldaños de la escalera que le conducen a su aposento. Al llegar, me saludó y depositó lo que llevaba en brazos sobre una pequeña alfombra que tenía instalada delante de su puerta, casi siempre cerrada, al contrario que la mía, habitualmente abierta. Era un paquetito blanco, unos zapatos marrones y un paraguas negro. Y se había quedado inmóvil como una estatua ante su puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No acertaba yo el motivo de la quietud de mi vecino cuando, de pronto, oí cómo rompía a llorar desesperadamente. Los cristales del ventanuco del pasillo tenían en aquel momento menos chorrillos que los que le caían por sus mejillas arrugadas. Como no parecía tener la intención de moverse y yo ya comenzaba a impacientarme ante tanta lágrima, me acerqué a él sin hacer ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Puedo ayudarle en algo? –le pregunté, intrigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él me miró con sus ojos inundados de lágrimas. Y, con cierto aire ausente, me respondió, con un extraño acento y una voz un tanto desarticulada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah, hijo mío! Es que no puedo entrar en mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, al ver que nada podía temer de un enano meteco como yo, me explicó que él también era meteco, pese a llevar más de treinta años en este país. Procedía de Polonia y pasaba por un mal momento porque, además de su llave, había perdido, unas semanas antes, a su único hijo y, con él, toda su esperanza. Me dijo que refugiarse en su casa era lo último que le quedaba en esta vida, pero que, al extraviar su llave, también se había frustrado su esperanza de seguir viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes –me repetía una y otra vez–, al menos, tenía a mi hijo que, de vez en cuando, me escribía una postal. Pero, desde que muriera en accidente, ya no me queda apenas nada en esta vida. Y, para colmo, voy y pierdo mi llave, y ya ni siquiera puedo entrar en donde vivo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudarlo un momento, he cogido la mía y se la he prestado. Afortunadamente, no se me había ocurrido echarla, como la del viento, al fondo del Sena. Pero, cuando he visto que seguía sin moverse, le he vuelto a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No quiere usted probar con ella, señor vecino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, como si acabara de explotar una nueva tormenta, ha llorado de nuevo mientras levantaba sus manos al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire mis manos, hijo mío. Están tan mojadas de la lluvia y tan gastadas que ya no puedo utilizarlas. ¿Podría pedirle que lo haga por mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, y recordando lo ocurrido con mi puerta, la suya estaba también atascada y no precisaba de llaves, sino de un empujoncito. Cuando, al fin, mi vecino ha entrado, después de darme las gracias, ha introducido su paquetito blanco, sus zapatos marrones y su paraguas negro. Y yo he descendido hasta la calle y me he paseado un rato bajo la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces he comprendido que no había sido una desgracia encontrar mi puerta cerrada por el viento, puesto que el cerrajero me había hecho una llave que había servido de pretexto para hablar con un vecino con el que apenas coincidía. Pero cuando, al cabo de un rato, he vuelto a subir, me he encontrado con una desagradable sorpresa. Sobre mi mesa coja, una nota con grandes y desiguales rasgos. Era de mi vecino que me agradecía el que le hubiera abierto su puerta. Y añadía: "No lo tome a mal, pero, desde ahora, serán los otros los que precisen de puertas. Yo ya no las necesito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un ciego arrebato de desesperación, mi vecino se había lazado por la ventana a la calle, mientras yo subía las escaleras contento, con la cabeza repleta de falsas esperanzas. Y había muerto en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Policía me hostiga, me provoca, me empuja (cualquiera diría que desea que yo salte también por mi ventana). Me exige que tenga todos mis papeles en regla. Pero los trámites para conseguirlos son igualmente engorrosos. Para concederme el permiso de residencia fija, me obligan a tener antes el de trabajo. Pero nadie me contrata si, previamente, no enseño mi permiso de residencia, concedido por la Policía siempre que muestre mi contrato de trabajo. Es como un círculo cuadrado que los responsables del país, en donde Descartes naciera y escribiera el Discurso del Método, no parecen molestarse en aclarar. Y, para demostrarme su generosidad, me ofrecen, como alternativa, 4.500 francos a mi salida del país, como clandestino o sans papiers. Un gesto altruista que he rechazado desde el primer momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo este tinglado policial montado no hay quien resista. Y los metecos como yo o terminan por desertar, volviendo a la frontera, o se echan por la ventana, como mi vecino. Tampoco faltan los reclusos inmigrantes. Dicen que la mitad de la población carcelaria lo es. Para las autoridades policiales es más cómodo dejar que se pudran entre cuatro paredes que arriesgarse a que vivan incontrolados. Y hasta han pensado en la sustitución de llaves por puertas automáticas, de las que, una vez cerradas, ya no se vuelven a abrir por dentro. Este país es una maravilla de esas técnicas. Se ha sofisticado tanto que pronto no precisará de mano de obra extrajera. Las máquinas sustituirán a los metecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que su cuerpo descansa definitivamente bajo tierra y que la Policía, no deja de hacerme preguntas y de vigilarme, me gustaría saber exactamente quien era él, mi vecino. Varios meses viviendo a su lado, separado por un débil tabique que dejaba pasar su tos y sus ronquidos y yo sin saber apenas nada de él. Claro que él tampoco sabía demasiado de mí. ¿Cómo iba a saberlo si apenas habíamos hablado? Pero si, realmente, estábamos en idéntica situación de aislamiento e incomunicación, ¿cómo es posible no habernos encontrado antes para compartir nuestras necesidades comunes? Claro que, a juzgar por las postales que el cartero le dejaba de vez en cuando en la entrada del portal, no debía hallarse tan solo. Ninguna de ellas llevaba casi texto. Sólo el lugar desde donde habían sido mandadas y la expresión: “Besos de tu hijo”. Nada más. Un hijo que, desde hacía tres o cuatro semanas, había sufrido un grave accidente que le provocó la muerte.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de mis primeros trabajos realizados fue en un pabellón de reposo. La Maison de Santé, a la que acudía diariamente en calidad de obrero, era un viejo y destartalado edificio en donde, curiosamente, los gestos y razonamientos de los enfermos, más conocidos como “des fous”, (locos de remate), me parecían más lógicos y consecuentes que los de los médicos y las enfermeras que los vigilaban y los castigaban severamente cuando no cumplían sus órdenes. A estos profesionales no les importaba saber por qué su clientela reaccionaba de una u otra forma. Lo importante para ellos era que se cumplieran a rajatabla lo que ellos ordenaban y las normas prescribían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma, viví unas jornadas cuajadas de prohibiciones y de órdenes tajantes, de rejas y de castigos severos, de odio y de electrochoques fulminantes..., todo un programa en el que la llave era un símbolo subversivo por esencia que se prestaba a una doble interpretación. Para los médicos y enfermeros/as, una llave sólo debía servir para cerrar, pero era mejor ni mencionarla. En cambio, para aquellos enfermos mentales enclaustrados, podía también servir para abrirles los ojos, la vida y la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los excepcionales casos en que alguno de ellos lograba recuperar su cordura y regresaba al mundo de afuera, más pronto o más tarde siempre volvía a ingresar al manicomio, al darse cuenta de lo peligroso que resultaba la vida fuera de aquel recinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obligado por las circunstancias y sujeto a mi condición de meteco, en los últimos meses cambié una quincena de veces de trabajo, unos peores que otros, conociendo las mil caras del mundo laboral. Hice de basurero, revolcándome cada noche en la boca ano de un camión que recogía desperdicios del distrito dieciséis; de limpia cristalero, colgado de un delgado cable que se deslizaba verticalmente por las fachadas acristaladas de edificios de hasta treinta pisos; de deshollinador de chimeneas de aristócratas decadentes y medio arruinados; de vendedor de periódicos, anunciando a grito pelado el nombre de la publicación, atestada de desgracias y acontecimientos del momento; de auxiliar de limpiabotas, lamiéndole el culo al que lamía las suelas de la gente mediocre que buscaba brillo a sus zapatos porque les faltaba en sus ideas; de pega carteles, contratado por una academia de baile moderno; de hombre sandwich, andando por las calles con el estómago más vacío que los bolsillos; de vigilante nocturno, en un cementerio de coches; en una relojería, recogiendo las horas muertas y apretadas, para luego revenderlas como artículos de lujo; en una droguería, amontonando jabones especiales para políticos y gente de influencia; en una tienda de antigüedades, haciendo de maniquí para gente rica y maniática, y, en una estación de ferrocarril, cargando el carbón en las locomotoras que salían echando bufidos y nubes de humo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis últimos trabajos que me mantuvieron ocupado fueron como conserje de noche en un discreto hotel de ciudad, en la cocina de una clínica de cirugía estética y como ayudante descargador de muebles para una compañía de mudanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me presenté al hotel, sito en pleno centro de París, con la recomendación de una hermana del Servicio de Ayudas a Estudiantes Extranjeros. La dueña, una madame madura y desconfiada, me ojeó de arriba abajo, como si fuera un objeto raro y extraño que mereciera ser observado con atención antes de aceptarme. Su cara, fina pero con algunas arrugas mal disimuladas, dejaba adivinar que, en su juventud, había sido una hermosa mujer. Pero, por desgracia, sólo le quedaba un geniecillo mal contenido entre sus constantes órdenes y un histerismo insoportable, fruto, en parte, de los celos hacia su consorte, un gran conquistador tanto de animales –se consideraba un gran cazador y, en los muros de su despacho, no faltaban las cabezas de ejemplares de fieras embalsamadas como momias solitarias para la eternidad–, como de hembras humanas de cualquier clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La celosa dueña se ensañaba sádicamente contra los sucesivos conserjes de noche que pasaban por su hotel, prohibiéndoles no sólo que pudieran echar una cabezada en las largas e interminables horas de la noche en las que ya no se presentaban clientes en busca de una habitación libre, sino que, a la menor equivocación en las cuentas que debían rendir cada mañana, restaba de sus sueldos lo que, por un involuntario error, no concordaba con sus cálculos matemáticos y precisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su establecimiento ni era de lujo ni demasiado pobre, sino un discreto hotel propio de hombres o de parejas que intentaban pasar desapercibidos durante unas horas de la noche. Pagaban bien el silencio y la discreción, pero la gratificación recibida no eran francos limpios para el conserje. La propina, en todo caso, debía formar parte del sueldo, según prescripciones de la dueña, no siempre cumplidas al pie de la letra. Otra de sus órdenes era no ceder habitación alguna que no fuera doble a cualquier cliente que se presentara solo. Para ellos nunca había habitaciones simples. Por el contrario, cuando estaba a tope y quedaban sólo éstas sin ocupar, las órdenes eran de ofrecerlas a las parejas, cobrándolas a un precio más elevado y como favor especial. De esta manera, su negocio, gracias a la afición de los pequeños burgueses de las grandes ciudades, así como a la discreción por sus pasiones secretas, se mantenía a flote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noches en que trabajé en aquel hotel, tuve ocasión de conocer por mis propios ojos la miseria sexual de algunos humanos. Fue en la tercera noche de trabajo cuando descubrí cómo otros dos clientes, estratégicamente escondidos, se masturbaban frenéticamente. El primero observaba cómo el segundo, creyendo no ser visto, miraba por el ojo de la cerradura a una pareja que acababa de entrar para satisfacer sus necesidades sexuales, tras haber dejado en conserjería una buena propina con la que pagar el silencio de sus apellidos en las fichas policiales. Los dos, en un gesto furtivo, se incorporaron al verme, como si, accidentalmente, hubieran caído por el lugar, simulando dirigirse a sus habitaciones respectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue entonces cuando me di cuenta de que se trataba de una clientela que pernoctaba en aquel lugar, intentando participar, desde las sombras, en orgías secretas de amantes por horas, protegidas por la discreción de una dueña que se hacía aconsejar por aquella monja del Servicio de Ayudas a Estudiantes Extranjeros. De esta forma, la mentada sor recibía, de vez en cuando, ayudas económicas, a cambio de un puesto de trabajo para metecos como yo. Conserjes que cedían, por lo general, a los deseos y órdenes de madame, accediendo a sus arbitrariedades y hasta caprichos personales con tal de ganarse unas monedas. De lo contrario, como me pasó a mí, no duraban mucho en ese puesto. Por supuesto, aquella dueña del hotelucho practicaba a su manera la caridad cristiana. Peculiar forma de asegurarse, con la ayuda de la sor, una parcela en la otra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi penúltimo trabajo de esta época fue en una clínica en donde mujeres y hombres ingresaban para cambiar de rostro y de facciones. Si mis otras actividades laborales no me hicieron cambiar de ideas frente al país al que mis pasos me habían encaminado, tampoco lo consiguió esta nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba mi jornada a las seis de la mañana, barriendo y fregando todos los rincones de la cocina, en la planta baja, cuyo jefe supremo era un chino. Hasta las enfermeras que bajaban a desayunarse temían al chef chino cuando levantaba sus brazos o su voz y gritaba palabras ininteligibles para ellas. En mi posición de ayudante, mis relaciones con él se limitaban a interpretar correctamente sus gestos y a descifrar sus jeroglíficos verbales de tono subido. Sabía que, para poder comer, tenía que haber limpiado a fondo el suelo y las escaleras, hasta llegar a la recepción. Si me sobraba tiempo, daba brillo a los pasamanos de bronce y dorados, repartidos por todos los pisos de la clínica. O hacía otras labores similares, con tal de no terminar con mi trabajo antes de que todos bajaran a almorzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta última era la tarea que yo prefería, porque me permitía ver otras caras, sonreír a las enfermeras que pasaban con elegancia y frescura y hasta podía comprobar cómo los clientes que entraban con rostros no especialmente atractivos –no parecidos al mío aunque sí con rasgos desagradables–, salían con otros totalmente recompuestos y embellecidos, que nada tenían que ver con los anteriores. Pero yo sabía que, en el fondo, continuaban siendo los mismos de antes, porque lo que los transformaba no era el cambio de imagen, sino los sentimientos y palabras que brotaban del corazón, y éste seguía siendo el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en este penúltimo trabajo cuando comprendí que, desaparecidas las arrugas faciales, enderezadas las narices aguiluchas, florecida la calva o rejuvenecidos los cabellos canosos, fortalecidos los músculos o vencida la impotencia sexual, pasara, en fin, lo que pasara, las personas no cambiaban realmente por dentro. Se era lo que cada cual era antes y después de estas operaciones. Y ni todo el dinero del mundo, de este modo gastado, ni la hermosura recuperada en el rostro, ni el poder más ilimitado podían hacer cambiar un corazón ruin. En todo caso, potenciaban las posibilidades para desarrollar las cualidades o vicios –más bien éstos que aquéllas– que cada uno llevaba, disimuladamente escondidos en su alma. Pero antes, durante o después de cualquiera de estos procesos accidentales de la geografía del cuerpo humano, la persona seguía siendo la misma, con sus inclinaciones y defectos congénitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despedirme de ellos, me pareció que mi jefe, el cocinero chino, sentía de verdad que le dejara. Yo había sido, con creces, la persona que mejor le había comprendido en su culinaria profesión. Mis dotes de lengua se me revelaron entonces. Sorprendente era el que, sin hablar su idioma, en unas semanas lo captara y le comprendiera sin ninguna dificultad. Que, en unos días, adivinara lo que decía el airado cocinero chino cuando se encolerizaba y tradujera al pie de la letra sus exabruptos y palabrotas, era un don que muy pocos podían poseer y que más de uno hubiera pagado una suma astronómica por poseerlo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a mi rostro desagradable y a mi escasa altura, mi habilidad lingüística fue totalmente reconocida cuando, en unas horas de duro trabajo con un chófer y dos mozos que descargaban muebles, terminé utilizando los mismos tacos, palabrotas y giros verbales que mis compañeros. Ellos, en su jerga laboral, no dejaron perder ocasión alguna de recodarse religiosamente en los mostradores de los garitos que encontraban a su paso. De esta manera, refrescaban sus gargantas, retomaban fuerzas y alegraban el espíritu, agobiado de tanto mueble descargado, convertido en peso muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a ser tal la alegría de mis compañeros que, aquel día, terminaron por hacerse un nudo en la lengua con tanto bajar y subir tacos con los muebles y subir y bajar muebles con los tacos. Nudo que intentaban desatascar tantas veces como visitábamos un nuevo “bistrot”, tasca que aliviaba nuestro peso y responsabilidad mercantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, aquel fue el día en que más cansado me encontré en ese país extranjero, alto en su consideración de país libre, y cercano, a la vez, de la miseria y condición humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anochecer, tumbado sobre mi cama, intenté recobrar el aliento, sin haber tenido ni fuerzas ni humor para cenar algo. Fue ese día cuando recibí una inesperada visita de la propietaria de mi cuchitril. Era una señora bondadosa y severa a la vez, que inspiraba cierta confianza y respeto. Me recordaba a mi madre, tan fría y distante, por un lado, y tierna y cálida, por el otro. Llevaba dos meses de retraso en el alquiler de aquel sotabanco y la señora, que venía acompañada de su hija, una preciosa muchacha que, curiosamente, no me quitaba los ojos de encima, vino a reclamarme los atrasos. Le pagué las cuatro últimas semanas y le dije, una vez más, que no tenía el dinero suficiente para ponerme totalmente al día, pero que, en cuanto encontrara un trabajo más estable que me permitiera solventar mi caótica situación económica, pensaba saldar mi deuda con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hablé bien, con las palabras correctas que hacían falta en aquel momento. Y tan buena sensación le causé que expresó su sorpresa por mi habilidad en dominar su lengua. Me dijo, incluso, que le parecía increíble que, en unos meses de estancia en su país, hubiera conseguido hablar correctamente. Entonces, casi de imprevisto, vino a mi mente la idea de aprovecharme de mi don de lenguas para salir de apuros, y, sin más rodeos, le pregunté si no le interesaba aprender a hablar mi idioma natal o dos o tres más que guardaba en mi bolsa de viajero incansable. A ella le pareció bien. No para ella, que a su edad ya no lo iba a necesitar, sino para su hija, que lo estaba estudiando en el colegio. Y así concertamos que, en adelante, no le iba a pagar más alquiler, sino que, a cambio, iba a enseñar a hablar en mi idioma a su hija, la cual me esperaría, eso sí, cada tarde, de seis a siete, en su casa, un piso más abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego comprendí el motivo por el cual creía que ella no dejaba de mirarme mientras sonreía. En realidad, no me estaba observando porque no podía hacerlo con sus ojos de ciega, sino que dirigía su cara hacia mí para escucharme mejor. Aunque no conocía los rasgos rugosos de mi cara, sí se imaginaba cómo era yo por la manera de expresarme. Y su sonrisa, dibujada en sus labios, suplía su mirada ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue mi primer trabajo realizado con sumo placer y sin temor a que me echaran. Le había caído bien a aquella señora, a la que había acudido igualmente por recomendación de la monja del Servicio de Extranjeros. Y, por una vez, pensé que su trabajo no era tan nefasto como me había parecido al principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche, dormí de un tirón hasta las doce del mediodía siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, una imagen atraviesa fugazmente mi memoria, desvelándome parte de mi pasado y descubriendo parcialmente las claves de mi existencia. Mas, cuando estoy a punto de descifrar el misterio, un nubarrón vuelve a ocultarme la claridad de la luz reveladora, y todo se vuelve confuso, como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, poco a poco, voy cediendo ante el pesimismo que me envuelve. Pienso que es inútil seguir escribiendo. Que todo está ya escrito e inventado. Que las mismas palabras están comprometidas con los mercaderes del verbo. Que todo tiene un precio y que, cada mañana o cada noche, tras sondear el mercado, los cirujanos y especuladores del verbo hacen una autopsia a conciencia, dejando la palabra amortajada y embalsamada para que no raspe ni hiera los oídos. Pienso que existe una especulación verbal, y que toda expresión virgen termina por ser adulterada por los profesionales que se acuestan con ella o la prostituyen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso todo eso al deambular en metro bajo tierra y por las calles del barrio chino, no lejos del cual tuve la suerte de encontrar un tabuco. Pienso que no vale la pena seguir escribiendo lo que me sucede porque no tiene ninguna importancia para nadie, ni siquiera para mí mismo Y que no lograré, por más que lo intente, recobrar, a través de las páginas que llevo ya escritas, mi identidad perdida. Acaso sea más útil inclinarme cada noche en las páginas en blanco de mi cuaderno para adivinar en ellas mi futuro más que indagar mi pasado. Pienso que, cuando escribo, no es por una necesidad más imperiosa que cuando duermo, cuando respiro o cuando orino, liberándome de todas las toxinas introducidas en mi cuerpo. Pero presiento que, si dejo de escribir, dejaré también el hábito de pensar por mí mismo y puede que me abandone definitivamente a la corriente mimética de dejar que los otros piensen por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso sigo aferrado a la palabra escrita, a pesar de la aparente convicción de que ésta no sirva, por el momento, para nada. Posiblemente, nadie se ocupe del lenguaje hermético de un náufrago o de un meteco que no sabe de dónde viene ni a dónde va. Pero ¡quién sabe! Tal vez mañana, algún loco como yo se detenga a examinar esa botella lanzada con este mensaje, y se lance mar adentro para intentar encontrarme…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1271541099882465387?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1271541099882465387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-i-meteco-enano-feo-y-sin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1271541099882465387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1271541099882465387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-i-meteco-enano-feo-y-sin.html' title='Capítulo I. Enano, feo y sin blanca.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEk7aWiYkeI/AAAAAAAAJOI/823YAGjOd7I/s72-c/Cap%C3%ADtulo+I.+Meteco,+enano+feo+y+blanca..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6804381501023149864</id><published>2010-07-19T10:22:00.002+02:00</published><updated>2010-07-19T10:26:23.155+02:00</updated><title type='text'>Capítulo II. El potro salvaje.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEQMAX5PNfI/AAAAAAAAJMg/Pf3b63Xl3eo/s1600/Potro+salvaje.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5495530645852468722" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEQMAX5PNfI/AAAAAAAAJMg/Pf3b63Xl3eo/s400/Potro+salvaje.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entre las raras y excepcionales visitas que he recibido en mi buhardilla, dos retengo especialmente en mi memoria. La primera fue la de un señor pulcramente vestido con un frac y un sombrero negro. Iba rasurado, con un bigote perfectamente recortado y un maletín sujeto a su brazo derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy buenos días, caballero –me dijo cortésmente, mientras se quitaba el sombrero y se presentaba como agente de seguros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más palabras y antes de que pudiera reaccionar, me entregó unos papeles que extrajo de su maletín y me preguntó, sin esperar mi contestación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Es usted casado o soltero, jovencito? No importa. He aquí unos impresos que demuestran la oportunidad de mi visita. Porque usted nunca ha pensado lo que mañana u hoy mismo le podría ocurrir. Seguro que no. Esas cosas no se piensan. Pero ocurren, desgraciadamente, y, cuando uno quiere darse cuenta ya es demasiado tarde. Por esto yo le ofrezco a usted la oportunidad de pensar en ello… Vea, jovencito. Se trata del seguro más perfecto que existe contra la muerte. Un seguro que usted irá pagando en cómodos y módicos plazos, de acuerdo con su situación financiera, a fin de que, cuando ésta le sorprenda, sepa cómo afrontarla dignamente y no se encuentre como la mayoría de la gente que no sabe qué hacer ni cómo reaccionar dignamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel visitante hacía gala de una retórica pulcra e infatigable. Hablaba y hablaba y parecía saber de antemano cada una de mis repuestas. Declamaba al dedillo las preguntas, antes de que cualquiera pudiera formularlas. Y las contestaba, una tras otra, sin dudar de nada. Diez minutos llevaba hablando sin parar y así seguía, de pie ante mí, no sabiendo cómo quitármelo de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque usted seguro que es una persona inteligente y precavida. Y como tal, no se confunde con tantos y tantos charlatanes que lo único que buscan es vender sus productos, engañando como pueden al personal. No, yo no soy como ellos, a Dios gracias. Ante todo, porque no vendo. Ofrezco, con plena garantía, una alternativa a esta vida, cruel y llena de desengaños, que nos conduce a todos inexorablemente a esa cita de la que nadie se libra. Usted ya ha comprendido, claro. Se le nota, jovencito, que es de clase alta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera cuando metió la pata, como acababa de hacer, se paró para disculparse. Al contrario, trató de arreglarlo a su modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, usted ya me entiende. Porque se le nota a la legua que es usted muy cortés y refinado. Si me permite, le recomiendo que lo coja con todos los gastos pagados. Resulta mucho más cómodo no molestar para nada a nadie cuando llega el momento de la verdad, que, tarde o temprano, se presenta, no lo dude. Y resulta tan cómodo saber que otros van a preocuparse en sus últimos momentos para que pueda continuar plácidamente el viaje...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que avanzaba en su discurso, notaba que mi paciencia comenzaba a agotarse. Así que, cuando, al fin, pareció terminar de hablar y de enseñarme todos los papeles, que no fueron pocos, le dije, decidido, para que no siguiera perdiendo el tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Verá usted, señor agente: siento decirle que a mí no me interesan sus seguros. Pero, aunque me interesaran, no tengo nada para pagárselos. Además, la muerte no me preocupa demasiado. Sé que vendrá y, cuando esto ocurra, bienvenida sea. Aunque mucho me temo que tendrá que preocuparse ella misma por rellenar los impresos que me ofrece…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jovencito –insistió, cortándome y reanudando su discurso–: eso es lo que usted lamentablemente piensa ahora. Y hay que agradecerle su sinceridad. Pero, está usted muy equivocado. Porque, a la hora señalada, ella vendrá, con toda seguridad, y le encontrará sin haber tenido tiempo de arreglar todos los papeles. Sea usted por una vez lúcido y abra bien los ojos. En los últimos tres años, las parcelas en el cementerio han aumentado sus precios en un doscientos por ciento. Actualmente, un nicho temporal por dos años cuesta seis mil billetes de los grandes. Un nicho perpetuo, entre cuarenta y cincuenta, y una sepultura perpetua, entre ochenta y cien mil. Por otra parte, nueve de los doce cementerios de esta ciudad se encuentran ya saturados, lo que plantea graves problemas a la inhumación de las cincuenta mil personas que fallecen anualmente en esta capital. En esas condiciones, no me diga usted que tanto le da encontrarse, de repente, ante este panorama desolador. Hay que ser previsores. Porque la muerte puede presentarse en cualquier momento de nuestra vida. Y si no se ha tenido la precaución de preparar un lugar para acogerla, puede resultar una broma muy pesada para sus familiares, aunque sea la última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mire usted –le contesté muy secamente–: cuando muera, no quiero que me entierren en ninguno de estos terrenos. En todo caso –añadí, mientras recordaba cómo, en mi infancia, el sol se sumergía cada atardecer bajo las olas, resucitando cada mañana entre las mismas–, quisiera que me incinerasen y que mis cenizas fueran esparcidas en el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y quién piensa usted que pagará los gastos de esta incineración –añadió, sin darse por vencido y esperando salvar algo de la derrota que veía avecinarse–, así como el viaje por mar para esparcirlas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo ignoro. Aunque, en realidad, no me importa lo que ocurra conmigo. Si ya resulta difícil mantenerse con holgura en esta vida, ¿cómo quiere que me preocupe de mi muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al señor enlutado no le gustó nada este corte. Y no insistió, retirándose con un “que Dios le conserve su buena salud”, decepcionado y confuso de que la gente tomara a la muerte tan a la ligera. Su visita dejó en mi buhardilla un olor a naftalina que flotó en el ambiente durante varios días. Era la primera vez que me indignaba de verdad ante alguien que representaba un papel tan falso y oportunista por unos miserables billetes. Pienso que sólo el dinero es capaz de levantar tales escenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda clase de detalles, le conté la visita a mi alumna, la hija de la propietaria del cuchitril en el que me alojaba, y, en el transcurso del relato, no dejó de sonreírse e interesarse por él. Me dijo que mis historias tenían vida propia, y me pasó un libro de Saint Exupery llamado “El Principito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Seguro que esta historia –me dijo– te interesará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿La leíste tú? –le pregunté, sin darme cuenta de la improcedencia de la pregunta–. Perdona –corregí inmediatamente–. ¿La conoces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perfectamente. Por eso te la recomiendo. Y te recuerdo la primera paradoja: Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En días sucesivos, me recordó otras citas y paradojas. La de los sentimientos: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, de Pascal; la de la improvisación: “La mejor improvisación es la adecuadamente preparada”; la de la ayuda: “Si deseas que alguien te haga un trabajo pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo”; la del dinero: “Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero”; la del tiempo, atribuida a Napoleón Bonaparte y que repetía a sus ayudantes: “Vístanme despacio que tengo prisa”; la del sentido, atribuida a Séneca: “No llega antes el que va más rápido sino el que sabe dónde va”; la de la sabiduría: “Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien sabe poco, sentencia”; la de la generosidad: “Cuanto más damos, más recibimos”; la de lo cotidiano: “Lo más pequeño es lo más grande” o la del cariño: “Quien te quiere te hará sufrir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda una lección que esa mujercita ciega me dio. Más que enseñar a hablar en mi idioma, me está enseñando a pensar en el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda de las visitas excepcionales que recibí en mi buhardilla fue de signo contrario a la del agente de seguros y borró para siempre el mal sabor que éste me dejara. Ocurrió en la madrugada de un día de primavera y confieso que su recuerdo cosquillea mi fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormía yo con mi puerta, como de costumbre, entreabierta. No en vano mis vecinos cerraban automáticamente la entrada del bloque de pisos y yo me hallaba en el último, por lo que no me sentía incómodo ni inseguro. Sabía que los ladrones no roban sino a los que esconden algo y que no sospechan sino del que algo tiene que ocultar. Y, si bien, nada podía guardar con más estima que aquella gota de agua que un perro sediento se había llevado para su propia consolación y mi propio desespero, formaba ya parte del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dormía, pues, a pierna suelta, cuando un ligero movimiento me despertó. Alguien, cuyo cuerpo adivinaba hermoso y fresco bajo una túnica transparente, entró en mi sotabanco a oscuras, en medio del silencio relativo de la noche. Y, como si conociera cada uno de los objetos esparcidos por sus seis metros cuadrados, pasó entre ellos rozándolos, y se dirigió a mi lecho, en donde se deslizó bajo las sábanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que jamás, en mi ajetreada vida, me había ocurrido algo semejante. Las mujeres, acostumbradas a mirar primero la expresión de mi cara y casi nunca la del alma, reconozco que sentían cierta repulsión por mí. Estaba acostumbrado a no ser tenido en cuenta ni por mi sexo opuesto ni por mis actos y ellas me ignoraban por completo o me desechaban indirectamente. Así que el hecho de ser “invadido” en tales circunstancias, me dejó pasmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad, nunca había sentido una impresión tan fuerte. Mi imaginación fue desbordada por esta hermosa y ciega realidad y yo no sabía qué hacer ni qué decir. Sentí su mano cálida acariciándome el cuerpo desnudo. Quise corresponderla pero me hallaba paralizado. Intenté explicarle en todas las lenguas a mi alcance que no es que no me gustara aquel encuentro bajo las sábanas, sino que no acababa de creerlo. Le supliqué que me dejara convencer por mi mismo de que aquel no era un sueño de primavera, que esperara a que la madrugada disipara aquella noche, tragándose con ella todos mis miedos y temores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como única respuesta, me contestó con una pregunta maravillosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mais, tu aimes? Tu m'aimes un peu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que el contacto con su cuerpo desnudo fue algo sublime, sobre todo cuando comprobé que toda su ternura y su hermosura se convertía en una invitación a la abertura, en una comunión en la que yo no había tomado la iniciativa, sino que me limitaba a aceptarla. Comprobé cómo aquel simple gesto desataba todo mi impulso pasional que llevaba oculto. Y los deseos de este simple meteco se correspondieron con los de aquella criatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que, en aquel momento, me tomó y me indicó dulcemente el camino para llegar al fondo de su ser. Casi ni tiempo tuve de resistirme porque, nada más insinuarse, no pude contenerme más y rompí a llorar. No había podido controlar mis impulsos torrenciales y un estremecimiento de placer y de excitación sacudió mis entrañas mientras consumaba mi yeculación precoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi gozo era total. Ella, más que decepcionada, se quedó sorprendida. Noté que su corazón también latía muy deprisa y locamente la abracé y acaricié como si toda mi existencia dependiera en aquel momento de la suya. Poco después, ella también experimentaba un orgasmo. Luego, al cabo de una hora de abrazos y de besos, al clarear del día, contemplé su rostro embelesador y su mirada, vacía. Y reconocí con mis ojos a la que ya conocía con mis otros sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra última clase de lengua terminó de una forma muy especial. Antes de que el Metro abriera sus fauces, ella se despidió con un último beso en mis labios y me dejó con un largo sabor de cordero lechoso. Tenía que volver a su cama, un piso más abajo, antes de que su madre, mi patrona, se diera cuenta de la osadía de su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sentimientos del corazón sobrepasan la filosofía de la inteligencia. Prefiero no hacerme preguntas que no alcanzo a responderme. Prefiero contestarme a las cuestiones más esenciales de la vida y posponer el resto para el largo camino que me espera. Por el momento, voy andando por el sendero que ella me ha marcado con su paso. Y me limito a respetar las señales de tráfico, y a seguir de lejos sus pisadas. ¿Adónde iré, en el momento en que mi orgullo me abra nuevas rutas? ¿Adónde irá mi corazón, cuando me pare ante una nueva encrucijada, cuando un árbol caído me obstruya el paso o cuando, desaparecidas las señales del camino, me halle perdido y sin saber qué ruta seguir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero contestarme preguntas que, por el momento, es mejor no plantear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi compañera de ruta no deja de inquirir sobre mi vida mientras caminamos juntos por las sendas del lenguaje amoroso. ¡Quiere saber tantas cosas de mí! Dice que no me conoce, que no sabe nada de mi vida ni de mi historia. Caminamos lentamente, sorteando el atasco e introduciéndonos por el silencio del bosque de Boulogne. Le cuento lo que ella no puede ver. Como la manera en que germinan los brotes de las flores y cómo se van abriendo a la luz del sol. Ella se recrea, escuchando el piar orgiástico de los pájaros y me pide que se los describa para conocerlos mejor, puesto que jamás los vio con sus propios ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera ser abeja para robar el secreto de la vida a la naturaleza y depositarlo en la cuenca de sus ojos. Es ciega de nacimiento, pero no insensible a la luz ni a los movimientos de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cuerpo es armonioso, como la geografía de mi isla y las líneas de la palma de su mano, abierta al sol, me muestran los senderos por los que discurre su vida. Me gusta sumergirme en sus calas transparentes, pasearme por sus leves colinas y tomar la vereda de su río de aguas limpias que desembocan en el mar. Su sonrisa, de almendro en flor, y su tristeza, de hoja caída y disecada, se alternan con su mirada vacía que no distingue el día de la noche, ni la primavera del verano. Me afano en trabajarla como el campesino labora el campo, desperdigando la buena semilla, arrancando la mala hierba y vigilando sus senderos. A veces me planto y, disfrazado de espantapájaros, intento ahuyentar las aves rapaces que intentan invadirla. Y recojo con toda mi paciencia los frutos caídos o los arranco con ansia de sus árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que hay otras islas y otras tierras que esperan la fuerza joven de brazos fuertes que las trabajen. Pero el azar, apodo del dios del universo cuando trabaja de incógnito, me ha traído hasta aquí para que la conozca. Por el momento, no maldigo mi destino y hasta me alegro de que, con su misterioso dedo, me haya señalado el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es como el campo de mi isla, al que pienso regar con mis sudores y trabajar con la ternura del campesino. Comeré exclusivamente de sus frutos y viviré de su calma y armonía, en medio de un mar bravío y traicionero que nos tiene rodeados. Y un día, cuando yo muera, han de quemar mis restos y esparcirlos sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que, tarde o temprano, acabaría claudicando, pero no imaginaba que sería tan pronto ni estas circunstancias. Desde que, forzado por las adversas coyunturas, encaminamos nuestros pasos por los laberintos municipales que llevan a largas y kafkianas salas de espera y a antesalas de unos consejos y comisiones que pretenden encarrilarnos, ando malhumorado. En los murales del Ayuntamiento del distrito 18, por obra y gracia de su madre –mi patrona, que quiere que todo quede atado y bien atado–, lucen nuestros nombres en un bando público, por si alguien conoce alguna objeción legal a nuestra unión. ¡Prostituir de esta manera nuestro amor, plasmándolo en los polvorientos archivos de una alcaldía, y adaptándolo a las exigencias municipales!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra pequeña claudicación supone entrar en contacto con un montaje comercial que cuenta con el apoyo del propio Ayuntamiento. Dos cartas hemos recibido ya de comerciantes que aparentan preocuparse paternalmente por nosotros. La primera, de un platero, y la segunda, de un importante sastre. Ambos relacionados de alguna manera con el municipio, al servicio de unos intereses privados y comerciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no sé muy bien qué tiene que ver nuestro amor con los anillos de oro o de plata que nos ofrecen. Ni qué relación guarda nuestra unión con los trajes de etiqueta para bodas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta hoy, este país me ha ignorado, como ignora a todo meteco. Pero he ahí que, en nuestro rito de entrar a formar parte del mismo, este país quiere olvidarse de que he sido y sigo siendo un meteco, y, pese a mis medidas propias de un enano, pretende ponerme a la altura de cualquier ciudadano tras reconocer mis obligaciones así como mis derechos y prerrogativas. Me temo que, en adelante, será inútil permanecer en el anonimato y en la ilegalidad. Me escribirán, me visitarán, intentarán convencerme para que cambie mi chiribitil por una casa decente y para que convierta mi zaquizamí en un hogar confortable. Aunque en ello me vea hipotecado hasta las cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El hogar –me dicen machaconamente los comerciantes, alertados por nuestra próxima unión civil– es la casa; y la casa es la cocina con todos los artículos a su alcance para sostener y alimentar el hogar. Los muebles, la cómoda, la cama de matrimonio, los hijos, el ropero, del mismo estilo, lleno de ropa, la radio y televisión en color, el cuarto de baño con su ducha teléfono y sus espejos pluridimensionales”… “El hogar –me repiten los sabelotodo y gurús de esta sociedad– lo es todo y todo depende de él. Incluida su felicidad en el futuro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta sociedad, que ayer me apartaba sin consideración, hoy me lame las plantas de los pies, quiere que entre en su ciclo de consumo producción consumo y me muestra su sonrisa. Pero yo he descubierto, tras sus gestos generosos, sus dientes afilados. Comienza su primer plan de ataque, con estos bonos gratuitos y rebajas concedidas a las parejas dispuestas a estrechar vínculos legales. Si no fuera por la incomprensión y disgusto de alguien que espera ese día como el más feliz de su existencia, me casaría desnudo. Salvajemente desnudo y sin otra oferta que mi propia existencia, como muestra de mi rebelión social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy harto de símbolos sociales, comenzando por las palabras y los ademanes estereotipados y vacíos de contenido y terminando por esa retahíla de objetos pretensiosamente portadores de nuestra felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amada tiene los cabellos negros como la noche. Sus ojos abiertos son dos zafiros falsos. Sus labios sonrientes, dos franjas de cielo rosa en una aurora de primavera. Brillan sus dientes cual piezas de marfil y ni se pinta, ni se maquilla, ni lleva pendientes. Sólo dos imperdibles colgados en las orejas que la hacen inconfundible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi amada duerme, se encienden las estrellas en el firmamento. Los astros vigilan su rítmico sueño y su despertar, acompañado de una pereza innata que la aproxima a la gracia natural de los animales, coincide con el momento en que sale el sol. Cierra y abre los ojos de gato lechoso, orientándose más por cualquiera de los otros sentidos que por los de la vista de la que carece. Encoge y estira su cuerpo. Me arrulla, cual paloma al borde de la cama. Y cuando se levanta, el nido que abandona es un mar caliente cuyas olas despiden su aroma y su olor inconfundibles. ¡Qué linda es mi niña con mi beso estampado sobre su frente perezosa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como las aguas que se renuevan constantemente en el mismo cauce del río, así nuestras caricias, siendo las mismas, tienen un sabor distinto cada mañana. Creamos instantes de amor que se convierten en eternidades. Y saboreamos nuestros cuerpos a pequeños sorbos, sin llegar a atragantarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro bando ha sido retirado. No hubo, por supuesto, oposición alguna. Pero las intrusiones en nuestra vida son últimamente tan frecuentes que estoy pensando en cerrar mi puerta con la llave que todavía guardo en algún lugar de mi desván. Tan provocantes y groseras llegan a ser las invitaciones que nos llegan de fuera, amenazando nuestra intimidad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Les damos la enhorabuena por su elección y les ofrecemos un buen anillo que les sirva para toda la vida”, dice una de ellas, dirigida tanto a mí como a mi “futura esposa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pruebe un buen traje que le hará sentirse otro hombre y enhorabuena por su elección”, reza otro consejo, encabezado a mi nombre. (Ella recibe el mismo, cambiando “buen traje” por “vestido de novia” y “otro hombre” por “otra mujer”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Escoja usted unos buenos zapatos que le harán caminar seguro hacia el hogar y enhorabuena por su elección”, insinúa una tercera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Usted ha sabido elegir bien, señor. Usted es diferente. Usted tiene clase. Usted es hoy el invitado de honor”, insiste una cuarta que me cae peor que los insultos que antes recibía como meteco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, los funcionarios civiles y eclesiásticos y sus satélites siguen monopolizando e institucionalizando todo acto y gesto que salga de las parejas, a las que consideran cédulas básicas de su sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los hombres luchan entre ellos o intentan llegar a los planetas más cercanos cuyos misterios, dicen, tratan de explorar, yo me esfuerzo por conocer a fondo el corazón de mi amada y compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro amor es una anarquía químicamente pura, una anti institución, una aventura con final desconocido, un misterio no domesticado por el dogma de las iglesias, monopolizadoras de creencias y sentimientos... Somos como dos polos opuestos que se atraen mutuamente y obramos dentro de un campo magnético. Nuestro amor es como un beso ciego a cuatro labios, dos corazones que laten arrítmicamente, dos hojas de otoño arrancadas y llevadas al mismo tiempo por el viento, una relación de fuerzas, una contradicción compartida, una continua guerra pacífica... Nuestra unión es, ante todo, una dialogante relación de fuerzas entre el corazón, la inteligencia y la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Napoleón dice que el amor “c'est le lot des sociétés oisives”. Pero el amor mimado por la revolución burguesa es el de la fidelidad a plazos, el de los seriales y de las películas del corazón. Y estoy convencido de que el verdadero amor, la vida abierta a la lucha, tiene otros tintes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que algunos se sorprenderán ante la imagen de la bella y de la bestia… enana. Lo mismo que yo me sonrío cuando pretenden que creamos en las mentiras que nos cuentan o en los mitos inventados para tenernos seguros y controlados. Nosotros, al menos ella y yo, no creemos en las medias naranjas perdidas que se encuentran para completarse y cerrarse sobre ellas mismas. Ella sabe que yo puedo existir sin su mitad y yo sé que ella se desenvuelve perfectamente sin la mía. He vivido muchos siglos sin conocerla y mi corazón no se siente, por ello, resentido. No somos incompletos por separado, aunque nuestros corazones remen mejor juntos contra corriente. Ni tampoco caeré en la trampa de vallar mi corazón para no ensuciarlo con el trabajo y la vulgaridad social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que, fecundado por los gestos y el lenguaje del amor, seremos más fuertes para enfrentarnos con los enemigos que nos acechan por doquier. No serviremos a una sociedad que nos ofrece sus prendas para esclavizarnos y aplastarnos con sus mitos y absurdas exigencias. Es más, juntos, si se tercia, romperemos esta sociedad basada sobre cuentos y mentiras. Si no la podemos destruir, al menos, intentaremos resquebrajarla. Y si logra matarnos antes de que la hayamos hecho añicos, nuestra muerte será el símbolo de las generaciones que nos sucedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos casa, ni muebles, ni dinero. Sólo cartas comercial –es la quinta que nos dejan en nuestro buzón– con las que, por un precio a plazos, se nos ofrecen muebles y artículos domésticos para el nuevo hogar. “Nos hemos enterado con gran placer –dicen las misivas– de su próxima boda. Deseamos, ante todo, que esta unión sea para su mayor felicidad y nos regocijamos de antemano. En esta ocasión excepcional, estaríamos muy contentos de serles útiles. Así que les ofrecemos…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra unión pública será una pública complicidad. Ellos serán testigos de que no les hemos engañado. Nos juntamos deliberadamente bajo su bendición para luchar contra ellos mismos. Hay que sacar urgentemente al hombre de la miseria moral en que vive sumergido. Seremos a la vez las víctimas y los redimidos. Víctimas del sistema que se nos ha impuesto. Y redimidos con nuestra acción y nuestra vida, al margen de un orden que no aceptamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a veces tengo dudas de lo que podamos hacer. Nos proponemos luchar contra un orden impuesto pero entramos, con nuestros actos, a formar parte del mismo. Y me pregunto por qué aceptamos tantas humillaciones que permiten institucionalizarnos, si amamos realmente la libertad y practicamos el anarquismo puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi único consuelo consiste en pensar que intentaremos destrozar su mundo con las mismas armas que ellos nos han dejado para, supuestamente, fortalecerlo. Porque a veces no resulta nada fácil vencer el conformismo con nuestro amor rebelde, la carne con nuestros ideales y los fantasmas con nuestras ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llevamos varios meses juntos y todavía no sé realmente quién eres –me ha reprochado ella en la víspera de nuestra unión civil ante el juez de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo soy todo tuyo y tú eres toda mía –le he contestado– ¿No te basta con esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo único que sé es que estás circuncidado, pero ¿de dónde vienes? ¿Qué hacías en tu isla? ¿Por qué saliste de ella y a dónde piensas ir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus preguntas, al contrario de mi primera cita, en la frontera, ante unos aduaneros que desconfiaban de su misma sombra, no son inquisidoras sino dulces reproches. Ahora me encuentro ante una doncella sin más armas que su sonrisa, con su mirada ausente y con caricias provocadas por sus dedos, acostumbrados al tacto y capaces de leer todo mi cuerpo como si fuera un libro. Le repito mis respuestas de antaño aunque tampoco ella parece convencida del todo. Pero, al menos, se reconforta en el lenguaje del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbrado a comprender todos los signos y costumbres del lugar en donde vivo, no puedo entender, y menos hablar, el lenguaje de los puños, ni puedo aliarme con los que usan la fuerza. Prefiero hablar y dialogar, sobre todo cuando me adentro en el lenguaje del amor. Ella lo sabe y conoce perfectamente cómo pienso y cómo reacciono en cada caso. Como conoce mi enana figura y mi rostro, arañado y demacrado. Yo le enseño una lengua que no es la suya y estoy dispuesto a decirle que la amo en todos los idiomas que conozco, pero ella desea conocerme más a fondo. Por encima de la lengua y las palabras, quiere llegar hasta el fondo de mi mente y saber lo que ni yo puedo contestarme en estos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo es posible –me pregunta una y otra vez– que domines tantas lenguas y que apenas recuerdes tu pasado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que tengo gran facilidad para comunicarme con la gente por medio del lenguaje. Los sonidos guturales, labiales, paladiales, y todas las sonoridades y cadencias comunicativas me fascinan. Puedo estar horas escuchando el zumbido de una abeja o el vuelo de una mosca y descubrir los diferentes tonos y matices que sirven para comunicarse. Hay idiomas que, por su melodía y entonación, he sido capaz de comprender en unos días o semanas. Si se trata de una lengua muy extraña, he tardado algo más. He aprendido el surinamés, traduciendo una Biblia que había encontrado en una tienda de antigüedades. El propietario me dijo que era el libro más traducido, por no decir el único, en todos los idiomas, algunos de ellos casi desconocidos. Pero mis conocimientos lingüísticos innatos no representan más que una parte insignificante si lo comparo con lo que me queda todavía por hablar y comprender. Me desenvuelvo en dieciséis idiomas, de los tres mil quinientos que pululan por la faz del globo, pero me siento todo un analfabeto cósmico. Todo un ignorante y un lego con respecto a mi historia personal. Y sigo sin saber exactamente o sin recordar con precisión de dónde provengo ni por qué me he desplazado hasta aquí. Sólo adivino y entreveo algo en los momentos de más lucidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que ella no me cree, pero confía en mí. Y eso, por de pronto, le basta. No le he prometido nada. Nunca le he dicho grandes palabras. No le he jurado fidelidad eterna. Ni le he ofrecido imperios que nunca poseeré sino, a lo sumo, una rosa roja con espinas y una canción salida de mi pecho y acompañada por mi laúd.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche me parece que cada minuto nos acerca más el uno al otro. Cada segundo lleva angustias de relojes al borde de sus cuerdas, incapaces de seguir al empuje del buey tiempo que muge desde este lado de la eternidad. Sin poder esperar por más tiempo una ceremonia&lt;br /&gt;que huele a rutinaria y a burocrática, la he arrastrado de la mano y hemos subido hacia mi tabuco. Trepábamos borrachos de deseos y de una pasión tierna, hasta llegar a las cumbres de mi morada. Allí la he desnudado una vez más y me he dejado desnudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos fiebre en los labios y en sus ojos sin vida distinguí, en el reflejo de las luces que nos llegaban de la ciudad, su deseo de poseerme. Su cuerpo era un juguete frágil en mis manos arrugadas de niño grande. Y, al jugar con nuestros cuerpos, un instinto de bestia ha subido a borbotones por mi pecho, produciéndome escalofríos de placer. Brotó la pasión por todos nuestros sentidos y nuestros sexos terminaron por acoplarse, alcanzando el orgasmo esperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, el sueño nos ha invadido y perdimos la noción del tiempo y del espacio. Cuando me desperté, ella estaba vestida, sentada en la silla junto a mi cama, como aquel día que vino con su madre a reclamarme el alquiler del sotabanco, varios meses impagado. Pero esta vez, la noche ya no era virgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hemos unido a la vista de amigos y enemigos. He aprovechado el momento para revelarle un secreto celosamente guardado: quiero volver con ella a mi isla. Al instante, ella saltó radiante, explotando de alegría. Tiene algo de miedo hacia lo desconocido pero lo prefiere mil veces, si ha de ser conmigo, a lo conocido sin mí. Y está dispuesta a seguirme a donde sea. Le he dicho que vamos a vivir en una casa sin techo, sin puertas ni ventanas y sin más muros que las cuatro estaciones. Que tendremos una cama para amarnos y para crear nuestra posteridad. Le he sugerido que invitaríamos al sol todos los amaneceres y que tanta sería nuestra claridad que exilaríamos definitivamente la noche con sus sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando seamos lo suficiente fuertes –me he atrevido a prometerle, intentando esculpir nuestros deseos a golpes de martillo, mientras encauzaba a besos sus fuerzas ciegas– saldremos a la calle y haremos retroceder las sombras, agolpándolas en todos los rincones. Vaciaremos los cofres de los grandes, abriremos los manicomios y las cárceles, aplaudiendo con los mancos, bailando con los cojos y riendo con los sordomudos. Y diremos 'no' a todo dios que quiera imponernos su orden y sus leyes. Cuando seamos lo suficientemente fuertes –le he repetido– aboliremos el tiempo y las distancias. Y haremos el amor sobre los montes, los prados, los mares y los ríos. Nuestros ojos beberán el néctar de las estrellas, pero también las tristes y rebeldes realidades de esta vida cuya savia sabe a amargo. Desarmaremos las sombras agolpadas y ya no habrá más rincones, ni abogados, ni jueces, ni policías, porque no tendrán que defendernos, ni juzgarnos, ni reprimirnos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho antes de que terminara con mi improvisada perorata, ella se había dormido dulcemente en mis brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de mis deseos, sigo teniendo miedo de la noche y de sus ojos cerrados. Pero, lo malo es que tengo aún más miedo del día y de su mirada ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, cuando menos lo espero, se convierte en un potro salvaje que no se deja montar por nadie. Brinca y se encabrita, demostrando así que nadie la domina. Y no se calma hasta que no me ha alcanzado con sus coces. Entonces encierra ella su corazón –diríase que está formado por siete compartimentos y que abre uno diferente cada día– como una vez quise yo encerrar el viento que sopló sobre mi puerta. Tal vez fuera mejor tapiar la entrada. Cimentarla, sellarla y guardar lo que hay en su interior como recuerdo de mis días felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, una vez pasado su berrinche, me avergüenzo de mis sentimientos. Y quisiera penetrar por un resquicio de su alma y sorprenderla. O aguardar el momento en que, descuidada, deja una puerta o una ventana de su casa sin cerrar para entrar como un ladrón. Pero, tal vez crea que, introducido de matute, estoy revolviendo todos sus cajones de su corazón ordenado y sea aún peor. Así que, pensándolo mejor, me acerco de puntillas, toco suavemente a su puerta, aguardo el instante en que me dé paso, cuando me crea preparado para entrar en su aposento, y la saludo con tiernas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un río salido de madre, ando buscando una salida donde volcar todo el deseo que llevo retenido en mi interior y volcarme sobre ella al menor indicio de que cede. Yo sé que está también sedienta de mis fuerzas, hambrienta de mis caricias, borracha de mis instintos salvajes. Pero su orgullo es a veces más fuerte que sus deseos ocultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que las estrellas palidecieran y que los basureros, al borde de las aceras, consiguieran limpiar las calles gracias al ronroneo de sus máquinas que trituran y rumian desperdicios, sumido en una pesadilla, he ahuyentado con mis gritos a los malos espíritus. A mi lado, sobresaltada por la horrible pesadilla, desperté a mi amada, quien trató de apaciguar mis miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, consolado por sus caricias y sus besos, he intentado volver a dormirme mientras escuchaba el rumor de su respirar pausado, como el latido del mar en calma. Yo sé que, tras cada gesto de indiferencia y de frialdad, puede esconderse otro de pasión y de ternura, y prefiero confiar más en las fuerzas del bien que en las del mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo, he intentado sumergirme en su seno y nadar como un pez en medio del silencio. Pero la aurora me ha sorprendido con los ojos entreabiertos, buscando aquella gota que un día me robaran y recordando los últimos acontecimientos de mi vida. En su lugar, otra gota de ventura se ha quedado colgada entre el grifo y la jofaina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confundo su niñez y su adolescencia, sus sonrisas y sus lágrimas, sus besos y sus cóleras. No sé cuándo me mira fijamente o sólo expresan su ausencia, cuándo duerme o cavila, cuando va a gritarme o cuándo va a guardar silencio. No sé ya si la quiero o es ella la que me ama, si yo le doy mi fuerza o ella me regala su ternura. No sé dónde termina ella y dónde empiezo yo. No sé si ha existido siempre o si, como toda criatura, ha comenzado a nacer un día. Bendigo a la madre que la arrojó al mundo y al padre que solicitó al azar su presencia en el vientre de su madre. Bendigo al dios que le dio vida y pienso que quien le ha hecho respirar y vivir es el único dios que tiene razón de ser. Él ha puesto en su boca las palabras que precisa para hablarme. Él ha inventado en su mente los nombres que la acompañan y hace brotar con su soplo su corazón de ninfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los relojes del mundo han latido a su ritmo y hasta mi corazón se ha convertido en péndulo para que ella pudiera consultar su hora. La hora de la recogida de las vendimias y la del trigo que se dobla pesadamente a la espera de que sea cortado por la hoz. La hora de los almendros que han florecido en un espasmo de blancura inmaculada. La de la marea que se retira, desnudando las arenas. La de su rostro, sin arrugas, al contrario del mío, surcado por ellas. Como un sol en su cenit en un día de verano, me dejaré caer perpendicularmente sobre la abertura de su alma horizontal. Y penetraré sin prisas por su sonrisa vertical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un rayo de luna agonizante, mi cuerpo lamerá su niñez y sus sonrisas, sus cóleras y sus mentiras, sus tristezas y sus lágrimas. Y, en mi sueño, dejaré que me posea como la primera vez que nos amamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rosal de mi jardín le han salido las espinas. Y los gallos tienen crestas y duros picos las palomas. Pero ¿qué son el rosal sin las espinas, los gallos sin la cresta y sin picos las palomas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que la lucidez ha vuelto en mí, escribiré, antes de que pueda perderla de nuevo, lo que quiero y siento para que no se me olvide y pueda, en adelante, recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso seguir haciendo el amor con ella con todas las fuerzas que corren por mis venas de meteco. Es como un duelo a muerte donde cada cual se olvida de defender lo suyo porque ya no hay fronteras ni murallas. Le arranco quejidos de gozo mientras ella retuerce su cuerpo y sus besos retienen mis aullidos salvajes. Cuando uno de los dos se agota, descansamos para volver a comenzar otra vez, aunque sea con la imaginación. Y, con nuestros repetitivos pero siempre nuevos actos amor, intentamos anular nuestras potencias de egoísmo hasta ser incapaces de odiarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que todo mi cuerpo penetre de nuevo en su alma, encarnándome en un ángel sin alas procedente de un lugar en donde todo es cielo o infierno, donde todo sube, baja y vuelve a subir de la tierra al infierno y del infierno al seno de los justos, sin que nadie ose pararlo, controlarlo, o frenarlo con sus preguntas; antes de que el verbo se haga carne en un acto supremo de comunicación directa, y de que sus pechos se llenen de leche que alimenten bocas que habrá que enseñar a hablar y a defenderse de los lobos palabras; antes de que mi alma, o lo que quede de ella, se mezcle con la suya en un espasmo de locura, formando un solo sentimiento indefinible e indescriptible; antes de que mis huellas se borren sin dejar rastro; antes de volver a ser carne de su carne y sístole de su diástole..., declaro contra el viento, mi único testigo, que volveré a mi isla acompañado de mi amada y buscaré en ella mi infancia y mi pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero saber quién soy, de dónde procedo, por qué salí de mi entorno.&lt;br /&gt;Intuyo que un día no muy lejano llamaremos las cosas por sus nombres verdaderos y nos reiremos de las palabras tópicos porque ya no tendrán sentido y serán como piezas inservibles en un cementerio de vocablos huecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presiento que un día este amor que he descubierto dejará de esclavizarnos porque ya no precisará de manos, ni de ojos, ni de labios, ni de sexos ni de léxicos. Será un contacto directo, una presencia, un conocimiento. Y prescindiré –como ella siempre ha desechado– todos los espejos, que desfiguran la verdadera imagen, y todas las palabras y vocablos, deformadores de la propia realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi puerta sigue entreabierta. De vez en cuando, cuando ella está conmigo, me pide que la cierre. Acostumbrada a vivir en su casa, bien resguardada de extraños y alejada de peligros inminentes, para ella, cerrar la puerta es un acto instintivo de autodefensa que le permite abrirse a mí. Sólo, conociendo sus temores y respetando sus recelos, accedo a sus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin, mi amada se lo ha contado a su madre, mi matrona: “Dentro de una semana, nos vamos a su isla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia ha desencadenado una ola de incomprensión y rechazo entre los suyos. Mi madre política se ha resistido a desembarazarse de su hija, mi amada. Le ha advertido que la vida no será como siempre la ha encontrado a su lado. Y le ha confesado que mi isla está muy lejos, demasiado para vivir sin ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, tras haber reflexionado calmamente, ha comprendido que no puede hacer nada contra los deseos de su hija, al fin y al cabo, casada, según sus deseos, con un meteco. Pero no ha querido cortar definitivamente con su hija y nos ha pedido que, al menos, le mandáramos un número de teléfono para cualquier imprevisto o necesidad urgente. Al mismo tiempo, nos ha rogado que aceptáramos una pequeña ayuda para desenvolvernos las primeras semanas. Y ha puesto en nuestras manos una cantidad gracias a la cual viviremos varias semanas sin graves preocupaciones ante los problemas con los que podemos topar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6804381501023149864?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6804381501023149864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-ii-el-potro-salvaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6804381501023149864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6804381501023149864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-ii-el-potro-salvaje.html' title='Capítulo II. El potro salvaje.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TEQMAX5PNfI/AAAAAAAAJMg/Pf3b63Xl3eo/s72-c/Potro+salvaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4597487389221716266</id><published>2010-07-15T09:24:00.004+02:00</published><updated>2010-08-03T19:29:18.865+02:00</updated><title type='text'>Capítulo III. De retorno a mi isla.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TD64FkBXj7I/AAAAAAAAJHg/PRObuyc8Et4/s1600/ocaso.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5494031001146855346" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TD64FkBXj7I/AAAAAAAAJHg/PRObuyc8Et4/s400/ocaso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De mi antiguo pueblo no he encontrado piedra sobre piedra. Todo ha sido cambiado, vendido, transformado por el nuevo colono al que ahora llaman inversor, nuevo conquistador, turista... Los aborígenes han sido destruidos, aplastados, borrados. El indígena ha vendido sus tierras, su lengua, su conciencia, sus costas y sus playas, sus creencias y sus lugares comunes, sus raíces y su historia. El forastero se ha hecho con todo y todo está ahora supeditado al interés del colono, que ha impuesto sus costumbres, sus nombres y hasta su idioma. La misma crónica de mi isla ha sido tergiversada y se han perdido las raíces de la historia de mi pueblo. Ya no se reivindican sus fuentes sino su entroncamiento con los invasores, como si éstos fueran los salvadores y verdaderos protagonistas de la historia. En estas condiciones, me va a resultar muy difícil encontrar mi identidad perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primera impresión fue nefasta. He pasado tres días y tres noches postrado, acechado por fiebres altas y sudores extraños. En ciertos momentos, he llegado incluso a perder el contacto con la vida, luchando a brazo partido con la muerte que ha venido a mi encuentro sin haber cambiado nada de su terrible aspecto. Ella ha sido el único personaje que he reconocido tal como era cuando dejé mi isla para iniciar mi largo exilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mi hora no había sonado todavía y, afortunadamente, la he vencido de nuevo, recobrando el sabor de la vida. He visto surgir el sol de las aguas, tal como lo veía en mi remota infancia; he oído el gorgojeo de los pájaros; he gustado el sabor salado del mar que nos rodea, cuyas olas nunca se cansan de ir y de venir; me he dejado impregnar por el olor del barro con que mis antepasados hacían sus vasijas, y me he frotado la espalda contra un ángulo puntiagudo de las murallas, levantadas sobre las antiguas que rodean la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados los días de crisis, la vida se me ha antojado como una espada sin empuñadura en las manos de un niño. He pensado en luchar con ella, deshaciendo entuertos; en jugar a grandes o pequeñas aventuras; en guardarla y enfundarla, como un recuerdo demasiado peligroso. Pero, al final, no he sabido cómo cogerla para que no me lastimara con su filo y he preferido resignarme y aceptarla sólo con mi imaginación, como acepto las arrugas que no disimulan la edad. Tal como están las cosas, no puedo permitirme el lujo de perder más tiempo pensando en lo que voy a hacer con ella. Demasiado tarde para ello. De todas formas, tengo la impresión de que mi vida, llena de enigmas, pesa ahora más que mis propios pensamientos y que todo lo que pudiera escribir sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haberme sumergido en las aguas del anonimato, surjo de nuevo para comenzar de cero. Y me he vuelto a frotar la espalda contra el ángulo puntiagudo de las murallas. Sé que, cuando me decida a expresar lo que pienso y conozco, se va a terminar mi reposo. Todos me invadirán de nuevo y me acusarán de perjurio y de haber perdido el juicio. Me descuartizarán, querrán devorarme las entrañas Ordenarán examinarme las estrías del cerebro, los compartimentos del corazón, los testículos y la punta de mi lengua. Pero no encontrarán nada subversivo porque lo habré guardado todo en un lugar secreto, esperando el momento oportuno y decisivo para sacarlo a la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una televisión alienadora que llega de fuera, como si fuera el cordón umbilical que une la colonia a la metrópolis, una radio, sin fuerza ni imaginación creadora, unos espectáculos que más que distraer, aburren al personal, y unos libros, periódicos y revistas que no cuestionan ni la Historia ni la fuerza del supuesto progreso, me dejan, al cabo de cada jornada, la engañosa impresión de que han logrado burlar al personaje que llevo dentro. Pero yo sé que él sigue ahí, escondido en mi interior, agazapado, esperando el momento más oportuno para lanzarse al ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo y sin ayuda de nadie, ¿podré encontrar mi propia conciencia e identidad diluida en las aguas del puerto? Riela la luna en el mar y, de vez en cuando, me miro en la contaminada bahía, invadida por buques de pasajeros, de mercancías o por algún barco de guerra. Intento encontrar en su superficie el reflejo de alguno de mis gestos. Pero, entre ellos, no logro divisar ni el parpadeo de mis ojos, ni el desafío que asoma en mi mirada, bajo el bosque salvaje de mis cabellos enredados y mi barba profana que oculta mi vergonzosa tez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, ya en casa, erguido ante la presencia de mi amada, desnuda en la cama, intento disimular la pesadez de mi vientre, hinchado de agua y de vacío, mientras la excitación de mi sexo provoca un murmullo de palabras que brotan de mi boca, buscando la suya bajo la noche estrellada de mi isla. Y me pregunto si, tras ella, lograré un día encontrar lo que busco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, encontrarse es lo de menos –me susurra mi amada, que no puede soportar que me sienta, de esta forma, tan deprimido–. Lo importante es aceptarse tal como uno es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptarse, abofetearse, despreciarse, escupirse, limosnearse, gritarse, esperarse en la esquina de la calle para sorprenderse, desesperarse, reírse y apiadarse de uno mismo, perdonarse, morirse y resucitar de nuevo por los siglos de los siglos: ese debe de ser ahora mi sino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que el mundo tiene conciencia de sí mismo, admitiéndose como hijo de perra que es de un universo desconocido, el hombre no hace más que intentar comunicarse con el hombre. Algunos filósofos aseguran que se trata de un animal sociable. Pero ese animal no deja de acechar a su misma sombra y todavía no se ha atrevido a enfrentarse consigo mismo. El hombre sigue siendo el lobo del hombre y la soledad, su inseparable compañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien dice que el escritor no se resigna a la soledad. Si esta definición es cierta, yo nunca seré escritor. Porque pienso resignarme a ella. Quiero encontrarla, violarla, embarazarla y celebrar luego nupcias con ella. Será una boda extraña, exótica y salvaje en la que no habrá más testigos que mis pensamientos y mis palabras escritas en la arena, que las olas borrarán al instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabrá de nosotros. No habrá novela, ni artículo, ni reportaje, ni documental que recuerde este extraño maridaje. Y ni siquiera nuestros hijos se acordarán de nosotros. Nacerán sin memoria y se morirán sin haber conocido a sus antepasados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana he ido en busca de mi identidad oficial. Al llegar a mi isla, los aduaneros me habían advertido, viendo mis papeles, que, en caso de vivir en ella, necesitaba de un certificado de residencia oficial para cualquier trámite. Mi carnet de identidad y otros papeles habían caducado. Razón por la cual empezaron por advertirme con una multa simbólica. Era el primer aviso de que ya nada sería como antes. Y mi primera impresión de que, incluso en mi isla, me sentiría tan extranjero como en el país que acabo de dejar por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He llegado a una vieja oficina en la que habían colocado un cartel que decía: “Documento Nacional de Identidad”. En la ventanilla de información, la cola de quienes esperábamos que llegara nuestro turno llegaba hasta la calle. El funcionario de guardia que atendía parecía estar prisionero entre montones de fichas iluminadas por una tibia luz, pero, a juzgar por el tono de su voz y por sus modales de pequeño taifa, he comprendido enseguida que, en todo caso, los prisioneros éramos los del otro lado de la ventanilla que aguardábamos nuestro turno. En cualquier caso para poder tramitar cualquier documento, nosotros necesitábamos de él, y no él de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de diez minutos en los que se ha fumado un cigarrillo, ha consultado unas fichas y ha soportado con evidente malhumor a un señor calvo que, además, estaba medio sordo, le ha tocado el turno a una mujer joven, con pantalones ceñidos a un cuerpo macizo. La cara de nuestro funcionario ha cambiado repentinamente. La sonrisa se ha dibujado en sus labios y le ha hablado con especial atención. De pronto, las prisas parecían haberle desaparecido. La ha atendido mientras echaba varias bocanadas de humo y los rasgos desagradables de su cara se le han suavizado hasta lo increíble. Durante un largo rato, más que un burócrata cualquiera, parecía un galán arrullando a su manera a la doncella, mientras la cola seguía creciendo. No parecía que aquel agente tuviera ninguna prisa. Y, mientras la joven se alejaba, asombrada por la amabilidad del sujeto, éste la ha seguido con su mirada como si sus ojos la estuviesen desnudando. Luego, con el siguiente, su cara ha vuelto a recuperar su habitual expresión de funcionario hastiado, renovando sus gestos de premura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte minutos más tarde, delante de mí, la fila era más corta pero, por detrás, se había alargado hasta llegar a la esquina de la calle. Algunos sacaron unos bocadillos que llevaban preparados para el caso y otros, armados de paciencia, adoptaban posturas cómodas, presintiendo que aquello tanto podía durar diez minutos, diez horas como diez días. El perro de mi vecino de fila bostezó, abriendo descaradamente sus fauces, y se ha tumbado en el suelo. Un funcionario de policía pasó ante él y le advirtió al amo del animal que “aquí no se admiten ni perros ni delincuentes”. Otros tenían aire de asqueados, menos por la presencia de aquel animal que por tener que soportar diariamente aquella especia de chusma que le sacaba de sus casillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ellos, cada uno de nosotros era, mientras no se demostrara lo contrario, un posible sospechoso. Ellos tenían la obligación de descubrir hasta qué punto sus sospechas eran justificadas. De ahí que nos miraran tan despectivamente y nos obligaran a aguardar pacientemente en una larga cola que sondeaban de vez en cuando, intentando conocer cuantos datos personales pudieran darles una pista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando cualquiera de la fila llegaba a la ventanilla, a nadie se le ocurría inquirir al funcionario y preguntarle cómo se llamaba, cuántos años tenía, cuál era su verdadera profesión, su estado y cosas por el estilo. Al contrario, eran los agentes que atendían quienes sí lo preguntaban y hasta debían de encontrarlo normal. Además, cada uno de los posibles sospechosos atendido, sacaba dócilmente unas monedas del bolsillo para pagar los impresos, a pesar de que, en letra menudilla, éstos advertían del “importe voluntario”. Y nadie, a lo largo de décadas, se había atrevido a protestar. Si alguien se negaba a contestar u oponía el menor reparo, lo más probable es que se quedara sin impreso y sin carnet de identidad, pieza, por otra parte, indispensable no sólo para acceder a cualquier puesto, trabajo o estudio, sino para que las sospechas de los funcionarios y policías sobre el ciudadano no recayeran con más fundamento sobre lo que podía uno llegar a ser: un indocumentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esto ocurría, podía suceder cualquier cosa, desde convertirse uno en responsable de varios delitos –el primero de ellos, no acreditar las señas de identidad–, hasta ser retirado de la circulación por ser considerado un peligro público. La cárcel, en todo caso, era el lugar apropiado para pasar horas, meses, años o siglos mientras que todo se aclarase, si es que todo alguna vez se aclaraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin, llegó mi turno. Estaba cansado y harto de esperar. Así que, nada más preguntarme por mi profesión, le he respondido, sin pestañear, mientras me ponía de puntillas sobre un taburete que siempre llevo conmigo para llegar a las ventanillas de cualquier administración:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todas y ninguna, según cómo se mire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El funcionario me ha contestado, un tanto molesto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concrete usted un poco más y dígame su primera profesión, la más importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces he recordado de mi pasado y he optado por decirle al funcionario la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He ejercido de profeta. Eso es. Fui, sobre todo, un profeta, aunque menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su asombro inicial se ha convertido enseguida en indignación a medida que le he repetía muy despacio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Profeta. He sido un profeta menor hasta que tuve que marchar de mi isla. Usted perdone si le cuesta creerme, pero, en mis orígenes, no tuve otra profesión, que yo recuerde, aunque entonces no era considerada una profesión propiamente dicha, sino una vocación especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En este caso –me ha gritado sin poder contener más su corta paciencia de funcionario que no consentía que nadie se burlase de él–, traiga usted un certificado de su patrón, conforme ha practicado la profecía, firmado y sellado por él, con dos pólizas de ochenta céntimos. Y consiga de la Delegación del Ministerio de Trabajo que su título le sea reconocido y homologado. Luego, vuelva aquí, y terminaremos de tramitar su caso. ¡El siguiente, por favor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una funcionaria de la Delegación del Ministerio de Trabajo me ha contestado que el oficio de profeta ya no existe. Que se extinguió hace varios siglos. Pero ha reconocido que, en la antigüedad, funcionó y que, efectivamente, hubo profetas mayores y menores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De todas maneras –me contestó–. Mejor que no siga perdiendo el tiempo con esta vieja historia porque no va a sacar nada en limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instalada en el corazón del hombre, la burocracia se ha apoderado de él de tal forma que luchar contra ella resulta un suicidio. Está bien, me rindo. Les seguiré su juego como lo seguí en el país de donde vengo. Ellos se lo pierden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desengañado con este primer fracaso, he vuelto a mi casa cuya puerta he encontrado cerrada. Me pareció que había una llave en la cerradura, metida por la parte de dentro, por lo que pensé que alguien se había encerrado. Pero, tras haber golpeado fuertemente con mis puños, he llegado a la conclusión de que no había nadie en el interior. Mi amada había salido y pensó que era más prudente cerrarla. La puerta se resistió a varios de mis empujones. Agotados los recursos puestos a mi alcance, he entrado en mi casa como un ladrón, subiéndome al terrado y deslizándome por una cuerda hasta la altura de una ventana abierta por la que me he introducido. Lucía un sol de justicia y mis manos se me enrojecieron al rozar con el cordel. Descendí marcando las huellas de mis suelas sobre el muro blanqueado con cal. Cuando logré, al fin, entrar en casa era casi el mediodía y me hallaba muy cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese al esfuerzo realizado, reconozco que, a veces, es más fácil penetrar en mi casa, incluso estando cerrada con llave, que introducirme en los burocráticos despachos de los funcionarios y más aún en los misteriosos compartimentos del corazón de mi amada. Hay en ellos registros indescifrables, pensamientos y palabras imposibles de descubrir si no consigo, tras mimos y caricias varias, encontrar los caminos que conducen hasta él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay silencios más fuertes que el retumbo de un trueno y miradas vacías más devastadoras que huracanes. Por eso, cuando llega la noche, busco los rincones de su cuerpo, con mis manos balbucientes, que me permitan encontrar la clave de su gracia y el derroche de su amor. Ella resiste, atrincherada en una aparente ausencia, mientras recorro con mis dedos desde la punta de sus pies hasta el último de sus largos cabellos. La cubro de besos y la envuelvo de deseos salvajes retenidos en mis gestos delicados. Hasta que, de pronto, termina por claudicar, cediendo cuando menos lo espero, y entregándose a mis besos prolongados... ¡Cuántas veces me ha sorprendido, avanzada ya la noche, abriéndome su cuerpo y su alma ante el nuevo matiz de gestos y palabras que, horas antes, no habían servido de nada! Me extenúa este juego en el que represento el papel de cazador de una gacela huidiza. Pero, cuando la gacela, a la que no consigo atrapar, se me entrega, tras una dura persecución, extenuada y abatida ella también, la recompensa es tan grande que todo esfuerzo se vuelve insignificante, y todos los fracasos se ven remunerados en creces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no soy un extraño indocumentado en mi isla y puedo demostrar fehacientemente que soy oriundo y procedo de esta tierra. Pero, de muy poco ha servido poner todos mis papeles en regla porque no han sido capaces de darme un trabajo de acuerdo con lo único que, un día, fuera capaz de hacer: pronosticar el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea realista –me han advertido al insistir yo en mi primer oficio–, el trabajo escasea. Apúntese al paro y espere a que le llamen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dicen que no me dan trabajo porque no lo hay. Y no lo hay porque el mercado tiene miedo del futuro. Hay quien, lejos de preocuparse por el presente, prefiere invertir en armamento y prepararse para el caso de un conflicto mundial. Solo así, piensan, si éste llega a desencadenarse, habrá muchas vacantes y plazas libres para trabajar. Así que ésta es la solución más coherente que algunos ven: prepararse para la guerra. Y repiten por activa y por pasiva esta teoría, despreciando las vías normales de convivencia y crecimiento y descartando otros caminos para crear nuevos empleos. Y sólo me ofrecen la posibilidad de ingresar en la Policía o en el Ejército, pero, mi currículum y mi presencia no parecen estar a la altura de las circunstancias. Las suyas, no las mías. Y no aceptan a metecos enanos, feos y sin blanca, y menos a quienes son capaces de pensar por sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi isla, al igual que cuando me presenté en otros países como un meteco, tengo todos los derechos de ciudadano reconocidos por la Declaración de Derechos del Hombre y por la Constitución, incluso el derecho al trabajo, pero aquí no puedo ejercerlo porque dicen que no hay puestos de trabajo a mi altura, algo que el legislador no ha previsto. En estas circunstancias, casi hubiera preferido quedarme donde estaba, aunque me consideraran un meteco. Laborando de sol a sol, allí al menos tenía para vivir. Mientras que aquí, sin perspectiva alguna laboral, sólo muriendo pueda quizás dar un poco de trabajo a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me consuelo pensando que, gracias a ellos y a sus leyes, ya no soy extranjero, sino un ser totalmente integrado y reconocido. En cambio, no tengo ni lo mínimo para comer y para vivir. En este caso, la meteca es mi amada, pero ella no tiene necesidad de trabajar porque su madre, mi ex patrona, nos sigue mandando dinero para poder sostenernos mientras yo busco una ocupación remunerada que pudiera aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No pierda las esperanzas –me aconsejan– ¿quién sabe si algún día?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros no disfrutan de trabajo ni de ciudadanía alguna. Me refiero a los inmigrantes de países más pobres que llegaron a la isla, pensando que aquí podrían trabajar y vivir, pero se encontraron sin casa, sin trabajo, sin amigos y con toda una batería de rechazos. Son los metecos más pobres, tan diferentes a los metecos distinguidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos últimos, aupados por la pujanza económica de sus países, se han hecho con bienes raíces del nuestro y desempeñan un papel importante. Ellos llegaron con los bolsillos repletos de divisas, y, más que meterse en las actividades comerciales e industriales, vinieron a disfrutar del paraíso de la isla. Con su fama y sus cartas credenciales, primero se ganaron la confianza de las autoridades. Hasta el punto de que éstas se dejaron engatusar por sus propuestas de compra de fincas y tierras, no para trabajarlas, como hacen los campesinos, sino para vivir plácidamente en ellas. Estos metecos, de igual nomenclatura que los advenedizos pero con una condición y posición totalmente diferente, han conseguido todo el respeto y consideración del isleño. Y, aislados dentro de la isla, unidos con el mundo gracias al cordón umbilical del ordenador, sin más lengua que el alemán o el inglés, se desentienden del resto de metecos, a los que consideran de un rango inferior y diferente al de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro lado, están los metecos que corresponden al grupo de los gitanos, árabes, emigrantes africanos, latinoamericanos…, que intentan sobrevivir con un trabajo cualquiera, cuando tienen la suerte de hallarlo. Y constituyen la apodada “raza inferior”, así llamada por algunos ensayistas, que intentan dividir la historia de la Humanidad en una raza superior y otra inferior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente, en toda la isla ha aumentado el chauvinismo, la discriminación y la intolerancia racial, mientras una alarmante falta de trabajo y un racismo latente se agudizan, al mezclarse con problemas como la inseguridad en el empleo o la falacia de que los inmigrantes “quitan puestos de trabajo a los isleños”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante este panorama, me cubro la cara de vergüenza y renuncio al mismo origen de mi nombre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4597487389221716266?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4597487389221716266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-iii-de-retorno-mi-isla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4597487389221716266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4597487389221716266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-iii-de-retorno-mi-isla.html' title='Capítulo III. De retorno a mi isla.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TD64FkBXj7I/AAAAAAAAJHg/PRObuyc8Et4/s72-c/ocaso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8777467718608304734</id><published>2010-07-12T09:44:00.002+02:00</published><updated>2010-07-12T09:47:04.387+02:00</updated><title type='text'>Capítulo IV. Paz es su nombre.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDrIOrLLAlI/AAAAAAAAJGY/X3NQ_aulDSE/s1600/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 275px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5492922849965048402" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDrIOrLLAlI/AAAAAAAAJGY/X3NQ_aulDSE/s400/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los gobernantes de los países más poderosos de la Tierra lo repiten constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay que estar precavidos para una autodefensa rápida y certera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así justifican el aumento de los gastos militares que, en la mayoría de casos, superan los del empleo y la enseñanza. Pero autodefenderse ¿de qué o de quiénes? “Autodefenderse del enemigo”, contestan sin ninguna duda. Y el enemigo puede ser cualquiera de las fuerzas del mal. Al insistir ¿de qué mal?, replican con la misma fuerza: del que nos amenaza constantemente. Con esta pueril excusa, las grandes potencias no dejan de aumentar las armas nucleares almacenadas a fin de estar preparadas cuando llegue el momento. Con ellas, en un supuesto conflicto mundial, el planeta que habitamos podría explotar no una sino noventinueve veces. Bastaría con que un jefe de Estado poseedor de esta arma apretara el botón de ataque contra su enemigo más peligroso y éste, a la vez y antes de desaparecer, apretara el suyo. De esta manera, con que media docena de países dispuestos a defenderse, atacando a sus enemigos con armas atómicas, convertirían el planeta entero en un cementerio. Diez toneladas de TNT per cápita son más que suficientes para que las viejas teorías de países amigos y enemigos, separados o unidos por fronteras, aduaneros, carabineros y ejércitos, dejaran de tener sentido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de diez mil kilogramos de trinitotolueno por persona amenazan al hombre, encerrado en su casa, su ciudad, su cultura y su civilización. Todo está hipotecado por el fantasma de una guerra que, una vez desatada, no dejaría tiempo ni para volverse atrás con una paz consensuada. En menos de treinta minutos, los dos enemigos más potentes se destruirían mutuamente, sin quedar ni vencedores ni vencidos. Quizás por eso seguimos hoy con vida, porque las dos o tres potencias de más peso no pueden pelearse, sino soportarse con resignación y aliarse entre ellas. Y al resto, no le queda más remedio que seguir al pairo o, simplemente, a la sombra o al arbitrio de las más fuertes. Pero ¿y si alguno de los responsables de estas armas dejara de pensar según este razonamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es una provocación que, como un tumor no perceptible a simple vista pero sí perfectamente diagnosticable, lleva la humanidad consigo. Y un reto contra cada uno de nosotros, que nada tenemos que ver con la decisión final, aunque sí con los resultados de la misma. Pero a mí, el más enano de los mortales, de muy poco me sirve saberlo, si no puedo hacer nada para desmontar ese juego mortal. También los militares lo saben, pero prefieren olvidarlo y distraer a los pueblos con las viejas enemistades de pacotilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los literatos que logran distraer la atención de esta gran y única verdad trascendental, se les recompensa con una dote heredada por el descubridor de la dinamita. Ironías del destino. Y a los ciudadanos que denuncian la situación se les mira de reojo, tachándoles de jeremíacos. Desgraciadamente, todas las profecías de Jeremías se han ido cumpliendo al pie de la letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, prevalece la lucha por el petróleo. Y las divergencias entre los países más ricos se fundamentan en el destino y dominio de los pozos petrolíferos. Los jefes de Gobierno pretenden abogar, con bellas palabras de esperanza, por una negociación. Pero los hechos desmienten sus intenciones. No faltan quienes buscan ante todo las soluciones diplomáticas, pero no descartan ninguna acción, incluida la militar. Los políticos no quieren hablar del pasado ni buscar otras soluciones que, según ellos, no existen. Pero haberlas, haylas. Y me pregunto por qué la solución, no perfecta pero justa, de eliminar en cinco años todas las armas de destrucción masiva, incluidas las de los países más poderosos, se ha considerado tanto tiempo como imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas escaramuzas contradictorias, todo está supeditado a la lucha de intereses de las grandes potencias que sellan con sus armas cualquier divergencia y aumentan el pánico y el horror que constantemente nos amenaza Yo mismo, desde mi pequeñez e insignificancia, me siento paralizado por el miedo. Un miedo que me espanta y me induce hoy a hacer el amor con mi amada, sabiendo que la puedo fecundar. Un miedo que nos une en nuestra ceguera y pequeñez. ¡Contamos tan poco, por no decir, nada, en este mundo que se tambalea como un borracho al borde de un acantilado! Y, junto al temor al mañana y al momento en que vivimos, brota de nosotros un sentimiento de aprovechar al máximo lo que tenemos, que, por el momento, es lo único que nos salva frente a la amenaza constante de explosión nuclear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, he apretado a mi amada, desnuda, entre mis brazos; ella me ha besado y nos hemos perdido el uno en el otro. De esta manera, reconocemos por nuestro tacto nuestras individuales existencias, penetrando en esta dimensión en donde no existe ni el tiempo ni el espacio. Pero, en esta ocasión, y pese a un tiempo primaveral, un escalofrío ha sacudido mis miembros. ¡Pensar que estas bombas podrían destruir no una sino noventinueve veces este planeta que aún resulta tan hermoso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve meses tardará nuestro hijo en nacer, si es que el mundo en el que debe vivir existe todavía. Nueve meses al margen de todas las miserias. Si supiera lo que le espera puede que hasta nos reprochara que le hayamos dado la vida. En todo caso, esperamos que sus primeras palabras pronunciadas sean “Tierra y libertad” y que comience a caminar y a comprender quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. Muy pronto, si quiere prevalecer, tendrá que distinguir entre la verdad y la mentira de este mundo podrido. Y esperamos que tenga suficientes agallas para enfrentarse, sin más armas que la razón, a todo lo que suponga o signifique el poder ciego de las armas, la sombra, la sospecha, las trincheras, el enemigo, las fronteras, la patria, la guerra, las cruzadas... Ojalá tenga él la misma libertad que nosotros para elegir lo que mejor le convenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se está con o en contra de estos principios. Ya no se puede vivir a lo Crusoe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prensa anuncia que los restos de un cohete propulsor de una nave espacial caerán desintegrados en la Tierra dentro de tres días, dos horas y veinticinco minutos. Hay quienes recomiendan que miremos ese día hacia arriba, no sea que caigan sobre nosotros. ¿No será otro truco para que dejemos de fijarnos, aunque sea por poco tiempo, en lo que sucede a nuestro alrededor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios periodísticos, que hacen el juego a los poderosos, pretenden hacernos creer que la gente está, en cierta forma, más inmunizada contra el anuncio de la amenaza nuclear que contra la caída de un cohete propulsor. De la misma forma, un accidente cualquiera de aviación o ferroviario, un crimen pasional o un acontecimiento deportivo, ocupan más páginas en la prensa escrita, más espacio en las ondas herzianas y más tiempo en la pantalla televisiva que el paro galopante o la inflación. La vida es cada vez más cara y de peor calidad. Hay una superabundancia de brazos caídos y aumentan las posibilidades de enfrentamientos abiertos y de guerras declaradas. Pero eso es otra cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, algunos militares, científicos y políticos piensan que hay demasiada gente sobre este planeta y que, al desbocarse el caballo del progreso o al azotar la amenaza del paro, hay que pararlo de alguna manera antes de que se arrepientan de haberlo dejado correr desbridado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da cada vez más temor asomarme a este cuaderno. Nadie sabe lo que pienso pero lo que escribo, escrito está y, de caer en manos de críticos o grafólogos, puede ser interpretado de mil y una maneras. Me da miedo asomarme en su interior y he dejado pasar varios días antes de escribir otra hoja. ¡Resulta a veces tan difícil coger el pensamiento al vuelo y plasmarlo al desnudo en una página en blanco! Temo dejarme embaucar o encarcelar por mi escritura o no encontrar lo que tan ansiosamente busco. Me da miedo comprometerme con la letra. Prefiero dejar mis pensamientos sueltos. Volar sin el riesgo de ser observado y seguido por cazadores furtivos, censores e inquisidores que enseguida te convierten en su víctima preferida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He llegado a la conclusión de que, en este mundo, en donde todo está manipulado, no hay cabida para el ingenuo que se dedica a escribir lo que piensa. Sé que, en el mercado de la palabra escrita, los tópicos y las repeticiones no valen nada. Hay que inventar y ser original. Sé que toda palabra tiene su precio, económico o moral. Y me da pánico dejarme llevar por esos valores convencionales, entrar en el juego de la gramática y el estilo, olvidarme que, detrás de ellas, hay un desesperado mensaje de náufrago. Temo perderme entre tanta floritura. Y encontrarme, al final de esta historia, conque ya no tengo nada que decir porque, por el camino, se me ha olvidado o alguien me ha arrebatado el mensaje. Por eso tengo, a veces, ganas de pararme en seco, dejando el resto de páginas en blanco. Y confieso que más de una vez estuve a punto de sucumbir a la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, un ser diminuto sigue creciendo en el vientre de mi amada, cuyas curvas de la geografía de su cuerpo son, cada día que pasa, más prominentes. Crecieron sus pechos diminutos y toda ella es más bonita, al contrario de mi rostro, cada vez más feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de unos meses, el ser que nada en las aguas del misterio saldrá de su vientre para dar su primer grito de protesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el vientre de mi amada, crece un ser que hemos creado a golpes de amor, miedo y placer. Hoy hemos oído el latido de su diminuto corazón. Tiene ya rostro humano y se mueve instintivamente, pero ignora lo que le espera en el exterior. Sus pies dan ya los primeros pataleos de protesta. Cuatro meses de identidad navegando en su seno y aún no tiene nombre. Sólo un cordón umbilical que le liga a su madre a la que yo amo en noches de silencio y miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio alrededor de él es cada vez más reducido y cada semana que pasa se siente más dueño de su mundo. Se duerme cuando nota calma y se despierta al cabo de minutos o de siglos. Para este diminuto ser, ambas unidades de tiempo tienen el mismo valor, como para mí cuando estuve en el vientre cetáceo que me transportó a este mundo. Lo mismo pasaron veintiséis minutos que veintiséis siglos. Se sobresalta ante ruidos agudos y quien sabe si escucha las palabras tiernas o salvajes que pronuncio al oído de mi amada. A veces es tan impetuoso que pienso que no quiere o no puede soportar por más tiempo la oscuridad. ¿Estará deseando conocer lo que sucede en el exterior? A veces me pregunto si tenemos realmente derecho a condenarlo a vivir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mayores que, con los años, el tiempo se convierte en lo más importante de esta vida. Los minutos, las horas del día, las noches y los meses del año que hemos estado despilfarrando se tornan irrecuperables. La vida se hace cara y la muerte, que ha ido tomando cuerpo ante nosotros y tiene ya rostro humano, puede salirnos, de repente, tras cualquier esquina y llevarnos con ella de un zarpazo. Aunque también puede hacerlo a un joven o a un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores van en busca del tiempo perdido. Desgraciadamente, lo más que consiguen son cuatro connotaciones literarias a lo Proust. De esta manera se reinventa el pasado. Reminiscencias, sentimientos de algo vivido y saboreado de antemano pero que no volverá nunca más. Son como pescadores de una época pasada e inventores de algo que murió sin remisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada de cuanto ha pasado volverá –me advierten y aseguran quienes han vivido su pasado– y sólo quien no tiene el coraje de enfrentarse con un presente, o imaginación para adivinar un futuro, se refugia en el pasado de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sea así, pero, aún sabiendo que la historia nunca se repite, ¡resulta tan tentador bañarse y sumergirse en sus aguas! Por eso siento la tentación y el placer de volver a hundirme en ellas, pensando que sigo siendo el mismo y que quizás sean ellas las que pasan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacerá entre dolores de parto, a galope entre guerras, tras haber sido concebida en una noche de amor y de miedo. Hoy hemos sabido que será hembra y ya elegimos su nombre. Se llamará Paz y será como un símbolo levantado frente a quienes pretenden enriquecerse a costa de la guerra. Ella no sabe lo que le espera. Ignora que el mundo entero la desea desde hace más de treinta siglos. Que mientras viva tranquilamente en un país, en otros se la aplastarán sin piedad. Que nosotros la esperamos desde que sabemos que existe y que, en el noveno mes, será expulsada del seno de mi amada. Será mi nombre preferido después del de Libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me tuvieras más confianza –me ha repetido mi amada–, no recurrirías a tu cuaderno para desahogarte y contarle tus secretos. Al fin y al cabo, ¿con quién te comunicas cuando escribes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conmigo mismo –le he contestado sin dudarlo–, que no es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pareces disfrutar en silencio, mientras te atormentas sobre tu pasado ¿Por qué no quemas las velas como yo hice con las mías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que ella no ha comprendido lo que hago y presiento que nunca vaya a comprenderlo. No porque no sea capaz, sino porque tiene los ojos cerrados a mi pasado y prefiere pensar en mi presente. Pero yo no puedo quemar las únicas velas que me quedan de mi viaje, aunque sean trizas inservibles. Entre otras cosas, porque pienso volver con lo que queda de ellas a mi pasado y conocerlo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hasta cuándo? –ha añadido, mientras se palpaba su enorme vientre, como si quisiera comunicarse con nuestra hija– ¿Hasta cuándo piensas seguir viajando solo por tu mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, pienso que es una especie de envidia que siente por lo que sus ojos no pueden captar, salido en silencio de mi escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Toda nuestra vida es un viaje –he dejado caer, esperando que mi amada lo comprendiera–, desde que nacemos hasta que morimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿por qué sigues encerrado en tu torre de marfil? –ha insistido ella con cierta crítica que me ha sorprendido–. Por mucho que escribas, ¿quien te leerá? Y por mucho que grites en tu imaginario mundo, ¿quién te escuchará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que tenga razón. Mis mensajes se hundirán en el mar como lo hacen los navíos perdidos y heridos, sin rumbo ni cabotaje. Reconozco que éste es un acto suicida y desesperado. Pero me queda la esperanza, que es lo último que me devuelve la confianza en mí mismo. Una esperanza que, por otra parte, no me ha servido hasta el momento de gran consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te hagas el fuerte y abandona tu endiosamiento –me espetó, alcanzando lo más hondo de mi corazón–. Eres un animal salvaje acorralado al que mucho me temo que terminarán por domesticar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún no he conocido a nadie que intente hacerlo –le he respondido con cierta arrogancia, resistiendo y defendiendo mi orgullo herido–. Que lo hagan, si se atreven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, más sosegado, he recordado sus palabras y he intentado rebatirlas con mis argumentos. Pero, ¿qué hacer cuando uno pierde la fe en las palabras? Al pintor le quedan todavía los colores donde aferrarse. Las notas y sonidos, al músico. La materia, al escultor. Pero ¿qué le queda a uno cuando ha dejado de creer en el lenguaje en el que habitualmente se comunica con los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente ella tenga razón y esto no sirva de nada. Pero, aunque sea por inercia, seguiré escribiendo. Sé que mis gritos se perderán en el océano. Y que gesticularé como un payaso, ante un público ausente. No importa. Mi acto es un testimonio. Lo sé yo y me basta. No puedo dejar de decir lo que ahora siento, incluso si nadie me escucha. Lo malo es que a veces me creo lo que presiento y no distingo, como antes, qué es la verdad, a quién va dirigida y el grado de credibilidad que mis palabras –transportadoras de esa verdad– puedan ofrecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez el cansancio y el agotamiento, la frustración y esa impresión fría de luchar contra el vacío. ¿Será cierto que nunca llegaré a nada? ¿Y que, olvidada mi etapa de profeta menor que osara levantarse en contra del Altísimo, pase desapercibido por la vida? ¿Será éste mi castigo secretamente impuesto por Yahvé al que, un día, dejé de creer? Que moriré como he vivido, anónimamente, y que mi recuerdo se esfumará y el silencio absoluto recaerá sobre mi tumba. ¿Será verdad que el olvido, o peor aún, la indiferencia por lo que he pasado acabará por sepultarme para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fosa común de los recuerdos, se ha perdido ya el mío. Pero, ¿de quién estaré yo hablando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo comprender y hacerme comprender en dieciséis lenguas distintas. Pero la comunicación va más allá de las palabras. Está por encima del lenguaje oral y del escrito y puede prescindir de todo signo convencional. Comunicarse con la mirada, con un gesto, con una postura frente a la vida, resulta a veces más difícil que estar hablando durante horas con diferentes interlocutores. Porque hablar con alguien no es difícil. Lo difícil es comunicarse realmente con ese alguien, aunque hable la misma lengua o utilice las mismas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la isla que me vio nacer, la misma que me enseñó a expresarme, hoy, me siento incomunicado. Ni comprendo realmente a los demás ni ellos me comprenden a mí. No sé lo que es peor. Antaño, en mis tiempos ya lejanos y olvidados de mi otra vida de profeta menor, creo haber vivido esta misma angustiosa situación: no servir ya de intermediario por dudar de Yahvé y de su mensaje. No creer ya en él, ni en mis hermanos, los hombres. Y quedarme estancado en la soledad que, poco a poco, me hunde. Me siento como una isla condenada a desaparecer, tragada por el mar, sin esperanzas de ser apercibida. Tal vez un día un náufrago la descubra. Pero será para morir poco después en ella, abandonado y olvidado de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad disfrazada de palabras: no me he enamorado yo de ti, sino que me han obligado a tomarte. Desde el fondo de mi alma, te odio sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino con los ojos desencajados. Mi amada ya no me responde y parece alejarse de mí para parir lejos de mi mirada. Hace casi dos meses que hemos cortado toda relación sexual. Ando errante por la calle como un loco, con mi faz, además de arañada, desquiciada. Me ciega una pasión insatisfecha. Yo la quiero pero ella no me desea. Quisiera ser tierno sin llegar a más, pero mis instintos son más fuertes que mis simples deseos. Mi ternura se desborda fácilmente en pasión incontenible. Una pasión que, al no encontrar un recipiente donde guardarla y transformarla en cariño, tiende a desparramarse salvajemente en los senos de cualquier mujer, en un cuerpo desconocido y caliente que quiera perderse por unas horas con el mío. Aunque me resisto a perderme con un ser diferente a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese lapso, sin ella, siento desfallecer, que mi vida no tiene el mismo precio, que todo se me pone insoportable, que nada ni nadie es capaz de devolverme la calma y el sosiego, y que pocas cosas tienen ya el mismo color. ¡Cuándo podremos levantar esas trincheras! ¡Cuándo lograremos comprendernos y amarnos como antes! Guardo recuerdos indescriptibles de su corazón que el velo del recelo pretende ocultarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin llegó el día glorioso en que mi imagen se reprodujo y mi vida se prolongó en otro ser, independientemente del nuestro. Ella ha nacido. Es la reproducción exacta de mi amada, con su carita angelical tan alejada de la mía, pero con la mirada llena y cariñosa que sustituye a la de mi amada. Paz es su nombre y la paz ha vuelto en nuestros corazones. Con ella seguiré caminando hasta el final de mis días. Con ella llegaré hasta mi origen, a través de los siglos. ¡Si lograra superar esta prueba y alguien me respondiera, aunque sólo sea para decirme que ha recibido mi mensaje…! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8777467718608304734?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8777467718608304734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-iv-paz-es-su-nombre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8777467718608304734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8777467718608304734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-iv-paz-es-su-nombre.html' title='Capítulo IV. Paz es su nombre.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDrIOrLLAlI/AAAAAAAAJGY/X3NQ_aulDSE/s72-c/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7272979879740201995</id><published>2010-07-07T10:14:00.006+02:00</published><updated>2010-08-03T19:48:03.721+02:00</updated><title type='text'>Capítulo V. Veinticinco siglos antes.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDQ4PGvhvaI/AAAAAAAAI_Y/TEnvWAnXedE/s1600/Torre+de+Babel.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 301px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491075677830626722" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDQ4PGvhvaI/AAAAAAAAI_Y/TEnvWAnXedE/s400/Torre+de+Babel.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por lo que me cuentan las Sagradas Escrituras, en aquellos tiempos, la ciudad tenía todas las puertas cerradas y echados estaban sus cerrojos por miedo a que los hijos de la luz pudieran conquistarla. Pero no alcanzo a recordar el momento en que madre, cediendo a los halagos de un levita, quedó preñada sin que lo hubiera deseado. Ni recuerdo mi primera patada en su abultado vientre. Todo pudo coincidir con la época en que siete mil sacerdotes, portadores de trompetas delante del Arca, se pusieron en marcha. Soplaban la hora de Yahvé y cada vuelta que daban a la isla había durado casi un mes. Los hombres armados iban delante de ellos y desplegaban aparatosamente las fuerzas, al servicio del pueblo rebelde que había encontrado al fin la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante este tiempo, los astutos zapadores, desapercibidos por los hijos de ese siglo, escarbaban día y noche al pie de las murallas, mientras el desfile constante de sacerdotes, guerreros y pueblo llano atraían toda la atención y las miradas de los defensores de la ciudad amurallada. Y, al séptimo mes, cuando los hijos de Yahvé daban la última vuelta que se prorrogaría hasta el final de año y principios del siguiente, la ciudad entera dejó de mofarse del paso marcial de aquellos hombres de guerra y de los atronadores lamentos de las siete mil trompetas de bronce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre gritó entonces con todas sus fuerzas, empujando con cierta desesperación la hora de Yahvé. Y Yahvé apareció, al fin, al rugido del pueblo, rompiendo los cercos del pecado y desplomando las murallas y diques, al paso de sus hijos, hambrientos y sedientos de aquella ciudad amurallada. Fueron siete meses de gestación difícil, los mismos que vueltas habían dado los hijos de Yahvé, y madre me había echado al mundo de los pobres, cortando para siempre los lazos de carne y sangre que me habían retenido en sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos de este siglo, tan astutos como temerosos de sus enemigos, prefirieron entregarse antes que inmolarse y quemar con ellos la ciudad. Y se convirtieron masivamente al Dios verdadero de sus vencedores, adorando, en tumultuosa manifestación, el Arca de la Antigua Alianza. Y el mismo Rey de los hijos de este siglo, sometido desde aquel momento al poder de Yahvé, entregó públicamente sus tesoros a los sacerdotes legítimos del pueblo vencedor. Su templo de mármol y piedras preciosas, habitado por dioses menores, fue morada exclusiva del Dios de Abraham, absoluto y celoso señor que hizo exiliar toda imagen de dioses falsos y purificó con su presencia el oro y la plata. Y quienes se obstinaron en retener a sus ídolos o permanecieron en pie ante el Arca sagrado de la Antigua Alianza, fueron pasados limpiamente a cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, el pueblo vencedor y el vencido entonaron conjuntamente un canto de acción de gracias y prometieron solemnemente no apartarse del Dios de Isaac para servir a otros dioses. Fue entonces cuando se levantó un anciano de barbas floridas y voz temblorosa y pronunció en hebreo estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros no seréis capaces de servir al Dios de Jacob, que es un Dios santo y celoso; él no perdonará vuestros pecados y, cuando os apartéis de su sombra, sirviendo a dioses extraños, Él se volverá y, tras haberos hecho el bien, os hará el mal y os consumirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo protestó vivamente ante tan vehemente y radical discurso porque estaba en la mentalidad de todos servir a Yahvé por los siglos de los siglos, amén. Pero el santo varón de barbas floridas y voz temblorosa, quien temía las fuerzas ocultas del mal y desconfiaba de las buenas intenciones de los suyos, continuó su discurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Testigo soy de que habéis elegido al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, para servirle, pero ¿quién os asegura que, pese a todos los obstáculos, tretas y confabulaciones, siempre estaréis a su servicio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo entero protestó ante la duda, proclamando a grito pelado un solemne “¡Serviremos a Yahvé, nuestro Dios, y obedeceremos su voz!”, que fue dirigido por sacerdotes, satisfechos de haber encontrado la isla prometida, morada segura para el pueblo errante del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y el anciano de barbas floridas y voz temblorosa que puso en duda la fidelidad de aquel pueblo murió sin poder terminar su discurso, a la edad de ciento diez años. Muy pronto, sus palabras cayeron en el olvido y la isla fue dividida y distribuida entre nueve tribus y media. Las antiguas murallas fueron reformadas y reforzadas y el mar sirvió de frontera para separarlos del resto del mundo. Aunque siguieron siendo amenazados en todas sus latitudes por sus enemigos, que nunca dejaron de crecer y de acecharlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mejor defensa contra las incursiones de los eternos enemigos era la muralla de los siete círculos que se iban cerrando y el último estaba construido por los hijos del siglo para defenderse sobre las mismas ruinas de la primitiva. Varias décadas tardaron en levantarla, al final de las cuales, ancianos y sacerdote se reunieron en consejo privado, deliberando sobre la conveniencia del nombramiento de un rey en la isla, como lo tenían todas las naciones que les rodeaban. El pueblo debía estar al servicio de este rey y éste, protegiendo a sacerdotes y levitas, al servicio de Yahvé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El monarca recién elegido mandó sellar las entradas y salidas de las siete murallas con el emblema que regía su trono, el cual haría posible una época nueva de esplendor y prestigio para los hijos de la luz. Luego, durante tres siglos y medio, se sucedieron dinastías, levantáronse monumentos reales, promulgáronse leyes, fortaleciéronse ejércitos, todos al servicio del pueblo, y éste prometió ser fiel al Rey, servidor de Yahvé. Igualmente, se ejecutaron sin piedad los frustrados regicidas y labráronse cámaras mortuorias con sus respectivas lápidas y coronas reales. Todo sucedería bajo una época en la que el orden y el progreso crecieron al mismo tiempo que el desorden y la anarquía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, y tal como lo había profetizado aquel anciano de barbas floridas, los hijos de este mundo provenientes de lejanas tierras, que añoraban y envidiaban el crecimiento y desarrollo de los hijos de Abraham, se filtraron en la isla. Se presentaron como conversos, pero llegaron con las faltriqueras repletas de oro macizo, con la lengua humedecida de vocablos extranjeros y con los ojos brillantes de lujuria. Durante el verano, se arrimaron a los recaudadores públicos, y, en el invierno, a las hijas de Yahvé, hembras de corazón caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, en los últimos años, aumentó la prostitución, el despotismo más feroz, el concubinato, el fariseísmo y la fornicación, y disminuyó considerablemente la justicia, el trabajo y el temor a Yahvé y a su santo nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, mal visto por los sacerdotes y perseguido más tarde por el mismo Rey, yo, un profeta de segundo orden empujado por un mandato divino, me arrojé a las calles y plazas de la ciudad, y sostuve que Yahvé se había arrepentido –sí, eso fue lo que dije y oyeron claramente los ancianos, escandalizados– del bien que había dicho que haría a su pueblo– y volví a repetirlo por si no lo habían oído bien–, por más que ellos insistieran en que Yahvé ya se había arrepentido del mal que había predicho que haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo no sólo no quiso creerme –yo era entonces un profeta menor que apenas era escuchado–, sino que intentó apedrearme por blasfemo. Me escabullí como pude y me retiré de nuevo a mi cueva en donde pasé cuarenta días y cuarenta noches de un intenso ayuno durante los cuales tuve la terrible duda de imaginarme que, tal vez, me había equivocado, al interpretar aquel mensaje supuestamente venido de lo alto. Me repetí que, después de todo, yo, al contrario de Moisés, nunca había visto a Yahvé y que la voz que había oído bien pudiera haber sido la de Belzebú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, de nuevo, la oí claramente entre rayos y truenos, y me atreví a preguntarle que qué garantías tenía yo de que mis oídos no estuvieran siendo engañados o su voz no fuera trucada, mi atrevimiento fue pagado muy caro, pues no volví a escuchar la voz de lo alto ni volví a ser testigo de sus confidencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví con otro aspecto, lejos de mi aire de profeta que antaño poseía, convirtiéndome en uno más entre la muchedumbre. Perdido entre ella y debido a mi escasa altura, cualquier podía pisarme o ningunearme. Desde entonces, no sólo no he vuelto a oír su voz sino que hasta me parece que, al menos para mí, Yahvé ha enmudecido para siempre y que su mismo nombre es una palabra vacía de contenido y un invento de sacerdotes y profetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás he expuesto, por miedo, esta duda ante nadie. Al contrario, he seguido las costumbres y rituales del pueblo llano con el que me identifiqué, disfrazado de mercader. Reconozco que el hecho de haber concebido semejante vacilación, me hacía merecedor ante sus ojos de una lapidación. Pero, a fuer de sincero, el silencio de su palabra que, desde entonces padecí, me pareció un hecho harto sospechoso, o al menos una sutil venganza por parte de Yahvé o por parte de mi infortunado destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces, si la memoria no me falla una vez más, como es habitual en mí una vez superados los veinticinco siglos de existencia, cuando decidí traspasar la muralla de los siete círculos concéntricos y abandonar la tierra prometida sin la ayuda de Yahvé ni de nadie de su entorno. Me eché una alforja al hombro, recogí el laúd que, en los escasos tiempos de ocio, me entretenía, y, decidido a prescindir de todo lo que me había unido con lo sobrenatural y a no volver a utilizar mis artes ocultas para lanzar más profecías, puesto que Yahvé ya no se comunicaba conmigo, me dispuse a salir de mi escondrijo y a huir hacia delante, abandonando la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé aquella primera noche decisiva entre sombras, burlando a los siete porteros de las siete murallas. El primero, usurero más ujier, dormía con un ojo abierto y el otro cerrado sobre un jergón relleno de monedas de plata, conseguidas gracias a una vida de sobornos, y escondidas por miedo a ser sorprendido por los ladrones nocturnos. Tenía fama de abrir fácilmente la puerta de su muralla tras recibir a cambio unas monedas. Y, como yo no disponía de oro ni de plata, aproveché el momento en que una urraca nocturna se interponía entre su ojo abierto y la luna plateada para saltar a un cobertizo de paja, sito justo al pie de la segunda muralla. La distancia no era mucha y pude hacerlo sin grandes dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en cuanto el guarda de la segunda muralla –que descansaba, él sí, con los dos ojos abiertos– advirtió mi salto, se puso en guardia, pensando que un ángel llegado del cielo o de los infiernos fuera a nombrarle guardián del primer cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengáis en nombre de Yahvé o del propio Satán –me dijo solemnemente, tras componerse su capa–, seáis bienvenido a esta segunda muralla. Mi nombre es Arán y estoy deseoso de complaceros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mudo de asombro, no supe qué contestarle. Pero, ante el silencio y estupor mostrado por mí, se apresuró a añadir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es preciso que contestéis ahora mismo, si no os apetece. Ya sé que habéis venido a honrarme con vuestra presencia y, aunque desconozco quien sois, yo sé que os llamáis Ben Azibi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, complacido por aquel nombre, mientras me dirigía hacia las puertas cerradas con doble llave. Pero Arán no estaba dispuesto a dejar escapar la ocasión de ser recompensado por el ángel de Yahvé o de Satanás, y tuve que aprovecharme de un descuido suyo, cuando, inclinado ante mí y cerrados sus ojos en señal de humildad, me deslicé bajo su manto, le arrebaté la llave y le pedí, una vez con ella, que descansara hasta el día siguiente, en que le prometí pensar en su caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era medianoche cuando el ansia de poder de aquel portero, confiando en mí, se dejó dominar por el sueño. Y, en cuanto oí sus ronquidos, me abalancé con la llave hacia el portal, lo abrí y pasé cómodamente al tercer cerco. El guarda de esta muralla estaba ebrio y había perdido su llave o nunca la había tenido, puesto que la puerta que vigilaba se abría o cerraba con un empujón, permitiendo así el pase al cuarto cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda de éste dormía día y noche y, por no dar un paso, hubiera pagado lo que el primero tenía escondido en su jergón. Tuve, pues, que deslizarme, colgado a una soga hasta la quinta muralla. Ya me temblaban todas las extremidades cuando vi al guardián, entregado a una suculenta comida que había empezado al anochecer del día anterior. Estaba tan ocupado en su comilona que ni tiempo tenía de reír, ni de llorar, ni menos todavía de abrir puertas a desconocidos. Temiendo que la luz de la aurora descubriera mi rostro, y como la altura era considerable, opté por servirme de algunas artimañas para pasar a la siguiente muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardián de la sexta muralla se pasaba la noche observando y criticando al glotón de la quinta, al dormilón de la cuarta, al borracho de la tercera, al envidioso de la segunda y al usurero de la primera. Y puesto que ninguno de ellos me había facilitado el paso, él no quiso ser igual y me abrió, no sin antes advertirme que no lo hacía por mí, sino para fastidiar a sus colegas que ocupaban los primeros puestos de guardianes sin que lo merecieran más que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abner, el último guarda de las siete murallas concéntricas, quien desconfiaba por principio del resto, nada más verme franquear el portal de la sexta, se rasgó sus vestiduras. Gracias al amanecer que despuntaba ya, Abner pudo observar mi rostro y, tan pronto como reconoció al profeta menor enmascarado de mercader saltarín, arremetió contra él con la furia del rayo, dispuesto a entablar una lucha a muerte. Abner no sólo se negaba a abrirme el último portal sino que quiso darme una lección. Pero, pese a mi debilidad manifiesta tras tanto esfuerzo, no consiguió que me rindiera. La dura pugna, en la que la punta de su maza rozó mi rostro, terminó en tablas, momento en que decidí utilizar de nuevo la astucia para conseguir mi objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hice creer que llevaba un mensaje especial para los hijos del siglo y que si deseaba conocerlo no tenía más que abrirme la puerta, que seguro que no se iba a arrepentir del acto. Intrigado por el contenido del mensaje, Abner decidió, al fin, ceder el paso. Una vez fuera del recinto, le grité, mientras me alejaba como el viento: “El mensaje es éste: no os fiéis ni de vuestra sombra, porque tiempos vendrán en que ésta ya no os seguirá a vosotros, sino al mejor postor”. En lugar de perseguirme, Abner se dedicó a descifrar aquel enigmático mensaje y tardó cierto tiempo en convencerse de que todo había sido una estratagema de un falso profeta cuya cara quedó, desde entonces, desfigurada por la reyerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel mismo día conseguí zarpar en una nave mercante griega y, tan pronto como salimos del puerto, recogido al pie del velamen, agotado y sin fuerzas, me quedé sumido en un intenso sueño. Sólo al cabo de varias horas me desperté, zarandeado por un marinero que me aconsejó encomendarme a mis dioses ante la tormenta que amenazaba con hundirnos. Cada cual había implorado a los suyos, la mayoría a Poseidón, para que la desgracia no se consumara y, al ver que yo era el único que no imploraba la ayuda de lo alto, me señalaron como posible sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue inútil explicarles que mi dios me había abandonado y que no sabía en donde hallarle. Y, comprendiendo que estaba de más en su nave, no tuve opción ni a que echaran los dados de la suerte. Para ellos, era evidente que yo tenía la culpa de que aquella tempestad presagiara la zozobra de la nave. Yo era la carga embarazosa que había encolerizado el corazón de Poseidón, encabritado y furioso. Y me arrojaron, sin más, por la borda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fueron las aguas quienes se apoderaron de mi cuerpo, sin fuerzas para hacer frente a la tormenta, sino un cetáceo gigante, en cuyo vientre pasé un largo lapso de tiempo que duró siglos enteros, durante los cuales, entre otras cosas, medité los pormenores de mi vida, fortalecí mis dudas y debilidades, y recopilé cuantos datos pudieran servirme para la posteridad. Pero, por mucho que lo he intentado, no he logrado todavía descifrar ese blanco que existe en mi memoria desde el momento en que fui engullido entero hasta el momento en que fui vomitado por aquella ballena, lanzándome sobre una playa desierta de un lugar desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el seno de aquel cetáceo, pasé días, años, siglos de reflexión y nostalgia, de muerte y recogimiento, de paz y de olvido. Había presenciado muchos sufrimientos, crucifixiones y muertes, pero ninguna resurrección. Y me había casi olvidado de mi traición a Yahvé o del rechazo de su profeta menor cuando, de repente, al volver a pisar tierra firme, me di cuenta del salto abismal espacio-tiempo que había registrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de morir y resucitar, como hizo seis siglos después el profeta Jesús cuyos discípulos, mezclados hoy con el poder, manipularon su historia a su provecho, me había quedado en un estado de letargo durante siglos. El mundo había rodado a mis espaldas. Y yo había perdido la noción del tiempo o, mejor aún, había tomado conciencia de otra vida, no ligada a las vicisitudes de los humanos. Y, lo que me había parecido unos instantes, había durado, en realidad, veintiséis siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después, caminaba por este mundo, harto diferente al que había dejado, e intentaba comprenderlo. Para los hombres, el tiempo y el espacio habitable habían cambiado, pero no sus sentimientos, sus vicisitudes, sus odios y rencores. Unos seguían acaparando riquezas mientras la mayoría luchaba para sostenerse y vivir. Y otros se defendían a duras penas contra hambre, sed y miseria. Pero la envidia y el odio campaban por doquier, apoderándose de todos. En otros casos, el hastío y el aburrimiento hacían mella hasta desvirtuar el supuesto orden humano. Plagas como la lepra se curaban, pero otras enfermedades nuevas, como el cáncer o el sida, habían aparecido y hacían estragos. El poder seguía engendrando poder y los ejércitos se armaban hasta los dientes contra hipotéticos o reales enemigos. Estos justificaban el primero de todos los males de la humanidad: el poder absoluto. El hombre era el enemigo del hombre y la fuerza del terror dominaba sobre la fuerza de la razón. Y, en caso de no tener adversarios, se inventaban o se creaban hostilidades manifiestas. Entre los militares, se utilizaba una palabra nueva para justificar el gasto de armamento: disuasión. Dicen que es una manera de vencer al enemigo sin necesidad de combatir cuerpo a cuerpo contra él. Así, hoy los ejércitos se arman hasta los dientes para que los adversarios tiemblen y no se atrevan a contradecirles ni a enfrentarse a ellos. Y las ballenas milenarias se han convertido en submarinos atómicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he tenido la oportunidad de ver en la televisión un programa de Carl Sagan acerca de la humanidad y las armas nucleares. Y lo que pude observar me ha dejado anonadano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se empobrece, como dice Sagan, gastando 500.000 millones de dólares –la moneda clásica de referencia a temas balísticos– al año en preparativos para la guerra y empleando a casi la mitad de los científicos y grandes tecnólogos en tareas militares. Y todo para defenderse del supuesto enemigo. E incluso, si éste no existiese, habría que improvisarlo y crearlo. Sólo así pueden justificar tanto gasto de armamento. En cambio, apenas se invierte en los países pobres para alargar la vida o conservarla. Y en los ricos, es más fácil derrochar que invertir para que nadie se quede sin vestir o sin comer. No, el corazón del hombre no ha cambiado. En todo caso, ha empeorado, según los anuncios y presagios de los profetas mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regreso a mi isla, invadida por turistas que acuden a disfrutar de las calendas del estío –ahora llamadas veraneos–, he comprendido el cambio general operado. Para los dirigentes políticos, hablar de muerte y resurrección resulta una perogrullada. Pero, es la excusa para atraer a más turismo. Y si la gallina de los huevos de oro se muere, la sustituyen por otra, hasta que se agote la especie. Aquí, nada de lo que ocurre merece la pena ser tenido en cuenta mientras la gallina siga poniendo. Y cuando ésta falla, todo se tambalea. Con esta perspectiva, sigo caminando tras una identidad perdida que sostiene mi frágil esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manifestaciones vitales de este ser –sombra viviente de mi pasado–, que llora y se desgañita al ver que esa humanidad apenas ha mejorado sus sentimientos hacia el prójimo, se vuelven desesperantes. Una gata blanquinegra levanta un momento la cabeza para mirar, con sus pequeñas pupilas legañosas, la lámpara que arroja una tenue luz sobre lo que voy escribiendo incoherentemente, y se vuelve a dormir tocándose la cola con la boca. Su única preocupación es maullar cuando tiene hambre o juntarse con un macho cuando le aprieta el deseo, lo que le viene ocurriendo cada quince días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Paz llora o ríe con la misma facilidad. Por el momento, es su forma de expresarse. A menudo se mira la mano o el puño cerrado, descubriendo poco a poco que es suyo y que puede abrirlo o volverlo a cerrar a su guisa. Responde con una sonrisa a las caricias que le hacemos y busca con sus ojos las figuras que se mueven en su entorno. Cuando comience a balbucir sus primeras palabras, tan llenas de sentido para ella e incompresibles para los demás, se adaptará al lenguaje puro y no tergiversado de los niños pero luego tendrá que adaptarse al complicado e interesado mundo de los adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé, y no me canso de repetírmelo, que no descubriré ni menos inventaré nada porque casi todo está ya descubierto o inventado. Al menos eso me dicen los sabios e inventores. Lo único que quiero es recobrar los momentos felices de mi infancia… que duele con tan solo recordar sus olvidos…, encontrarme a mí mismo a través de una historia sagrada que aplastó mi infancia y mi adolescencia, y aniquiló todo vestigio de mi ser en estado puro. Quiero seguirme los pasos cuando me pierdo en los bosques del subconsciente. Sorprenderme in fraganti, con las manos en la masa de mis revueltos y rocambolescos pensamientos. Y mirarme, por una vez, de frente, en las aguas tranquilas que rodean mi isla. Es lo menos que puedo pedir en esta historia. De lo contrario, lo confieso, habré fracasado una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos mil quinientos treinta y siete años después de mi salida de la isla, los aullidos penetrantes de unas gaviotas que planeaban sobre la playa desierta me sacaron de mi sueño. El mar llegaba hasta mis pies, heridos de tanto saltar obstáculos. Había abandonado -¡tanto tiempo hacía de ello!– la tierra prometida, la isla entrañable que había dado luz a mis ojos y voz a mi garganta, el paraíso perdido en medio del infierno de los mares. Me había embarcado en una galera griega de la que me echaran por la borda. Naufragué sin rumbo fijo en el vientre de aquel cetáceo y terminaba, tras un paréntesis de veintiséis siglos, en una playa desconocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha cuerpo a cuerpo con el último de los guardianes de las siete murallas me había extenuado y, cuando la tripulación se dirigió a mí, pensando que mi dios podía salvarlos, no pude ni supe reaccionar. Sobre los innumerables granos de arena de aquella playa, tantos como habían sido los hijos de Jacob, quise acordarme de Yahvé de cuya existencia había dudado, e intenté pronunciar su nombre, pero sonaba en mis oídos a badajo herrumbroso. E intenté recordar más detalles de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo, y apenas con voz –los primeros sonidos desarticulados habían sido enterrados en la fosa común de los recuerdos sin formas concretas–, pensé en el tiempo de las ingenuas concatenaciones verbales en el regazo materno. Y en mis primeras palabras de protesta, rotundamente acalladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bastardo, hijo de esclava pecadora! – recuerdo que me gritó un anciano levita a quien descubrí violando a madre, cuando yo aún no había cumplido los tres años–. ¡No sabes que los hijos de ramera no tienen derecho a la palabra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, ya entonces me había hecho con alguna palabra de protesta, pero, a esa edad, y, sobre todo, hijo como yo era de una hembra sin derechos, cuanto salía de mi boca no tenía valor alguno. Más tarde, fui aplastado por la voz solemne de los profetas mayores, por la fuerza de los soldados, por la retórica de escribas que mandaron enmudecerme, y por los salmos entonados por sacerdotes cebados por el Rey. Y, ahora, veintiséis siglos después de mis primeras humillaciones, me encontraba de nuevo sólo y sin derecho a mi palabra ni a mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al margen de las rutas de este mundo que yo creía alargado, con su origen en mi isla y su meta en las puertas de la nueva Jerusalén, en donde no habría ya noche, ni luz de antorchas, ni rayo de sol, porque Yahvé alumbraría con su presencia por los siglos de los siglos, me encontraba indefenso y perdido. No iba armado y mis sandalias aún sabían a sal. La mayoría de cuerdas de mi laúd estaban enronquecidas y rotas y, por mis venas, no corría ni una gota de alegría o de amargura. Mi corazón se había resecado, como los viejos pergaminos de los ancianos del templo, incapaz de reaccionar ante siglos enteros que me habían robado, ignorando los designios y los trazados del Dios de mi infancia quien me había elegido en mi juventud y a quien había finalmente perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era realmente él, que así se había burlado de su profeta menor? ¿Y quién era yo, que, a su imagen y semejanza, había sobrevivido a los siglos? ¿Quién eras tú, Ben Azibi, sombra viviente del pasado enterrado, profeta desprovisto de mensajes, de Dios y de memoria? ¿Adónde te dirigían tus pisadas, borradas por las olas del mar, por la lluvia y por el tiempo que todo lo tragaba? ¿Por qué no había rastros, ni pistas, ni vestigios de tu historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy descasaba bajo un olivo de tronco retorcido. Mañana, sobre un pico recortado, dominando un valle estéril e infecundo. Otro día, al margen de las rutas que marcaban esta nueva geografía. Y más tarde, en los límites de una frontera, protegida por unos celosos aduaneros. Nunca más de una noche bajo el mismo techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibía, en pleno rostro, la lluvia persistente, el sol despiadado y el huracán furtivo. Las pocas cuerdas enmohecidas que le quedaban a mi laúd resonaban agriamente sobre el alquitrán de la ruta y contrastaban con la escala desconocida de sonidos fugaces que iban y venían en una rapsódica danza de movimientos rectilíneos que rozaban mi exótico camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, una nota chirriante, surgida del roce violento de unas ruedas repentinamente frenadas, dejaba sus huellas sobre el asfalto. Y del carro de humo y fuego, salía un brazo agitando una mano crispada. Conociendo, como yo la conocía, la historia de Elías, arrebatado por otro carro de fuego, me alejaba, receloso, de la ruta de alquitrán mientras oía un volcán de improperios, elevándose en columna contra el cielo. Era como si una larva de palabras candentes se fuera derramando sobre la ruta ennegrecida por aquellos carros casi voladores. Y, alertado por el peligro, comprendía que debía alejarme cuanto antes, evitando el contacto con aquel asfalto que estaba contaminado por el invento de los hombres de este siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, gracias a la ayuda de otros compañeros de ruta, fui comprendiendo aquellos signos convencionales, instalados al margen de la ruta: un disco con el borde rojo y un número negro en el centro representaba la velocidad máxima permitida; disco con borde rojo y flecha torciendo a la derecha o izquierda tachada en rojo, prohibición de cambiar de dirección a la derecha o a la izquierda; disco rojo con franja horizontal blanca, entrada prohibida; un triángulo rojo, aviso de peligro… Era un sinfín de señales e indicaciones generales que guiaban al hombre moderno. Todo un conjunto de códigos que los conductores de esos carros tenían que aprenderse de memoria para poder circular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, fui descubriendo que el mundo era redondo y no alargado, cómo rodaba desde siempre alrededor del sol, no dando nunca la espalda con el resto de los astros, y cómo, desde el principio, en el interior de cada hembra preñada, todo era una eterna repetición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrí las verdaderas distancias –aquellas que separan al hombre viejo del nuevo– y las diversas formas verbales de comunicarme. Pero era evidente que el mundo, por mucho que hubiera avanzado, había perdido de vista su ombligo y no sólo ignoraba sino que retaba a Yahvé, habiéndolo sustituido por otros pequeños dioses, rutinarios y mezquinos. Para ellos, todos los caminos conducían a otros distintos que, a su vez, desembocaban en otros, algunos de los cuales había que evitar a toda costa porque llevaban directamente a la muerte. Pero todos terminan en el mar. Evidentemente, el molde del hombre, hecho de barro sin cocer, se había gastado. Algunos habían pretendido nacer sin ombligo y con el corazón debajo del brazo, dispuesto a arrojarlo a la menor disputa contra el contrincante. Y el progreso había quedado, con las guerras y las constantes disputas, en algún punto, estancado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intuí, al fin, que no había salido de un vértice de mi isla, de una arista, de un ángulo cerrado sobre sí mismo, sino de un punto perdido en el pasado al que volvería inexorablemente, empujado por las fuerzas desplegadas de los nuevos tiempos, y en el que no me instalaría definitivamente hasta que no hubiera cumplido mi misión, dejando el mensaje que se me había encomendado. Sólo entonces prescindiría de la simetría de las cosas y descubriría totalmente mi historia personal, en su triple vertiente del pasado, el presente y el futuro, todos ellos al alcance de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico estadounidense, gestor del famoso mensaje enviado al espacio en las sondas Voyager, propuso a la NASA, en 1990, tomar una fotografía de nuestro planeta cuando la sonda Voyager se encontraba a 6.000 millones de kilómetros. En un primer momento, la Nasa no entendía qué sentido tendría fotografiar nuestro planeta desde un lugar tan lejano. La Voyager giró hacia la Tierra y tomó la imagen más lejana que hayamos visto de nuestro mundo. Carl Sagan la denominó “Ese pequeño punto azul pálido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres días que llueve sobre la isla. Tres días en los que el sol no ha aparecido en el firmamento, cubierto de nubarrones. Y un gotear constante penetra poco a poco en mi espíritu, invadiendo los rincones que aún quedaban resecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salgo de casa y miro hacia el cielo, la lluvia fina –no es tormenta ni granizado, sino una lluvia ininterrumpida que se posa sobre mí hasta cubrir por completo cualquier repliego– va empapando mi rostro deformado, anonadándome todavía más. De esta manera, camino sorteando charcos y, cuando regreso a casa, me sacudo como un perro las posibles gotas adheridas a mi alma. Me caliento como puedo ante una estufa de leña pero el agua sigue invadiendo mis pensamientos que luchan por salvarse del naufragio en que me hallo sumergido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amada tiene razón. ¿De qué me sirve seguir escribiendo? Es como gritar en el desierto o en pleno océano. Puedo lanzar contra el mar verdades como puños, puedo escribir secretos salvadores, pero si nadie los escucha ni recoge, si el huracán los deshace y esparce por doquier o el oleaje los hunde para siempre, ¿de qué sirve el esfuerzo? Y me siento, en este punto, como un bufón solitario que ha perdido a su señor, a su rey y a su corte. ¡Si, con lo que hoy sé, pudiera volver a mi pasado! ¡Si pudiera conjugar correctamente los símbolos de los nuevos tiempos y lanzarlos al aire! ¡O si, al menos, conociera las claves del presente y del futuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber pintar o dibujar, dominar los colores y las formas para proyectar una línea, una simple línea que pudiera tener más valor que mis palabras. O sacar de las combinaciones y matices el color que más se acerca en este momento a mi estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber salmodiar con mi laúd algunas cánticas, como, siglos antes, llegara a entonarlas. Quisiera poder acariciar, con mis propias cuerdas vocales, una canción surgida en la noche de mi garganta, atenazada por un miedo indescriptible. Pero, a lo sumo, sólo puedo emitir sollozos incomprensibles o gritos desgarrados que despiertan y aterran a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber hacer cualquier cosa con tal de liberarme de estas cadenas que me tienen sujeto a la palabra escrita. Quisiera saber dibujar gemidos y escribir los silencios dulces y llenos de vida de mi Paz cuando está calmada. Bosque verde que rebosa savia y vida, resina que brota de los troncos esbeltos, luz que atraviesa y colorea las ramas, como una flecha que llega a la meta... Esas son bellas palabras y no las que no dejan de acecharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mis primeros tiempos, apartado de las actividades corrientes de los hijos de mi pueblo, me había convertido en el pregonero de un mensaje cuya transmisión, en los momentos en que oía su imperiosa voz, no podía eludir. Me lanzaba como un enviado de Yahvé y les soltaba mensajes que eran aceptados o rechazados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos momentos yo no temía decir la verdad a los cuatro vientos, aunque fuera desagradable para el mismo rey o, aparentemente, una verdad absurda o una perogrullada. Por desgracia, cuando comencé a dudar de la voz de Yahvé, ya no me atreví a volver a salir para pregonar su palabra, y mis contados discípulos comenzaron a perseguirme por considerar que les había traicionado. El carisma del que Yahvé me había investido era, a la vez, un pesado yugo que ya no soportaba. Temía contarles la verdad que había descubierto. Ellos no podían entender que, por permanecer fiel a mis pensamientos, tuviera que ser infiel a la herencia profética, y que me viera obligado a traicionar mis fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé por ensalzar menos la grandeza de Yahvé que la de su pueblo escogido. Y yo, que había hablado tanto de él en alegorías y símbolos divinos, acabé hablando sólo del hombre. Descubrí que el poder, aunque procediera de Yahvé, terminaba corrompiendo incluso a sacerdotes y profetas. Consideré que, en adelante, era más imperiosa la relación del hombre con el hombre que la de éste con sus dioses. Y llegué a pregonar que nadie estaba capacitado para interpretar la voluntad de Yahvé. O que, en última instancia, todos lo estaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, me atreví a dudar del Rey. Denuncié que su soberanía ni tenía origen en Yahvé, ni era hereditaria. Manifesté abiertamente que tenía más confianza en la soberanía del pueblo que en la real, lo que me perdió definitivamente, pues, a sus ojos y a los de sus sacerdotes, me convertí desde aquel momento en un rebelde y en un falso profeta. Y desaparecí para siempre, pese a que lo que había profetizado se ha cumplido siglos más tardes. Secuestraron mi palabra antes de que desapareciera de la isla. Le quitaron todo el carisma que pudiera tener. La condenaron. La anatematizaron. No dejaron que los escribanos la analizaran ni dejaron que mi voz anunciara las Santas Escrituras. La redujeron a la mínima expresión volatizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, tras volver a aparecer en este mundo y recorrer los caminos polvorientos, reconozco, a fuer de sincero, que he perdido la confianza en todos, incluso en Yahvé, cuyo nombre, de generación en generación, de comunidad en comunidad y de siglo en siglo, permanece. Hoy descubro que sigue habiendo reyes, pueblos, civilizaciones opuestas y enemigos, guerras, y hasta el nombre de Yavhé se ha adaptado a los nuevos tiempos. Lo único que no ha cambiado es el corazón del hombre. En él continúan anidando el amor, pero también las pasiones, el odio, el miedo y la hipocresía, la mentira y otras manifestaciones que le convierten en el enemigo del hombre, al tiempo que sigue creando fantasmas en su entorno, tierras prometidas y mundos felices. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7272979879740201995?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7272979879740201995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-v-veinticinco-siglos-antes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7272979879740201995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7272979879740201995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-v-veinticinco-siglos-antes.html' title='Capítulo V. Veinticinco siglos antes.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDQ4PGvhvaI/AAAAAAAAI_Y/TEnvWAnXedE/s72-c/Torre+de+Babel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6973569894802083394</id><published>2010-07-05T08:45:00.006+02:00</published><updated>2010-07-27T09:19:17.995+02:00</updated><title type='text'>Capítulo VI. Esperando a la muerte bajo un almendro en flor.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDGBjK6yiHI/AAAAAAAAI-o/o5zum_9XMak/s1600/Almendro+en+flor..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 304px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490311861967685746" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDGBjK6yiHI/AAAAAAAAI-o/o5zum_9XMak/s400/Almendro+en+flor..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mayoría de los que creen conocerme reconocen que poseo un don apreciable de conocimientos no al alcance de cualquiera. Pero, a lo sumo, consideran que no soy más que un loco enano que desvaría. “Se puede esperar cualquier cosa –dilucidan con sorna– de ese meteco intelectualoide”. Hasta el momento, a nadie he mostrado estos escritos, consciente de que su grado de comprensión y aceptación podría comprometerles. Y me temo que todo lo expuesto por mí en este manuscrito, si llegara por carambola a sus manos, sería puesto en entredicho. Pero, allá ellos con su incredulidad, porque a fe mía que es cierto lo que cuento, a fuerza de recordar mi pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a él, confieso que me asusté cuando aquellos navegantes griegos decidieron echarme de su nave en altamar. Caí en un mar embravecido en donde una enorme ballena me atrapó con la ayuda de sus barbas y me engulló limpiamente. En su estómago, descubrí un nuevo mundo. Una quincena de seres extraños cubiertos de escamas de acero se movían y concentraban en lo que ellos llamaban control de la nave, en donde había aparatejos muy raros para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No temas –me dijeron en cuanto advirtieron mis ojos de espanto– No vamos a provocarte daño alguno. Sólo queremos comunicarnos contigo y con tus semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras sus palabras que comprendí al instante, experimenté una extraña sensación de paz. Me sentía más seguro en el vientre de aquella ballena que en la nave mercante griega. Ellos me observaban como si adivinaran mis pensamientos y se comunicaran directamente conmigo sin mover para nada la lengua ni la boca. Cubrían sus rostros una especie de escafandra y, pese a no oír sus palabras, adivinaba perfectamente cuanto querían transmitirme y ellos, antes de que moviera mis labios, percibían cuanto quería decirles. Evidentemente, pertenecían a una civilización muy avanzada que superaba en creces a la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran altos, más que los habitantes de mi isla y, por supuesto, mucho más que yo. Y, al principio de esta experiencia, me parecía como si fueran a hacer mi vivisección sin tocarme para nada. Pero sus movimientos no eran de análisis, sino de intercomunicación. Querían inspirarme confianza y, tras beber un brebaje verde oscuro que me ofrecieron en un recipiente parecido al que usaba madre en sus comidas, me quedé profundamente dormido. Fue el sueño más largo que habitante terrestre puede haber soportado. Y cuando desperté, ya no estábamos en el mar, sino en tierra firme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través del tiempo y del espacio habíamos volado hasta llegar a un planeta desconocido para mí. El lugar donde me hallaba era sencillo: dos piedras cúbicas servían de asiento en medio de una estancia. Sobre el muro, pinturas de animales y vegetales que desconocía y una del carro de fuego de Elías. El cadáver del profeta descansaba junto a otros tres en otra plataforma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú serás –comprendí que me decían– nuestro testigo y confidente. Pero antes, tienes que contarnos de dónde vienes y qué hacías solo, en ese mar, a punto de perecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me sometieron a largos interrogatorios y a un examen minucioso de todo mi organismo. Les indiqué que, si querían estudiarme, no habían escogido el mejor prototipo, debido a que mi estatura era más baja que lo normal y mi cara había sido desfigurada por la lucha contra Abner. Ello no pareció molestarles. Al contrario, me seguían cada vez con más interés. Me explicaron que la tierra de conoce procedía era redonda y que rodaba alrededor del Sol, un viejo astro luminoso sobre el que gravitaban los planetas. Que el mar, de donde me habían recogido, cubría la mayor parte de la superficie terráquea. Y me dieron otras nociones de geografía que me costó comprender. Sobre todo cuando yo estaba convencido de que la tierra era el punto central del firmamento, rodeada del resto de astros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les conté con todo detalle mis peripecias personales. Les dije que había salido de mi isla, tras haber saltado los siete círculos concéntricos de las murallas. Que huía, perseguido por los míos, porque había dudado de la palabra de Yahvé y que, inspirados y movidos por el dios Prometeo, aquellos marinos griegos me habían arrojado a las aguas en las que aquel cetáceo volador me había engullido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a este punto, el que parecía mandar comenzó a dar pasos, con las manos en la espalda, alrededor de mi asiento cúbico. Parecía no entender muy bien el motivo de mi castigo por parte de aquella tripulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo esto es muy absurdo –comentó, pensativo–. Vuestros dioses, hoy se comen a los hombres; mañana serán los hombres lo que se coman a sus dioses…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, les pregunté por los suyos y me señalaron hacia arriba, mientras añadían:&lt;br /&gt;- Es posible que alguno de nuestros antiguos dioses hayan emigrado a vuestro planeta, la Tierra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último de ellos se había exiliado en una nave hacia una galaxia desconocida. Desde entonces, el miedo había dejado de someterles. Incluso la inmortal diosa Muerte había dejado de dominarles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañado por esas confidencias, me preguntaba cómo era posible que no temieran a la muerte. ¿Qué secreto pacto habían firmado con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todos nosotros sabemos –me explicaron esos seres extraños cubiertos de escamas de acero– que un día hemos de desintegrarnos. Cuando llega esa hora, cada cual se encamina hacia la alta montaña y allí desaparece. Es nuestro fin y así lo aceptamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿cómo adivinan su hora? –pregunté, movido por la curiosidad–. Porque la muerte, al menos la nuestra, no suele ser previsora, ni suele avisarnos cuando decide visitarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Presentimos cuando llega al final de nuestro tiempo y la recibimos sin sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre ellos, no existía la envidia, la rivalidad, los celos, el resentimiento, la desconfianza, el rencor... En cambio, entre nosotros, la rivalidad marcaba nuestras vidas. Y ganar era la premisa preferida. Por eso, siempre había quienes preferían aniquilar al contrincante, y, así, reducir al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que no entendemos –continuaron aquellos seres, reflexionando en voz alta– es vuestra necesidad de guerrear en nombre de un dios quien, a menudo, es diferente para contrincante. ¿Por qué, en su nombre, os elimináis unos a otros? ¿Qué necesidad tenéis de crear conflictos en un planeta como el vuestro? ¿Por qué lucháis por un trozo más de tierra arrebatada a vuestro vecino? ¿Cómo justificáis vuestros actos bélicos, confundiéndolos con el deseo de los dioses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En la isla de donde procedo –les aclaré– no creemos más que en Yahvé, el dios del universo, y aborrecemos a los otros dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo monopolizador –sentenciaron entonces– es mucho más destructor que el adaptado y dividido entre cada clan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta y otras muchas preguntas que, en mi estancia entre ellos, me plantearon, al fin, decidieron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He aquí nuestra proposición: Te llevaremos de nuevo a la Tierra, tu planeta. Te devolveremos como antes, con la misma edad que tenías cuando te recogimos en el mar. Aunque nos reservamos la memoria del tiempo vivido entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera conclusión a la que llegué, tras observar detenidamente el lapso transcurrido, desde el momento en que el cetáceo volador me devoró en el mar hasta el instante en que me vomitó sobre la playa desierta, es que el tiempo no es el mismo en este mundo que en el otro. Y que unos días entre ellos pueden convertirse en veintiséis siglos. Prueba de que el tiempo, entre estos seres extraños, no computa de la misma manera que entre los terrícolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te pedimos –me dijeron antes de depositarme en la Tierra– que sigas observando a los hombres. Y que guardes todas tus anotaciones. Necesitamos intermediarios como tú. Profetas o como se llamen, aunque sean menores. Nos interesa saber qué pensáis y cómo reaccionáis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún recuerdo su despedida, breve y sencilla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vuelve a tu tierra, profeta menor –se despidieron–. Y que la paz del Cosmos te envuelva en tu viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento de debilidad, no pudiendo guardar por más tiempo mi secreto, se lo conté todo a mi amada. Fue en una noche de primavera, bajo las estrellas que crucifican la noche de mi isla, a la luz de una Luna redonda que estallaba en fulgores. Le relaté mi origen y supervivencia a través de los siglos. Le expliqué mi relación con esos seres de otros mundos y mis temores sobre éste. Le confesé que cualquier día, quien sabía, podía volverme con ellos. O que cualquier noche podía pactar con la muerte o jugarme mi existencia con ella en una partida de dados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escuchar de mis labios esas tétricas palabras, mi amada se quedó muy sorprendida y preocupada. Me contestó que no debía alimentar en mi espíritu tales pensamientos y que me olvidara de mis obsesivos recuerdos del pasado. Que no debía pensar más en él y que sonriera al presente, único momento de mi existencia que valía la pena vivir con plenitud. Insistí en que, para mí, los recuerdos eran parte importante de mi vida. Casi la clave de mis interrogantes. Y que ellos me habían provocado lagunas reveladoras. Quise explicarle con más detalle el origen de mi existencia, pero intuí, en su mirada ausente, que mis palabras le producían oleadas de vértigo. En lugar de dejarse llevar hasta el pasado más remoto, se detenía en cada una de ellas, escuchándolas como un médico a su paciente, dispuesto a dar un diagnóstico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo manera de que comprendiera que las palabras no eran más que piezas sin valor alguno, como las que podía encontrar sueltas en el mercado o en un cementerio de coches; que lo que realmente valía era su interrelación y su valor comunicativo. Aferrada como estaba a los signos y valores que le permitían vivir con la creencia de que era feliz y de que no podía haber otros tiempos ni mundos mejores, no barajaba otras conjeturas. O no podía. Tal vez tenía demasiado miedo en lo que no podía tocar con sus dedos puesto que sus ojos no podían verlo. Sí, eso creo que sentía al escucharme, cada vez más sorprendida, a medida que avanzaba en mi historia. Su ceguera no era un impulso para su imaginación sino un doble lastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al relato de la ballena voladora y de los hombres de escamas de acero, ya no pudo aguantar más. Se echó a llorar y empapó con sus lágrimas, salidas de sus ojos sin vida, aquella noche estrellada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no podía creer que yo estuviera hablando en serio. Tal vez prefirió pensar que estaba soñando despierta y que mis palabras eran más fruto de mi potente y desequilibrada imaginación que de mi cuerda mente. Me dijo que estaba enfermo y que debía acudir a un especialista. Me temo que no quiso decir “siquiatra” para no herirme. Entonces comprendí que era inútil seguir contándole mi historia. Sabía que me había equivocado revelándole mi secreto. Ella no llegaría nunca a aceptarlo. No podía o, simplemente, no quería hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el principio de un periodo que terminaría en una dolorosa ruptura de la que todavía hoy, meses después de producirse, no me he recuperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, estuve oyendo, desde lejos, su llanto mal contenido hasta que me sorprendió la madrugada bajo el almendro en flor. El rocío bañó mis mejillas. Nunca me perdonaré haber sido tan sincero con ella. Pensaba que, con el amor, era capaz de comprenderme. Pero tal vez me equivoqué. El amor no tenía para ella nada que ver con mis locuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante muchas noches de insomnio me he estado preguntando si, realmente, ella no tendría gran parte de razón. Y si todo lo que me ha estado ocurriendo ha sido fruto de una imaginación que, conectada con la mía, se estuviera divirtiendo o hiciera sus experimentos. No acierto a comprender por qué la lógica de los hombres es a veces tan contradictoria y excluyente. Como hijo que soy de la Tierra, me resisto a creer todo lo que se me dice al oído o se me presenta a la vista sin argumentos ni pruebas convincentes, en desacuerdo con esa evidencia que se impone y es aceptada como fundamental. Pero hay momentos en los que los argumentos y las pruebas no tienen el mínimo valor, y otros en los que los hechos sucedidos tienen, sin razonamientos ni juicios previos, evidencias indiscutibles, al menos para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo me pregunto quiénes eran ellos y qué hacía yo allí. Ignoro cómo se llamaban y cómo era posible que las condiciones de existencia en su planeta, cuya situación y nombre desconozco por completo, fueran tan parecidas a las de la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros –me explicaron sin palabras– pertenecemos a una civilización más antigua que la tuya. Y deseamos que nos cuentes cómo viven los hombres de la Tierra, cómo reaccionan y cómo piensan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tendrían razón los seres de las escamas de acero? Ellos me permitieron pasar del Alfa a la Omega en un sueño que, al parecer, duró veinticinco siglos. Y, si no hubieran tenido estas intenciones, yo no hubiera vuelto a la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En tu planeta –me explicaron–, el descubrimiento de nuevos recursos naturales hará creer en un prodigioso progreso, pero, en cuanto éstos se agoten, el progreso se vendrá abajo y los hombres desconfiarán de todo avance científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ignoro cómo, en el vientre de aquel cetáceo, surgí de los mares para elevarme con ellos hacia el firmamento, como antaño lo hiciera Elías en su carro y caballos de fuego. Pero estoy seguro de que no se equivocaban cuando me dijeron que, en mi planeta, el agotamiento de los recursos sería tan más rápido como mayor fuera la expansión técnica. Entonces no comprendí lo que querían decirme. Su lenguaje me pareció estar envuelto de una hermenéutica especial, como el lenguaje de los grandes profetas de mi tierra, cuyas profecías eran recitadas de memoria de boca en boca, y a los que el pueblo sólo comprendía una vez cumplidas sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta expansión –añadieron ante mí, que no salía de mi asombro ni lograba dar crédito a lo que apercibía– abrirá, en sus comienzos, la puerta de lo que el hombre creerá: la felicidad. Una felicidad que supondrá una hipo población. Pero, inevitablemente, a la expansión técnico- científica le seguirá el apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y vosotros –me atreví, entonces, a preguntarles– ¿cómo sabéis todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una ley –me contestaron– escrita en el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los seres de las escamas de acero ya me lo habían advertido. Y, en mi indeterminado periodo de permanencia en aquel cetáceo volador y sobre aquel ignorado planeta, recuerdo haber oído muchas cosas que entonces no entendí pero que se me quedaron grabadas. Como si aquellos extraños seres, sabiendo que entonces no podía comprenderles, las dictaran más a mi memoria que a mi entendimiento, a fin de que, con el tiempo –un tiempo lento y rápido, según como y por quien era apreciado– pudiera llegar a descifrarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento, mi incredulidad iba a la par con mi ignorancia. Y como su lógica se me hacía inalcanzable a mi inteligencia, opté por pedirles lo que cualquier mortal les hubiera solicitado para llevar pruebas a los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿cómo puedo yo creer que lo que me contáis es cierto? –les pregunté, tratando de aferrarme a cualquiera tabla antes de hundirme en mi ignorancia– ¿Cómo puedo fiarme de mis sentidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué deseas llevarte como prueba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces les pedí el cadáver de Elías aunque pensé que nadie le reconocería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El ya regresó a la Tierra –se adelantaron a explicarme–, se encarnó en otro cuerpo y no le aceptaron. Además, tus Sagradas Escrituras están llenas de señales que nos delatan, y sin embargo, no habéis querido verlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces les pedí que me explicaran claramente cómo una ballena como la que me había devorado podía moverse tan rápidamente entre los mares y, tras surgir de las aguas, ascender al cielo hasta perderse en el firmamento. ¿Qué clase de animal era aquel que contrariaba todas las leyes conocidas y se burlaba de ellas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nuestra “ballena” –intentaron aclararme, en un intento de ponerse a mi misma altura– no es un animal cualquiera. En todo caso, es un cetáceo volador que avanza vertiginosamente en zig zag o cambia bruscamente de dirección en ángulo recto. Porque su pérdida de peso es la de todo el peso que posee. Es decir, que opone cero inercia al cambio de movimiento. Y un cuerpo sin inercia puede avanzar vertiginosamente en zig zag, de acuerdo con la ley de la antigravitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, para mí aquel era un lenguaje inaccesible. No comprendía nada de lo que me explicaban. Sin embargo, sus palabras quedaron grabadas en mi subconsciente. Examiné detenidamente el dibujo que me hicieron del cetáceo volador. Era como una gran ballena con una carga gigante en su parte superior que le servía de combustible. Una especie de bulbo del que salía una luz intermitente. Era como el corazón y el cerebro a la vez que hacían vivir y moverse al cetáceo. Tras tantos siglos en blanco, de ahí nunca he logrado pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explicaron también, por medio de dibujos, que habían partido del principio según el cual “el defecto de masa M resulta ser el duplo de la masa de la energía potencial electrostática”. También eso me lo aprendí sin comprenderlo. Luego, me olvidé de ello hasta que la otra noche me llegó sin esfuerzo alguno a mi memoria, a pesar del tiempo transcurrido. Algo que tampoco he conseguido comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era inútil que siguieran explicándome esas cosas. Cada vez utilizaban más palabras de desconocido significado para mí. Pero, para no decepcionarme, me escribieron unas fórmulas. Eran, según me explicaron, del “equilibrio dinámico planetario, y servían para expresar la fuerza gravitatoria que ejerce el centro electro-gravitatorio sobre el cuerpo cargado”. Recuerdo esas fórmulas a la perfección. Las veo claramente escritas en mi memoria y no me costaría nada escribirlas en estas hojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que enseñarlas avalaría parte de lo que cuento. Pero, tras el fracaso con mi amada que no pudo o no quiso comprender lo ocurrido, prefiero seguir guardando mi secreto. Quién sabe si, una vez en manos de los científicos, vayan a servir para potenciar las guerras y los peligros existentes, como ya le pasara a Albert Einstein con la teoría de la relatividad del tiempo y del espacio, aprovechada por los norteamericanos para crear la bomba atómica. Ya no puedo fiarme de nadie. No: definitivamente, me las llevaré conmigo al otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la experiencia de mi viaje a otro planeta, me costó creer lo que tenía ante mis ojos aquella mañana de invierno en la Tierra. Era un día especialmente lluvioso que había aprovechado para hacer un breve viaje turístico a Ucrania, concretamente a Chernobyl. Guardado por un robot, el mausoleo de mil millones de dólares estaba rodeado de vallas, sin que nadie, excepto aquel androide de corazón frío, pudiera recorrerlos con total normalidad. En ellos había miles de casas vacías, comercios deshabitados, edificios abandonados, escuelas sin niños ni maestros. Todos habían huido repentinamente del lugar, sin tiempo para volver la mirada atrás, porque una lluvia radiactiva podía dejarlos a todos como a la mujer de Loth que, por querer ver el espectáculo de una Sodoma inundada en azufre, se había quedado petrificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de aquel espacio vallado, sin vida propia, se divisaba un montón de cemento bajo el cual, varios años después de la catástrofe, todavía latía un corazón nuclear que filtraba su sangre venenosa a través de las arterias subterráneas. Era como una bestia abatida que seguía echando bufidos mortales en el aire contaminado. Todo lo cual presagiaba lo frágil que podía llegar a ser el progreso de lo que ellos llamaban el “mundo atómico”. Ningún mensaje para la posteridad. Sólo ese cartel que prohibía el paso a todo ser que preciara su vida y ese robot mecánico vigilando y advirtiendo sus presagios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo tenía ante mí, a unos metros de distancia, y su imagen, obediente y comedida, inspiraba más compasión, por parte de los que lo estaban observando, que agresividad. Se le había programado para que intentara convencer a los que acudían hasta aquellas fronteras. Y, con voz monótona y metalizada hasta el aburrimiento, el androide comenzó, como cada mañana, su monólogo, siempre de la misma manera y en diferentes lenguas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señores y señoras: el petróleo es cada vez más caro y escaso. En estos momentos, representa un 35 por ciento del consumo total mundial de energía y, antes de diez años, las reservas del mundo se habrán terminado; el carbón, un 34 por ciento; el gas, un 19 por ciento y la energía nuclear, un 4 por ciento. Señores y señoras: no se dejen llevar por sentimentalismos estúpidos y piensen con la cabeza. Sólo la energía atómica permite conservar encendidas las luces de la civilización técnica...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombraba oír hablar aquel robot sin conciencia ni escrúpulos, al igual que los que lo habían programado. Caían sus frías palabras como la lluvia persistente, sin que ni una de ellas se elevara por encima de las demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no contamos con la ciencia –continuó, impertérrito, su mitin habitual–, en lugar de ir hacia delante caminaremos hacia atrás. Y no para volver a un paraíso, señores y señoras, sino al infierno de un planeta superpoblado, hambriento y dominado por tiranías, en donde desaparecerá todo vestigio de democracia occidental. Y nuestra civilización se extinguirá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El robot insistía en que cualquier día podía apagarse el sol, un astro luminoso, centro de nuestro sistema planetario, y la Tierra, envuelta en su constante y propia polución, dejaría de contar con él. Razón por la cual era preciso seguir explotando la energía nuclear, única salvadora de la ciencia. El sol caía sobre sus muslos estereotipados, arrancándoles un brillo decadente e irritante. Estaba programado para convencer de que la energía nuclear –la solar, ni la mencionaba– era la más rentable y segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto que ven aquí –continuaba en idéntico tono el robot, sin levantar para nada su voz mecánica, mientras elevaba su brazo derecho y señalaba la central medio enterrada– no es más que el fruto de nuestro actual bienestar. Piensen que alguien tenía que pagar para que todos vivamos mejor. Cada avance de la civilización y del progreso ha tenido sus riesgos y la ciencia moderna está todavía repleta de misterios a los que no queda más remedio que someterse. Pero, atención, señores. Esta energía no es bélica. Es pacífica. Sirve para el progreso del hombre y se ha hecho indispensable, a pesar de los accidentes fortuitos y excepcionales que, de vez en cuando, ocurren. Si tienen ustedes miedo del átomo es que tienen miedo al porvenir. Piensen que hoy no nos queda otra alternativa. O aceptamos la ciencia tal como es, o volvemos a la edad de piedra. Y, de no reemplazar la energía del carbón y del petróleo por la del átomo, terminaremos cuidando rebaños de cabras y consolándonos con mendrugos de pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los periódicos que he podido consultar de las fechas en que sucedió la catástrofe en la antigua URSS en 1986, hablan de una fuga radiactiva mortal, provocada por incomprensibles e inesperados fallos técnicos y humanos. Describen una evacuación forzosa de más de medio millón de habitantes que vivían tranquilamente sin que ninguna autoridad les hubiera prevenido de la posibilidad de tal catástrofe, perfectamente evitable, según técnicos críticos de esta alternativa. Aseguran que el accidente ocurrió por un fallo en el sistema de refrigeración de uno de los reactores de la planta y por una serie de problemas en los mecanismos de seguridad. Tras varios días de silencio impuesto en los medios de comunicación para no alarmar a la población, un millón de dosis de potasio de yodo fue enviado a la comarca para ser administrado gratuitamente a los residentes de la zona. Medida que de muy poco sirvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez años después, el cincuenta por ciento de los habitantes huidos ya había muerto, atacado por una misteriosa enfermedad que no se quiso relacionar con el caso para no asustar a la población. Y, veinte años más tarde, de aquella tragedia en la que la emisión de radioactividad fue doscientas veces mayor que la de las bombas de Hiroshima y Nagaski, ninguno de los habitantes que recibieron la lluvia radioactiva se había liberado de alguna enfermedad, a pesar de la dosis gratuita de potasio de yodo. Datos que el robot no mencionaba en su perorata que terminaba con estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros somos los primeros en reconocer que la energía nuclear presenta algunos riesgos, pero también sabemos que todos ellos son perfectamente manejables, convirtiéndose en la fuente más segura y más limpia que conocemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Idénticos silencios pesaban sobre otros accidentes nucleares que se registraban en otras zonas. ¿Qué se podía esperar de una energía que había sido concebida en secreto y se desarrollaba en la guerra? Pese a que la mayoría de plantas atómicas estaban monitorizadas a través de computadoras, satélites o robots anticontaminantes, la energía nuclear amenazaba con destruir todo vestigio de ser sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo grité al oído en el momento que pasó cerca de mí. Pero el robot ni se inmutó. Al parecer lo crearon sin que pudiera entender ciertos discursos. O con lo oídos taponados para ciertas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sólo cumplo con mi deber –dijo, justificando su soflama–. Lo siento, tengo mucho trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se dio torpemente la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelo pasearme más entre las tumbas del cementerio que entre los edificios de cemento, grandes moles inertes que amenazan con hundir mi isla. Aunque estoy seguro que un día no muy lejano construirán también necrópolis con pisos y plantas superpuestas, rascacielos mortuorios, apéndices de las grandes ciudades, en donde ni los muertos se librarán de la fiebre de los especuladores del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbro a pasearme entre el recuerdo de los que ya se fueron. Es una forma de sosegar el dolor provocado por mi amada que se alejó de mí y me dejó solo, con mis pensamientos y fantasmas del pasado y sin mi Paz en quien había puesto todas mis esperanzas para enfrentarme con el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no espero más visitas que la de la muerte, venga ésta disfrazada de robot, de siquiatra, de juez, policía, turista, o de ser de escamas de acero proveniente de otro planeta. La esperaré sentado bajo un almendro en flor o sobre las rocas gastadas de la costa, mientras miro fijamente el horizonte o intento inútilmente contar las estrellas del firmamento. La recibiré como en aquella ocasión en que mi amada me sorprendiera y me descubriera por primera vez el amor: paralizado y sin saber cómo reaccionar. Sólo despegaré mis labios para susurrarle que me deje llevar un secreto en mis bolsillos. Y viajaré con él, guiado por la muerte, sin volver nunca más la vista atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso anotar, antes de irme definitivamente, que los primeros obstáculos serios que enfriaron mis pasos y calentaron mi cabeza fueron precisamente al llegar a la frontera. Yo no conocía el significado exacto de esta palabra hasta que la pisé. Pensaba que lo que separaba un país de otro podría ser un alto muro o unas murallas como las existentes en mi isla, una barrera infranqueable de obstáculos, o el mismo mar que une y divide al mismo tiempo. Pero no. No encontré nada de eso cuando abandoné mi país para entrar como meteco en otro, sino a unos carabineros que controlaban a toda sombra sospechosa que intentaba filtrarse de matute. Ellos estaban allí para eso. Tenían que proteger legalmente sus fronteras, lo mismo que los otros, a unos metros de distancia, protegían las suyas. Y estaban dispuestos a defenderlas negando el paso al ciudadano indocumentado o rechazándole, en última instancia, como los militares, por la fuerza de las armas. Pero ¿defenderlas de qué o contra qué?, me preguntaba yo, sin darme cuenta que eso era lo de menos. Lo importante era el defender algo. Los enemigos venían después. Siempre había algo que defender y hasta pretendían dar la vida por ello, supeditándola a algo tan abstracto como “la Patria”. De lo contrario, los carabineros, la policía, los militares, perdían parte de su razón de ser e incluso podían ser acusados de alta traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí entra la parte burocrática. Cada ciudadano debe estar en posesión de unos papeles debidamente cumplimentados, con todos sus datos personales, que avala al firmante de los mismos. Estos documentos demuestran que uno no solo existe, sino que tiene un nombre y unos datos personales, o que se es capaz de circular sobre ruedas. Otros, en fin, demuestra que uno no es más que un meteco, de fuera del país en donde osa pisar, e indican la procedencia, lugar de residencia, etcétera. Todo este tinglado burocrático implica tiempo, largas colas, papeleo, paciencia y cierta cantidad de dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperando en la cola de los que aguardaban pacientemente el momento de pasar por la aduana, me encontré en el bolsillo un pasaporte que coincidía exactamente con mis datos personales. Mi sorpresa fue mayúscula, pero más grande fue cuando lo entregué a los carabineros, los cuales, tras las preguntas de rigor, observaron que todo estaba en regla menos mis estrambóticas contestaciones. Entonces no comprendí muy bien lo que había sucedido. Hoy lo recuerdo perfectamente. Aquellos seres de escamas de acero, previendo lo que iba a sucederme, habían depositado en mis bolsillos aquellos documentos. Pero ¿de dónde diablos los sacaron? Supongo que de otro meteco que debieron secuestrar. Lo raro es que todos los datos personales coincidían con los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para nosotros –recuerdo que me dijeron, adivinando en su única respuesta cierto guiño provocado– no es difícil reproducir un terráqueo. Sabemos que cada uno de ellos tiene al menos un doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la primera y la última vez que presentía sus sonrisas. Era la postrera de sus jugarretas antes de perder la memoria, borrada sin duda por un brebaje que me dieron a beber, previo al vuelo de regreso. Después, mi mente registró un gran vacío, al que las preguntas rutinarias e insistentes de los guardias aduaneros de la frontera, me remitieron una y otra vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De dónde viene?... ¿Es esta la primera vez que visita este país?... ¿Cuánto tiempo piensa permanecer en él?... ¿Con qué intención?... ¿De cuánto dinero dispone?... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6973569894802083394?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6973569894802083394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-vi-esperando-la-muerte-bajo-un.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6973569894802083394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6973569894802083394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/capitulo-vi-esperando-la-muerte-bajo-un.html' title='Capítulo VI. Esperando a la muerte bajo un almendro en flor.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TDGBjK6yiHI/AAAAAAAAI-o/o5zum_9XMak/s72-c/Almendro+en+flor..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4671896514295742906</id><published>2010-07-02T08:34:00.002+02:00</published><updated>2010-07-02T08:38:20.525+02:00</updated><title type='text'>Mis primeros obstáculos y mis últimos pasos.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TC2JOvLqmkI/AAAAAAAAI5I/DRXiCBSgp44/s1600/En+el+bosque+del+subconsciente.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5489194407111072322" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TC2JOvLqmkI/AAAAAAAAI5I/DRXiCBSgp44/s400/En+el+bosque+del+subconsciente.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es preciso anotar, antes de irme definitivamente, que los primeros obstáculos serios que enfriaron mis pasos y calentaron mi cabeza fueron precisamente al llegar a la frontera. Yo no conocía el significado exacto de esta palabra hasta que la pisé. Pensaba que lo que separaba un país de otro podría ser un alto muro o unas murallas como las existentes en mi isla, una barrera infranqueable de obstáculos, o el mismo mar que une y divide al mismo tiempo. Pero no. No encontré nada de eso cuando abandoné mi país para entrar como meteco en otro, sino a unos carabineros que controlaban a toda sombra sospechosa que intentaba filtrarse de matute. Ellos estaban allí para eso. Tenían que proteger legalmente sus fronteras, lo mismo que los otros, a unos metros de distancia, protegían las suyas. Y estaban dispuestos a defenderlas negando el paso al ciudadano indocumentado o rechazándole, en última instancia, como los militares, por la fuerza de las armas. Pero ¿defenderlas de qué o contra qué?, me preguntaba yo, sin darme cuenta que eso era lo de menos. Lo importante era el defender algo. Los enemigos venían después. Siempre había algo que defender y hasta pretendían dar la vida por ello, supeditándola a algo tan abstracto como “la Patria”. De lo contrario, los carabineros, la policía, los militares, perdían parte de su razón de ser e incluso podían ser acusados de alta traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí entra la parte burocrática: la documental. Cada ciudadano debe estar en posesión de unos papeles debidamente cumplimentados, con todos sus datos personales, que avala al firmante de los mismos. Estos documentos demuestran que uno no solo existe, sino que tiene un nombre y unos datos personales, o que se es capaz de circular sobre ruedas. Otros, en fin, demuestra que uno no es más que un meteco, de fuera del país en donde osa pisar, e indican la procedencia, lugar de residencia, etcétera. Todo este tinglado burocrático implica tiempo, largas colas, papeleo, paciencia y cierta cantidad de dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperando en la cola de los que aguardaban pacientemente el momento de pasar por la aduana, me encontré en el bolsillo un pasaporte que coincidía exactamente con mis datos personales. Mi sorpresa fue mayúscula, pero más grande fue cuando lo entregué a los carabineros, los cuales, tras las preguntas de rigor, observaron que todo estaba en regla menos mis estrambóticas contestaciones. Entonces no comprendí muy bien lo que había sucedido. Hoy lo recuerdo perfectamente. Aquellos seres de escamas de acero, previendo lo que iba a sucederme, habían depositado en mis bolsillos aquellos documentos. Pero ¿de dónde diablos los sacaron? Supongo que de otro meteco que debieron secuestrar. Lo raro es que todos los datos personales coincidían con los míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para nosotros –recuerdo que me dijeron, adivinando en su única respuesta cierto guiño provocado– no es difícil reproducir un terráqueo. Sabemos que cada uno de ellos tiene al menos un doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la primera y la última vez que presentía sus sonrisas. Era la postrera de sus jugarretas antes de perder la memoria, borrada sin duda por un brebaje que me dieron a beber, previo al vuelo de regreso. Después, mi mente registró un gran vacío, al que las preguntas rutinarias e insistentes de los guardias aduaneros de la frontera, me remitieron una y otra vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De dónde viene?... ¿Es esta la primera vez que visita este país?... ¿Cuánto tiempo piensa permanecer en él?... ¿Con qué intención?... ¿De cuánto dinero dispone?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: Recopilación del capítulo VI, “Esperando a la muerte bajo un almendro en flor) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4671896514295742906?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4671896514295742906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/mis-primeros-obstaculos-y-mis-ultimos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4671896514295742906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4671896514295742906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/mis-primeros-obstaculos-y-mis-ultimos.html' title='Mis primeros obstáculos y mis últimos pasos.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TC2JOvLqmkI/AAAAAAAAI5I/DRXiCBSgp44/s72-c/En+el+bosque+del+subconsciente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-5859797045563770414</id><published>2010-07-01T09:02:00.004+02:00</published><updated>2010-07-01T09:25:29.430+02:00</updated><title type='text'>Paseo entre recuerdos.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCxA3sMxKqI/AAAAAAAAI44/UgOjEpRyESc/s1600/parca%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 338px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488833371359488674" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCxA3sMxKqI/AAAAAAAAI44/UgOjEpRyESc/s400/parca%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suelo pasearme más entre las tumbas del cementerio que entre los edificios de cemento, grandes moles inertes que amenazan con hundir mi isla. Aunque estoy seguro que un día no muy lejano construirán también necrópolis con pisos y plantas superpuestas, rascacielos mortuorios, apéndices de las grandes ciudades, en donde ni los muertos se librarán de la fiebre de los especuladores del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbro a pasearme entre el recuerdo de los que ya se fueron. Es una forma de sosegar el dolor provocado por mi amada que se alejó de mí y me dejó solo, con mis pensamientos y fantasmas del pasado y sin mi Paz en quien había puesto todas mis esperanzas para enfrentarme con el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no espero más visitas que la de la muerte, venga ésta disfrazada de robot, de siquiatra, de juez, policía, turista, o de ser de escamas de acero proveniente de otro planeta. La esperaré sentado bajo un almendro en flor o sobre las rocas gastadas de la costa, mientras miro fijamente el horizonte o intento inútilmente contar las estrellas del firmamento. La recibiré como en aquella ocasión en que mi amada me sorprendiera y me descubriera por primera vez el amor: paralizado y sin saber cómo reaccionar. Sólo despegaré mis labios para susurrarle que me deje llevar un secreto en mis bolsillos. Y viajaré con él, guiado por la muerte, sin volver nunca más la vista atrás. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana: Final de capítulo VI y de "El meteco Ben Azibi".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-5859797045563770414?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/5859797045563770414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/paseo-entre-recuerdos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5859797045563770414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5859797045563770414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/07/paseo-entre-recuerdos.html' title='Paseo entre recuerdos.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCxA3sMxKqI/AAAAAAAAI44/UgOjEpRyESc/s72-c/parca%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-5695780096068898445</id><published>2010-06-30T10:51:00.004+02:00</published><updated>2010-06-30T10:56:01.059+02:00</updated><title type='text'>Los silencios del androide.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCsGf0fAfFI/AAAAAAAAI4g/g5dYox02GDg/s1600/androide+3.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 215px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488487714615491666" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCsGf0fAfFI/AAAAAAAAI4g/g5dYox02GDg/s400/androide+3.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los periódicos que he podido consultar de las fechas en que sucedió la catástrofe en la antigua URSS en 1986, hablan de una fuga radiactiva mortal, provocada por incomprensibles e inesperados fallos técnicos y humanos. Describen una evacuación forzosa de más de medio millón de habitantes que vivían tranquilamente sin que ninguna autoridad les hubiera prevenido de la posibilidad de tal catástrofe, perfectamente evitable, según técnicos críticos de esta alternativa. Aseguran que el accidente ocurrió por un fallo en el sistema de refrigeración de uno de los reactores de la planta y por una serie de problemas en los mecanismos de seguridad. Tras varios días de silencio impuesto en los medios de comunicación para no alarmar a la población, un millón de dosis de potasio de yodo fue enviado a la comarca para ser administrado gratuitamente a los residentes de la zona. Medida que de muy poco sirvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez años después, el cincuenta por ciento de los habitantes huidos ya había muerto, atacado por una misteriosa enfermedad que no se quiso relacionar con el caso para no asustar a la población. Y, veinte años más tarde, de aquella tragedia en la que la emisión de radioactividad fue doscientas veces mayor que la de las bombas de Hiroshima y Nagaski, ninguno de los habitantes que recibieron la lluvia radioactiva se había liberado de alguna enfermedad, a pesar de la dosis gratuita de potasio de yodo. Datos que el robot no mencionaba en su perorata que terminaba con estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros somos los primeros en reconocer que la energía nuclear presenta algunos riesgos, pero también sabemos que todos ellos son perfectamente manejables, convirtiéndose en la fuente más segura y más limpia que conocemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Idénticos silencios pesaban sobre otros accidentes nucleares que se registraban en otras zonas. ¿Qué se podía esperar de una energía que había sido concebida en secreto y se desarrollaba en la guerra? Pese a que la mayoría de plantas atómicas estaban monitorizadas a través de computadoras, satélites o robots anticontaminantes, la energía nuclear amenazaba con destruir todo vestigio de ser sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo grité al oído en el momento que pasó cerca de mí. Pero el robot ni se inmutó. Al parecer lo crearon sin que pudiera entender ciertos discursos. O con lo oídos taponados para ciertas palabras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sólo cumplo con mi deber –dijo, justificando su soflama–. Lo siento, tengo mucho trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se dio torpemente la vuelta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-5695780096068898445?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/5695780096068898445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/los-silencios-del-androide.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5695780096068898445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5695780096068898445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/los-silencios-del-androide.html' title='Los silencios del androide.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCsGf0fAfFI/AAAAAAAAI4g/g5dYox02GDg/s72-c/androide+3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8020362487663077023</id><published>2010-06-29T09:07:00.003+02:00</published><updated>2010-06-29T09:11:21.114+02:00</updated><title type='text'>El discurso del robot.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCmcayJNd5I/AAAAAAAAI34/jlEpMc6sWbs/s1600/androide%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 325px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488089604878595986" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCmcayJNd5I/AAAAAAAAI34/jlEpMc6sWbs/s400/androide%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El robot insistía en que cualquier día podía apagarse el sol, un astro luminoso, centro de nuestro sistema planetario, y la Tierra, envuelta en su constante y propia polución, dejaría de contar con él. Razón por la cual era preciso seguir explotando la energía nuclear, única salvadora de la ciencia. El sol caía sobre sus muslos estereotipados, arrancándoles un brillo decadente e irritante. Estaba programado para convencer de que la energía nuclear –la solar, ni la mencionaba– era la más rentable y segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto que ven aquí –continuaba en idéntico tono el robot, sin levantar para nada su voz mecánica, mientras elevaba su brazo derecho y señalaba la central medio enterrada– no es más que el fruto de nuestro actual bienestar. Piensen que alguien tenía que pagar para que todos vivamos mejor. Cada avance de la civilización y del progreso ha tenido sus riesgos y la ciencia moderna está todavía repleta de misterios a los que no queda más remedio que someterse. Pero, atención, señores. Esta energía no es bélica. Es pacífica. Sirve para el progreso del hombre y se ha hecho indispensable, a pesar de los accidentes fortuitos y excepcionales que, de vez en cuando, ocurren. Si tienen ustedes miedo del átomo es que tienen miedo al porvenir. Piensen que hoy no nos queda otra alternativa. O aceptamos la ciencia tal como es, o volvemos a la edad de piedra. Y, de no reemplazar la energía del carbón y del petróleo por la del átomo, terminaremos cuidando rebaños de cabras y consolándonos con mendrugos de pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Los silencios del androide”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8020362487663077023?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8020362487663077023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-discurso-del-robot.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8020362487663077023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8020362487663077023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-discurso-del-robot.html' title='El discurso del robot.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCmcayJNd5I/AAAAAAAAI34/jlEpMc6sWbs/s72-c/androide%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2333415791569247740</id><published>2010-06-28T08:48:00.001+02:00</published><updated>2010-06-28T08:50:39.758+02:00</updated><title type='text'>El androide de corazón frío.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TChGL2Yk9MI/AAAAAAAAI3I/1z313OBNWlE/s1600/chernobyl_today%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 248px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5487713315342054594" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TChGL2Yk9MI/AAAAAAAAI3I/1z313OBNWlE/s400/chernobyl_today%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de la experiencia de mi viaje a otro planeta, me costó creer lo que tenía ante mis ojos aquella mañana de invierno en la Tierra. Era un día especialmente lluvioso que había aprovechado para hacer un breve viaje turístico a Ucrania, concretamente a Chernobyl. Guardado por un robot, el mausoleo de mil millones de dólares estaba rodeado de vallas, sin que nadie, excepto aquel androide de corazón frío, pudiera recorrerlos con total normalidad. En ellos había miles de casas vacías, comercios deshabitados, edificios abandonados, escuelas sin niños ni maestros. Todos habían huido repentinamente del lugar, sin tiempo para volver la mirada atrás, porque una lluvia radiactiva podía dejarlos a todos como a la mujer de Loth que, por querer ver el espectáculo de una Sodoma inundada en azufre, se había quedado petrificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de aquel espacio vallado, sin vida propia, se divisaba un montón de cemento bajo el cual, varios años después de la catástrofe, todavía latía un corazón nuclear que filtraba su sangre venenosa a través de las arterias subterráneas. Era como una bestia abatida que seguía echando bufidos mortales en el aire contaminado. Todo lo cual presagiaba lo frágil que podía llegar a ser el progreso de lo que ellos llamaban el “mundo atómico”. Ningún mensaje para la posteridad. Sólo ese cartel que prohibía el paso a todo ser que preciara su vida y ese robot mecánico vigilando y advirtiendo sus presagios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo tenía ante mí, a unos metros de distancia, y su imagen, obediente y comedida, inspiraba más compasión, por parte de los que lo estaban observando, que agresividad. Se le había programado para que intentara convencer a los que acudían hasta aquellas fronteras. Y, con voz monótona y metalizada hasta el aburrimiento, el androide comenzó, como cada mañana, su monólogo, siempre de la misma manera y en diferentes lenguas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señores y señoras: el petróleo es cada vez más caro y escaso. En estos momentos, representa un 35 por ciento del consumo total mundial de energía y, antes de diez años, las reservas del mundo se habrán terminado; el carbón, un 34 por ciento; el gas, un 19 por ciento y la energía nuclear, un 4 por ciento. Señores y señoras: no se dejen llevar por sentimentalismos estúpidos y piensen con la cabeza. Sólo la energía atómica permite conservar encendidas las luces de la civilización técnica...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombraba oír hablar aquel robot sin conciencia ni escrúpulos, al igual que los que lo habían programado. Caían sus frías palabras como la lluvia persistente, sin que ni una de ellas se elevara por encima de las demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no contamos con la ciencia –continuó, impertérrito, su mitin habitual–, en lugar de ir hacia delante caminaremos hacia atrás. Y no para volver a un paraíso, señores y señoras, sino al infierno de un planeta superpoblado, hambriento y dominado por tiranías, en donde desaparecerá todo vestigio de democracia occidental. Y nuestra civilización se extinguirá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “El discurso del robot”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2333415791569247740?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2333415791569247740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-androide-de-corazon-frio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2333415791569247740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2333415791569247740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-androide-de-corazon-frio.html' title='El androide de corazón frío.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TChGL2Yk9MI/AAAAAAAAI3I/1z313OBNWlE/s72-c/chernobyl_today%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7574167389240320097</id><published>2010-06-25T08:07:00.003+02:00</published><updated>2010-06-25T08:09:44.873+02:00</updated><title type='text'>Fórmulas misteriosas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCRHyp0B--I/AAAAAAAAIzA/Ltiakvawhvs/s1600/Tabla+sin%C3%B3ptica+de+las+0posiciones+planetarias.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 270px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486589181587225570" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCRHyp0B--I/AAAAAAAAIzA/Ltiakvawhvs/s400/Tabla+sin%C3%B3ptica+de+las+0posiciones+planetarias.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me explicaron también, por medio de dibujos, que habían partido del principio según el cual “el defecto de masa M resulta ser el duplo de la masa de la energía potencial electrostática”. También eso me lo aprendí sin comprenderlo. Luego, me olvidé de ello hasta que la otra noche me llegó sin esfuerzo alguno a mi memoria, a pesar del tiempo transcurrido. Algo que tampoco he conseguido comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era inútil que siguieran explicándome esas cosas. Cada vez utilizaban más palabras de desconocido significado para mí. Pero, para no decepcionarme, me escribieron unas fórmulas. Eran, según me explicaron, del “equilibrio dinámico planetario, y servían para expresar la fuerza gravitatoria que ejerce el centro electro-gravitatorio sobre el cuerpo cargado”. Recuerdo esas fórmulas a la perfección. Las veo claramente escritas en mi memoria y no me costaría nada escribirlas en estas hojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que enseñarlas avalaría parte de lo que cuento. Pero, tras el fracaso con mi amada que no pudo o no quiso comprender lo ocurrido, prefiero seguir guardando mi secreto. Quién sabe si, una vez en manos de los científicos, vayan a servir para potenciar las guerras y los peligros existentes, como ya le pasara a Albert Einstein con la teoría de la relatividad del tiempo y del espacio, aprovechada por los norteamericanos para crear la bomba atómica. Ya no puedo fiarme de nadie. No: definitivamente, me las llevaré conmigo al otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: “El androide de corazón frío”)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7574167389240320097?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7574167389240320097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/formulas-misteriosas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7574167389240320097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7574167389240320097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/formulas-misteriosas.html' title='Fórmulas misteriosas.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCRHyp0B--I/AAAAAAAAIzA/Ltiakvawhvs/s72-c/Tabla+sin%C3%B3ptica+de+las+0posiciones+planetarias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-905318296996779573</id><published>2010-06-24T07:44:00.002+02:00</published><updated>2010-06-24T07:45:38.742+02:00</updated><title type='text'>El cetáceo volador.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCLw7JW17iI/AAAAAAAAIyo/slv-tBldAuI/s1600/Cet%C3%A1ceo+volador.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 352px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486212195005361698" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCLw7JW17iI/AAAAAAAAIyo/slv-tBldAuI/s400/Cet%C3%A1ceo+volador.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces les pedí que me explicaran claramente cómo una ballena como la que me había devorado podía moverse tan rápidamente entre los mares y, tras surgir de las aguas, ascender al cielo hasta perderse en el firmamento. ¿Qué clase de animal era aquel que contrariaba todas las leyes conocidas y se burlaba de ellas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nuestra “ballena” –intentaron aclararme, en un intento de ponerse a mi misma altura– no es un animal cualquiera. En todo caso, es un cetáceo volador que avanza vertiginosamente en zig zag o cambia bruscamente de dirección en ángulo recto. Porque su pérdida de peso es la de todo el peso que posee. Es decir, que opone cero inercia al cambio de movimiento. Y un cuerpo sin inercia puede avanzar vertiginosamente en zig zag, de acuerdo con la ley de la antigravitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, para mí aquel era un lenguaje inaccesible. No comprendía nada de lo que me explicaban. Sin embargo, sus palabras quedaron grabadas en mi subconsciente. Examiné detenidamente el dibujo que me hicieron del cetáceo volador. Era como una gran ballena con una carga gigante en su parte superior que le servía de combustible. Una especie de bulbo del que salía una luz intermitente. Era como el corazón y el cerebro a la vez que hacían vivir y moverse al cetáceo. Tras tantos siglos en blanco, de ahí nunca he logrado pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Fórmulas misteriosas”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-905318296996779573?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/905318296996779573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-cetaceo-volador.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/905318296996779573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/905318296996779573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-cetaceo-volador.html' title='El cetáceo volador.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCLw7JW17iI/AAAAAAAAIyo/slv-tBldAuI/s72-c/Cet%C3%A1ceo+volador.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1569303864020393368</id><published>2010-06-23T08:31:00.001+02:00</published><updated>2010-06-23T08:32:35.842+02:00</updated><title type='text'>La prueba de Elías.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCGqdEAtr0I/AAAAAAAAIyY/pb78h28V9gM/s1600/Carro+de+fuego+de+El%C3%ADas.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 298px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485853237383638850" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCGqdEAtr0I/AAAAAAAAIyY/pb78h28V9gM/s400/Carro+de+fuego+de+El%C3%ADas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los seres de las escamas de acero ya me lo habían advertido. Y, en mi indeterminado periodo de permanencia en aquel cetáceo volador y sobre aquel ignorado planeta, recuerdo haber oído muchas cosas que entonces no entendí pero que se me quedaron grabadas. Como si aquellos extraños seres, sabiendo que entonces no podía comprenderles, las dictaran más a mi memoria que a mi entendimiento, a fin de que, con el tiempo –un tiempo lento y rápido, según como y por quien era apreciado– pudiera llegar a descifrarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento, mi incredulidad iba a la par con mi ignorancia. Y como su lógica se me hacía inalcanzable a mi inteligencia, opté por pedirles lo que cualquier mortal les hubiera solicitado para llevar pruebas a los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿cómo puedo yo creer que lo que me contáis es cierto? –les pregunté, tratando de aferrarme a cualquiera tabla antes de hundirme en mi ignorancia– ¿Cómo puedo fiarme de mis sentidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué deseas llevarte como prueba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces les pedí el cadáver de Elías aunque pensé que nadie le reconocería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El ya regresó a la Tierra –se adelantaron a explicarme–, se encarnó en otro cuerpo y no le aceptaron. Además, tus Sagradas Escrituras están llenas de señales que nos delatan, y sin embargo, no habéis querido verlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “El cetáceo volador”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1569303864020393368?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1569303864020393368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-prueba-de-elias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1569303864020393368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1569303864020393368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-prueba-de-elias.html' title='La prueba de Elías.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCGqdEAtr0I/AAAAAAAAIyY/pb78h28V9gM/s72-c/Carro+de+fuego+de+El%C3%ADas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6175480450265468445</id><published>2010-06-22T07:51:00.002+02:00</published><updated>2010-06-22T07:55:36.411+02:00</updated><title type='text'>La ley escrita en el universo.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCBQRfab2CI/AAAAAAAAIyA/ZYgm-_9qM08/s1600/extraterrestres.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 288px; DISPLAY: block; HEIGHT: 250px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485472607557638178" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCBQRfab2CI/AAAAAAAAIyA/ZYgm-_9qM08/s400/extraterrestres.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ignoro cómo, en el vientre de aquel cetáceo, surgí de los mares para elevarme con ellos hacia el firmamento, como antaño lo hiciera Elías en su carro y caballos de fuego. Pero estoy seguro de que no se equivocaban cuando me dijeron que, en mi planeta, el agotamiento de los recursos sería tan más rápido como mayor fuera la expansión técnica. Entonces no comprendí lo que querían decirme. Su lenguaje me pareció estar envuelto de una hermenéutica especial, como el lenguaje de los grandes profetas de mi tierra, cuyas profecías eran recitadas de memoria de boca en boca, y a los que el pueblo sólo comprendía una vez cumplidas sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta expansión –añadieron ante mí, que no salía de mi asombro ni lograba dar crédito a lo que apercibía– abrirá, en sus comienzos, la puerta de lo que el hombre creerá: la felicidad. Una felicidad que supondrá una hipo población. Pero, inevitablemente, a la expansión técnico- científica le seguirá el apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y vosotros –me atreví, entonces, a preguntarles– ¿cómo sabéis todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una ley –me contestaron– escrita en el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “El cadáver de Elías”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6175480450265468445?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6175480450265468445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-ley-escrita-en-el-universo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6175480450265468445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6175480450265468445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-ley-escrita-en-el-universo.html' title='La ley escrita en el universo.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TCBQRfab2CI/AAAAAAAAIyA/ZYgm-_9qM08/s72-c/extraterrestres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3118250081558410902</id><published>2010-06-21T07:31:00.004+02:00</published><updated>2010-06-21T07:35:54.219+02:00</updated><title type='text'>Preguntas sin respuesta.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TB759_lpPWI/AAAAAAAAIxQ/AjoCU7XglhM/s1600/ufo-ovnis-extraterrestres_imagenGrande%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485096239620504930" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TB759_lpPWI/AAAAAAAAIxQ/AjoCU7XglhM/s400/ufo-ovnis-extraterrestres_imagenGrande%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A menudo me pregunto, sin encontrar respuestas, quiénes eran ellos y qué hacía yo allí. Ignoro cómo se llamaban y cómo era posible que las condiciones de existencia en su planeta, cuya situación y nombre desconozco por completo, fueran tan parecidas a las de la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros –me explicaron sin palabras– pertenecemos a una civilización más antigua que la tuya. Y deseamos que nos cuentes cómo viven los hombres de la Tierra, cómo reaccionan y cómo piensan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tendrían razón los seres de las escamas de acero? Ellos me permitieron pasar del Alfa a la Omega en un sueño que, al parecer, duró veinticinco siglos. Y, si no hubieran tenido estas intenciones, yo no hubiera vuelto a la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En tu planeta –me explicaron–, el descubrimiento de nuevos recursos naturales hará creer en un prodigioso progreso, pero, en cuanto éstos se agoten, el progreso se vendrá abajo y los hombres desconfiarán de todo avance científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Ley escrita en el universo”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3118250081558410902?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3118250081558410902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/preguntas-sin-respuesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3118250081558410902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3118250081558410902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/preguntas-sin-respuesta.html' title='Preguntas sin respuesta.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TB759_lpPWI/AAAAAAAAIxQ/AjoCU7XglhM/s72-c/ufo-ovnis-extraterrestres_imagenGrande%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8895159693264547150</id><published>2010-06-18T10:01:00.003+02:00</published><updated>2010-06-18T10:05:17.704+02:00</updated><title type='text'>La lógica contradictoria.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBsoR7zGFVI/AAAAAAAAIrA/tL6aNM6Qqs0/s1600/Preguntas+sin+respuesta.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484021259828598098" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBsoR7zGFVI/AAAAAAAAIrA/tL6aNM6Qqs0/s400/Preguntas+sin+respuesta.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Durante muchas noches de insomnio me he estado preguntando si, realmente, ella no tendría gran parte de razón. Y si todo lo que me ha estado ocurriendo ha sido fruto de una imaginación que, conectada con la mía, se estuviera divirtiendo o hiciera sus experimentos. No acierto a comprender por qué la lógica de los hombres es a veces tan contradictoria y excluyente. Como hijo que soy de la Tierra, me resisto a creer todo lo que se me dice al oído o se me presenta a la vista sin argumentos ni pruebas convincentes, en desacuerdo con esa evidencia que se impone y es aceptada como fundamental. Pero hay momentos en los que los argumentos y las pruebas no tienen el mínimo valor, y otros en los que los hechos sucedidos tienen, sin razonamientos ni juicios previos, evidencias indiscutibles, al menos para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: Preguntas sin respuesta). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8895159693264547150?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8895159693264547150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-logica-contradictoria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8895159693264547150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8895159693264547150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/la-logica-contradictoria.html' title='La lógica contradictoria.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBsoR7zGFVI/AAAAAAAAIrA/tL6aNM6Qqs0/s72-c/Preguntas+sin+respuesta.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6600233644392665806</id><published>2010-06-17T08:33:00.001+02:00</published><updated>2010-06-17T08:35:17.329+02:00</updated><title type='text'>El llanto de mi amada.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBnCEM6MqXI/AAAAAAAAIqo/L4KSiLqeJkE/s1600/almendros-en-flor%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 318px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483627398740879730" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBnCEM6MqXI/AAAAAAAAIqo/L4KSiLqeJkE/s400/almendros-en-flor%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella no podía creer que yo estuviera hablando en serio. Tal vez prefirió pensar que estaba soñando despierta y que mis palabras eran más fruto de mi potente y desequilibrada imaginación que de mi cuerda mente. Me dijo que estaba enfermo y que debía acudir a un especialista. Me temo que no quiso decir “siquiatra” para no herirme. Entonces comprendí que era inútil seguir contándole mi historia. Sabía que me había equivocado revelándole mi secreto. Ella no llegaría nunca a aceptarlo. No podía o, simplemente, no quería hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el principio de un periodo que terminaría en una dolorosa ruptura de la que todavía hoy, meses después de producirse, no me he recuperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, estuve oyendo, desde lejos, su llanto mal contenido hasta que me sorprendió la madrugada bajo el almendro en flor. El rocío bañó mis mejillas. Nunca me perdonaré haber sido tan sincero con ella. Pensaba que, con el amor, era capaz de comprenderme. Pero tal vez me equivoqué. El amor no tenía para ella nada que ver con mis locuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “La lógica contradictoria”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6600233644392665806?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6600233644392665806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-llanto-de-mi-amada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6600233644392665806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6600233644392665806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-llanto-de-mi-amada.html' title='El llanto de mi amada.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBnCEM6MqXI/AAAAAAAAIqo/L4KSiLqeJkE/s72-c/almendros-en-flor%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3349120399978389086</id><published>2010-06-16T09:01:00.002+02:00</published><updated>2010-06-16T09:02:58.216+02:00</updated><title type='text'>Bajo una noche estrellada.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBh2-8mKBtI/AAAAAAAAIqI/fW-wKJysJ40/s1600/noche-estrellada-en-escocia%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 234px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483263370113713874" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBh2-8mKBtI/AAAAAAAAIqI/fW-wKJysJ40/s400/noche-estrellada-en-escocia%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En un momento de debilidad, no pudiendo guardar por más tiempo mi secreto, se lo conté todo a mi amada. Fue en una noche de primavera, bajo las estrellas que crucifican la noche de mi isla, a la luz de una Luna redonda que estallaba en fulgores. Le relaté mi origen y supervivencia a través de los siglos. Le expliqué mi relación con esos seres de otros mundos y mis temores sobre éste. Le confesé que cualquier día, quien sabía, podía volverme con ellos. O que cualquier noche podía pactar con la muerte o jugarme mi existencia con ella en una partida de dados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escuchar de mis labios esas tétricas palabras, mi amada se quedó muy sorprendida y preocupada. Me contestó que no debía alimentar en mi espíritu tales pensamientos y que me olvidara de mis obsesivos recuerdos del pasado. Que no debía pensar más en él y que sonriera al presente, único momento de mi existencia que valía la pena vivir con plenitud. Insistí en que, para mí, los recuerdos eran parte importante de mi vida. Casi la clave de mis interrogantes. Y que ellos me habían provocado lagunas reveladoras. Quise explicarle con más detalle el origen de mi existencia, pero intuí, en su mirada ausente, que mis palabras le producían oleadas de vértigo. En lugar de dejarse llevar hasta el pasado más remoto, se detenía en cada una de ellas, escuchándolas como un médico a su paciente, dispuesto a dar un diagnóstico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo manera de que comprendiera que las palabras no eran más que piezas sin valor alguno, como las que podía encontrar sueltas en el mercado o en un cementerio de coches; que lo que realmente valía era su interelación y su valor comunicativo. Aferrada como estaba a los signos y valores que le permitían vivir con la creencia de que era feliz y de que no podía haber otros tiempos ni mundos mejores, no barajaba otras conjeturas. O no podía. Tal vez tenía demasiado miedo en lo que no podía tocar con sus dedos puesto que sus ojos no podían verlo. Sí, eso creo que sentía al escucharme, cada vez más sorprendida, a medida que avanzaba en mi historia. Su ceguera no era un impulso para su imaginación sino un doble lastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al relato de la ballena voladora y de los hombres de escamas de acero, ya no pudo aguantar más. Se echó a llorar y empapó con sus lágrimas, salidas de sus ojos sin vida, aquella noche estrellada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “El llanto de mi amada”). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3349120399978389086?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3349120399978389086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/bajo-una-noche-estrellada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3349120399978389086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3349120399978389086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/bajo-una-noche-estrellada.html' title='Bajo una noche estrellada.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBh2-8mKBtI/AAAAAAAAIqI/fW-wKJysJ40/s72-c/noche-estrellada-en-escocia%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4580393825762337870</id><published>2010-06-15T09:28:00.002+02:00</published><updated>2010-06-15T09:31:31.848+02:00</updated><title type='text'>Dos tiempos diferentes.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBcsQMpXNVI/AAAAAAAAIpw/C7JtEXoq32k/s1600/ovni1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5482899728131110226" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBcsQMpXNVI/AAAAAAAAIpw/C7JtEXoq32k/s400/ovni1%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera conclusión a la que llegué, tras observar detenidamente el lapso transcurrido, desde el momento en que el cetáceo volador me devoró en el mar hasta el instante en que me vomitó sobre la playa desierta, es que el tiempo no es el mismo en este mundo que en el otro. Y que unos días entre ellos pueden convertirse en veintiséis siglos. Prueba de que el tiempo, entre estos seres extraños, no computa de la misma manera que entre los terrícolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te pedimos –me dijeron antes de depositarme en la Tierra– que sigas observando a los hombres. Y que guardes todas tus anotaciones. Necesitamos intermediarios como tú. Profetas o como se llamen, aunque sean menores. Nos interesa saber qué pensáis y cómo reaccionáis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún recuerdo su despedida, breve y sencilla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vuelve a tu tierra, profeta menor –se despidieron–. Y que la paz del Cosmos te envuelva en tu viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Bajo una noche estrellada”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4580393825762337870?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4580393825762337870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/dos-tiempos-diferentes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4580393825762337870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4580393825762337870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/dos-tiempos-diferentes.html' title='Dos tiempos diferentes.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBcsQMpXNVI/AAAAAAAAIpw/C7JtEXoq32k/s72-c/ovni1%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4425486031847891679</id><published>2010-06-14T08:15:00.002+02:00</published><updated>2010-06-14T13:00:56.443+02:00</updated><title type='text'>El regreso a la Tierra.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBXJaZHPOhI/AAAAAAAAIpQ/bF5DJMtEgME/s1600/Vuelta+a+la+tierra.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 267px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5482509576648473106" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBXJaZHPOhI/AAAAAAAAIpQ/bF5DJMtEgME/s400/Vuelta+a+la+tierra.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Todos nosotros sabemos –me explicaron esos seres extraños cubiertos de escamas de acero– que un día hemos de desintegrarnos. Cuando llega esa hora, cada cual se encamina hacia la alta montaña y allí desaparece. Es nuestro fin y así lo aceptamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿cómo adivinan su hora? –pregunté, movido por la curiosidad–. Porque la muerte, al menos la nuestra, no suele ser previsora, ni suele avisarnos cuando decide visitarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Presentimos cuando llega al final de nuestro tiempo y la recibimos sin sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre ellos, no existía la envidia, la rivalidad, los celos, el resentimiento, la desconfianza, el rencor... En cambio, entre nosotros, la rivalidad marcaba nuestras vidas. Y ganar era la premisa preferida. Por eso, siempre había quienes preferían aniquilar al contrincante, y, así, reducir al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que no entendemos –continuaron aquellos seres, reflexionando en voz alta– es vuestra necesidad de guerrear en nombre de un dios quien, a menudo, es diferente para contrincante. ¿Por qué, en su nombre, os elimináis unos a otros? ¿Qué necesidad tenéis de crear conflictos en un planeta como el vuestro? ¿Por qué lucháis por un trozo más de tierra arrebatada a vuestro vecino? ¿Cómo justificáis vuestros actos bélicos, confundiéndolos con el deseo de los dioses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En la isla de donde procedo –les aclaré– no creemos más que en Yahvé, el dios del universo, y aborrecemos a los otros dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo monopolizador –sentenciaron entonces– es mucho más destructor que el adaptado y dividido entre cada clan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta y otras muchas preguntas que, en mi estancia entre ellos, me plantearon, al fin, decidieron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He aquí nuestra proposición: Te llevaremos de nuevo a la Tierra, tu planeta. Te devolveremos como antes, con la misma edad que tenías cuando te recogimos en el mar. Aunque nos reservamos la memoria del tiempo vivido entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Dos tiempos diferentes) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4425486031847891679?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4425486031847891679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-regreso-la-tierra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4425486031847891679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4425486031847891679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/el-regreso-la-tierra.html' title='El regreso a la Tierra.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBXJaZHPOhI/AAAAAAAAIpQ/bF5DJMtEgME/s72-c/Vuelta+a+la+tierra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6141219515461763971</id><published>2010-06-11T08:28:00.001+02:00</published><updated>2010-06-11T08:31:40.380+02:00</updated><title type='text'>Dioses y hombres.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBHYKFjmfsI/AAAAAAAAIko/BUh0LyXM9oM/s1600/capa-de-elias%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5481399889288396482" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBHYKFjmfsI/AAAAAAAAIko/BUh0LyXM9oM/s400/capa-de-elias%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A través del tiempo y del espacio, habíamos volado hasta llegar a un planeta desconocido para mí. El lugar donde me hallaba era sencillo: dos piedras cúbicas servían de asiento en medio de una estancia. Sobre el muro, pinturas de animales y vegetales que desconocía y una del carro de fuego de Elías. El cadáver del profeta descansaba junto a otros tres en otra plataforma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú serás –comprendí que me decían– nuestro testigo y confidente. Pero antes, tienes que contarnos de dónde vienes y qué hacías solo, en ese mar, a punto de perecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me sometieron a largos interrogatorios y a un examen minucioso de todo mi organismo. Les indiqué que, si querían estudiarme, no habían escogido el mejor prototipo, debido a que mi estatura era más baja que lo normal y mi cara había sido desfigurada por la lucha contra Abner. Ello no pareció molestarles. Al contrario, me seguían cada vez con más interés. Me explicaron que la tierra de conoce procedía era redonda y que rodaba alrededor del Sol, un viejo astro luminoso sobre el que gravitaban los planetas. Que el mar, de donde me habían recogido, cubría la mayor parte de la superficie terráquea. Y me dieron otras nociones de geografía que me costó comprender. Sobre todo cuando yo estaba convencido de que la tierra era el punto central del firmamento, rodeada del resto de astros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les conté con todo detalle mis peripecias personales. Les dije que había salido de mi isla, tras haber saltado los siete círculos concéntricos de las murallas. Que huía, perseguido por los míos, porque había dudado de la palabra de Yahvé y que, inspirados y movidos por el dios Prometeo, aquellos marinos griegos me habían arrojado a las aguas en las que aquel cetáceo volador me había engullido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a este punto, el que parecía mandar comenzó a dar pasos, con las manos en la espalda, alrededor de mi asiento cúbico. Parecía no entender muy bien el motivo de mi castigo por parte de aquella tripulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo esto es muy absurdo –comentó, pensativo–. Vuestros dioses, hoy se comen a los hombres; mañana serán los hombres lo que se coman a sus dioses…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, les pregunté por los suyos y me señalaron hacia arriba, mientras añadían:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Es posible que alguno de nuestros antiguos dioses hayan emigrado a vuestro planeta, la Tierra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último de ellos se había exiliado en una nave hacia una galaxia desconocida. Desde entonces, el miedo había dejado de someterles. Incluso la inmortal diosa Muerte había dejado de dominarles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañado por esas confidencias, me preguntaba cómo era posible que no temieran a la muerte. ¿Qué secreto pacto habían firmado con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: "El regreso a la Tierra"). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6141219515461763971?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6141219515461763971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/dioses-y-hombres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6141219515461763971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6141219515461763971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/dioses-y-hombres.html' title='Dioses y hombres.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBHYKFjmfsI/AAAAAAAAIko/BUh0LyXM9oM/s72-c/capa-de-elias%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6599024622110252593</id><published>2010-06-10T08:36:00.004+02:00</published><updated>2010-06-10T08:51:36.920+02:00</updated><title type='text'>Capítulo VI. Esperando a la muerte bajo un almendro en flor.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBCIpta77YI/AAAAAAAAIkY/KCNgjaVXwK8/s1600/tipos-extraterrestres%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 389px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5481030996658482562" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBCIpta77YI/AAAAAAAAIkY/KCNgjaVXwK8/s400/tipos-extraterrestres%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mayoría de los que creen conocerme reconocen que poseo un don apreciable de conocimientos no al alcance de cualquiera. Pero, a lo sumo, consideran que no soy más que un loco enano que desvaría. “Se puede esperar cualquier cosa –dilucidan con sorna– de ese meteco intelectualoide”. Hasta el momento, a nadie he mostrado estos escritos, consciente de que su grado de comprensión y aceptación podría comprometerles. Y me temo que todo lo expuesto por mí en este manuscrito, si llegara por carambola a sus manos, sería puesto en entredicho. Pero, allá ellos con su incredulidad, porque a fe mía que es cierto lo que cuento, a fuerza de recordar mi pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a él, confieso que me asusté cuando aquellos griegos decidieron echarme de su nave en altamar. Caí en un mar embravecido en donde una enorme ballena me atrapó con la ayuda de sus barbas y me engulló limpiamente. En su estómago, descubrí un nuevo mundo. Una quincena de seres extraños cubiertos de escamas de acero se movían y concentraban en lo que ellos llamaban control de la nave, en donde había aparatejos muy raros para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No temas –me dijeron en cuanto advirtieron mis ojos de espanto– No vamos a provocarte daño alguno. Sólo queremos comunicarnos contigo y con tus semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras sus palabras que comprendí al instante, experimenté una extraña sensación de paz. Me sentía más seguro en el vientre de aquella ballena que en la nave mercante griega. Ellos me observaban como si adivinaran mis pensamientos y se comunicaran directamente conmigo sin mover para nada la lengua ni la boca. Cubrían sus rostros una especie de escafandra y, pese a no oír sus palabras, adivinaba perfectamente cuanto querían transmitirme y ellos, antes de que moviera mis labios, percibían cuanto quería decirles. Evidentemente, pertenecían a una civilización muy avanzada que superaba en creces a la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran altos, más que los habitantes de mi isla y, por supuesto, mucho más que yo. Y, al principio de esta experiencia, me parecía como si fueran a hacer mi vivisección sin tocarme para nada. Pero sus movimientos no eran de análisis, sino de intercomunicación. Querían inspirarme confianza y, tras beber un brebaje verde oscuro que me ofrecieron en un recipiente parecido al que usaba madre en sus comidas, me quede profundamente dormido. Fue el sueño más largo que habitante terrestre puede haber soportado. Cuando me desperté ya no estábamos en el mar, sino en tierra firme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Dioses y hombres”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6599024622110252593?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6599024622110252593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/capitulo-vi-esperando-la-muerte-bajo-un.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6599024622110252593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6599024622110252593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/capitulo-vi-esperando-la-muerte-bajo-un.html' title='Capítulo VI. Esperando a la muerte bajo un almendro en flor.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TBCIpta77YI/AAAAAAAAIkY/KCNgjaVXwK8/s72-c/tipos-extraterrestres%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8013765050273758683</id><published>2010-06-07T08:21:00.003+02:00</published><updated>2010-06-07T08:24:34.143+02:00</updated><title type='text'>Capítulo V (Recopilación). Veinticinco siglos antes.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAyQUoPiPTI/AAAAAAAAIiQ/NJsSw59QgbQ/s1600/Las+siete+murallas.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 301px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5479913530677411122" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAyQUoPiPTI/AAAAAAAAIiQ/NJsSw59QgbQ/s400/Las+siete+murallas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por lo que me cuentan las Sagradas Escrituras, en aquellos tiempos, la ciudad tenía todas las puertas cerradas y echados estaban sus cerrojos por miedo a que los hijos de la luz pudieran conquistarla. Pero no alcanzo a recordar el momento en que madre, cediendo a los halagos de un levita, quedó preñada sin que lo hubiera deseado. Ni recuerdo mi primera patada en su abultado vientre. Todo pudo coincidir con la época en que siete mil sacerdotes, portadores de trompetas delante del Arca, se pusieron en marcha. Soplaban la hora de Yahvé y cada vuelta que daban a la isla había durado casi un mes. Los hombres armados iban delante de ellos y desplegaban aparatosamente las fuerzas, al servicio del pueblo rebelde que había encontrado al fin la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante este tiempo, los astutos zapadores, desapercibidos por los hijos de ese siglo, escarbaban día y noche al pie de las murallas, mientras el desfile constante de sacerdotes, guerreros y pueblo llano atraían toda la atención y las miradas de los defensores de la ciudad amurallada. Y, al séptimo mes, cuando los hijos de Yahvé daban la última vuelta que se prorrogaría hasta el final de año y principios del siguiente, la ciudad entera dejó de mofarse del paso marcial de aquellos hombres de guerra y de los atronadores lamentos de las siete mil trompetas de bronce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre gritó entonces con todas sus fuerzas, empujando con cierta desesperación la hora de Yahvé. Y Yahvé apareció, al fin, al rugido del pueblo, rompiendo los cercos del pecado y desplomando las murallas y diques, al paso de sus hijos, hambrientos y sedientos de aquella ciudad amurallada. Fueron siete meses de gestación difícil, los mismos que vueltas habían dado los hijos de Yahvé, y madre me había echado al mundo de los pobres, cortando para siempre los lazos de carne y sangre que me habían retenido en sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos de este siglo, tan astutos como temerosos de sus enemigos, prefirieron entregarse antes que inmolarse y quemar con ellos la ciudad. Y se convirtieron masivamente al Dios verdadero de sus vencedores, adorando, en tumultuosa manifestación, el Arca de la Antigua Alianza. Y el mismo Rey de los hijos de este siglo, sometido desde aquel momento al poder de Yahvé, entregó públicamente sus tesoros a los sacerdotes legítimos del pueblo vencedor. Su templo de mármol y piedras preciosas, habitado por dioses menores, fue morada exclusiva del Dios de Abraham, absoluto y celoso señor que hizo exiliar toda imagen de dioses falsos y purificó con su presencia el oro y la plata. Y quienes se obstinaron en retener a sus ídolos o permanecieron en pie ante el Arca sagrado de la Antigua Alianza, fueron pasados limpiamente a cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, el pueblo vencedor y el vencido entonaron conjuntamente un canto de acción de gracias y prometieron solemnemente no apartarse del Dios de Isaac para servir a otros dioses. Fue entonces cuando se levantó un anciano de barbas floridas y voz temblorosa y pronunció en hebreo estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros no seréis capaces de servir al Dios de Jacob, que es un Dios santo y celoso; él no perdonará vuestros pecados y, cuando os apartéis de su sombra, sirviendo a dioses extraños, Él se volverá y, tras haberos hecho el bien, os hará el mal y os consumirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo protestó vivamente ante tan vehemente y radical discurso porque estaba en la mentalidad de todos servir a Yahvé por los siglos de los siglos, amén. Pero el santo varón de barbas floridas y voz temblorosa, quien temía las fuerzas ocultas del mal y desconfiaba de las buenas intenciones de los suyos, continuó su discurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Testigo soy de que habéis elegido al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, para servirle, pero ¿quién os asegura que, pese a todos los obstáculos, tretas y confabulaciones, siempre estaréis a su servicio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo entero protestó ante la duda, proclamando a grito pelado un solemne “¡Serviremos a Yahvé, nuestro Dios, y obedeceremos su voz!”, que fue dirigido por sacerdotes, satisfechos de haber encontrado la isla prometida, morada segura para el pueblo errante del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y el anciano de barbas floridas y voz temblorosa que puso en duda la fidelidad de aquel pueblo murió sin poder terminar su discurso, a la edad de ciento diez años. Muy pronto, sus palabras cayeron en el olvido y la isla fue dividida y distribuida entre nueve tribus y media. Las antiguas murallas fueron reformadas y reforzadas y el mar sirvió de frontera para separarlos del resto del mundo. Aunque siguieron siendo amenazados en todas sus latitudes por sus enemigos, que nunca dejaron de crecer y de acecharlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mejor defensa contra las incursiones de los eternos enemigos era la muralla de los siete círculos que se iban cerrando y el último estaba construido por los hijos del siglo para defenderse sobre las mismas ruinas de la primitiva. Varias décadas tardaron en levantarla, al final de las cuales, ancianos y sacerdote se reunieron en consejo privado, deliberando sobre la conveniencia del nombramiento de un rey en la isla, como lo tenían todas las naciones que les rodeaban. El pueblo debía estar al servicio de este rey y éste, protegiendo a sacerdotes y levitas, al servicio de Yahvé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El monarca recién elegido mandó sellar las entradas y salidas de las siete murallas con el emblema que regía su trono, el cual haría posible una época nueva de esplendor y prestigio para los hijos de la luz. Luego, durante tres siglos y medio, se sucedieron dinastías, levantáronse monumentos reales, promulgáronse leyes, fortaleciéronse ejércitos, todos al servicio del pueblo, y éste prometió ser fiel al Rey, servidor de Yahvé. Igualmente, se ejecutaron sin piedad los frustrados regicidas y labráronse cámaras mortuorias con sus respectivas lápidas y coronas reales. Todo sucedería bajo una época en la que el orden y el progreso crecieron al mismo tiempo que el desorden y la anarquía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, y tal como lo había profetizado aquel anciano de barbas floridas, los hijos de este mundo provenientes de lejanas tierras, que añoraban y envidiaban el crecimiento y desarrollo de los hijos de Abraham, se filtraron en la isla. Se presentaron como conversos, pero llegaron con las faltriqueras repletas de oro macizo, con la lengua humedecida de vocablos extranjeros y con los ojos brillantes de lujuria. Durante el verano, se arrimaron a los recaudadores públicos, y, en el invierno, a las hijas de Yahvé, hembras de corazón caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, en los últimos años, aumentó la prostitución, el despotismo más feroz, el concubinato, el fariseísmo y la fornicación, y disminuyó considerablemente la justicia, el trabajo y el temor a Yahvé y a su santo nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, mal visto por los sacerdotes y perseguido más tarde por el mismo Rey, yo, un profeta de segundo orden empujado por un mandato divino, me arrojé a las calles y plazas de la ciudad, y sostuve que Yahvé se había arrepentido –sí, eso fue lo que dije y oyeron claramente los ancianos, escandalizados– del bien que había dicho que haría a su pueblo– y volví a repetirlo por si no lo habían oído bien–, por más que ellos insistieran en que Yahvé ya se había arrepentido del mal que había predicho que haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo no sólo no quiso creerme –yo era entonces un profeta menor que apenas era escuchado–, sino que intentó apedrearme por blasfemo. Me escabullí como pude y me retiré de nuevo a mi cueva en donde pasé cuarenta días y cuarenta noches de un intenso ayuno durante los cuales tuve la terrible duda de imaginarme que, tal vez, me había equivocado, al interpretar aquel mensaje supuestamente venido de lo alto. Me repetí que, después de todo, yo, al contrario de Moisés, nunca había visto a Yahvé y que la voz que había oído bien pudiera haber sido la de Belzebú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, de nuevo, la oí claramente entre rayos y truenos, y me atreví a preguntarle que qué garantías tenía yo de que mis oídos no estuvieran siendo engañados o su voz no fuera trucada, mi atrevimiento fue pagado muy caro, pues no volví a escuchar la voz de lo alto ni volví a ser testigo de sus confidencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví con otro aspecto, lejos de mi aire de profeta que antaño poseía, convirtiéndome en uno más entre la muchedumbre. Perdido entre ella y debido a mi escasa altura, cualquier podía pisarme o ningunearme. Desde entonces, no sólo no he vuelto a oír su voz sino que hasta me parece que, al menos para mí, Yahvé ha enmudecido para siempre y que su mismo nombre es una palabra vacía de contenido y un invento de sacerdotes y profetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás he expuesto, por miedo, esta duda ante nadie. Al contrario, he seguido las costumbres y rituales del pueblo llano con el que me identifiqué, disfrazado de mercader. Reconozco que el hecho de haber concebido semejante vacilación, me hacía merecedor ante sus ojos de una lapidación. Pero, a fuer de sincero, el silencio de su palabra que, desde entonces padecí, me pareció un hecho harto sospechoso, o al menos una sutil venganza por parte de Yahvé o por parte de mi infortunado destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces, si la memoria no me falla una vez más, como es habitual en mí una vez superados los veinticinco siglos de existencia, cuando decidí traspasar la muralla de los siete círculos concéntricos y abandonar la tierra prometida sin la ayuda de Yahvé ni de nadie de su entorno. Me eché una alforja al hombro, recogí el laúd que, en los escasos tiempos de ocio, me entretenía, y, decidido a prescindir de todo lo que me había unido con lo sobrenatural y a no volver a utilizar mis artes ocultas para lanzar más profecías, puesto que Yahvé ya no se comunicaba conmigo, me dispuse a salir de mi escondrijo y a huir hacia delante, abandonando la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé aquella primera noche decisiva entre sombras, burlando a los siete porteros de las siete murallas. El primero, usurero más ujier, dormía con un ojo abierto y el otro cerrado sobre un jergón relleno de monedas de plata, conseguidas gracias a una vida de sobornos, y escondidas por miedo a ser sorprendido por los ladrones nocturnos. Tenía fama de abrir fácilmente la puerta de su muralla tras recibir a cambio unas monedas. Y, como yo no disponía de oro ni de plata, aproveché el momento en que una urraca nocturna se interponía entre su ojo abierto y la luna plateada para saltar a un cobertizo de paja, sito justo al pie de la segunda muralla. La distancia no era mucha y pude hacerlo sin grandes dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en cuanto el guarda de la segunda muralla –que descansaba, él sí, con los dos ojos abiertos– advirtió mi salto, se puso en guardia, pensando que un ángel llegado del cielo o de los infiernos fuera a nombrarle guardián del primer cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengáis en nombre de Yahvé o del propio Satán –me dijo solemnemente, tras componerse su capa–, seáis bienvenido a esta segunda muralla. Mi nombre es Arán y estoy deseoso de complaceros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mudo de asombro, no supe qué contestarle. Pero, ante el silencio y estupor mostrado por mí, se apresuró a añadir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es preciso que contestéis ahora mismo, si no os apetece. Ya sé que habéis venido a honrarme con vuestra presencia y, aunque desconozco quien sois, yo sé que os llamáis Ben Azibi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, complacido por aquel nombre, mientras me dirigía hacia las puertas cerradas con doble llave. Pero Arán no estaba dispuesto a dejar escapar la ocasión de ser recompensado por el ángel de Yahvé o de Satanás, y tuve que aprovecharme de un descuido suyo, cuando, inclinado ante mí y cerrados sus ojos en señal de humildad, me deslicé bajo su manto, le arrebaté la llave y le pedí, una vez con ella, que descansara hasta el día siguiente, en que le prometí pensar en su caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era medianoche cuando el ansia de poder de aquel portero, confiando en mí, se dejó dominar por el sueño. Y, en cuanto oí sus ronquidos, me abalancé con la llave hacia el portal, lo abrí y pasé cómodamente al tercer cerco. El guarda de esta muralla estaba ebrio y había perdido su llave o nunca la había tenido, puesto que la puerta que vigilaba se abría o cerraba con un empujón, permitiendo así el pase al cuarto cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda de éste dormía día y noche y, por no dar un paso, hubiera pagado lo que el primero tenía escondido en su jergón. Tuve, pues, que deslizarme, colgado a una soga hasta la quinta muralla. Ya me temblaban todas las extremidades cuando vi al guardián, entregado a una suculenta comida que había empezado al anochecer del día anterior. Estaba tan ocupado en su comilona que ni tiempo tenía de reír, ni de llorar, ni menos todavía de abrir puertas a desconocidos. Temiendo que la luz de la aurora descubriera mi rostro, y como la altura era considerable, opté por servirme de algunas artimañas para pasar a la siguiente muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardián de la sexta muralla se pasaba la noche observando y criticando al glotón de la quinta, al dormilón de la cuarta, al borracho de la tercera, al envidioso de la segunda y al usurero de la primera. Y puesto que ninguno de ellos me había facilitado el paso, él no quiso ser igual y me abrió, no sin antes advertirme que no lo hacía por mí, sino para fastidiar a sus colegas que ocupaban los primeros puestos de guardianes sin que lo merecieran más que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abner, el último guarda de las siete murallas concéntricas, quien desconfiaba por principio del resto, nada más verme franquear el portal de la sexta, se rasgó sus vestiduras. Gracias al amanecer que despuntaba ya, Abner pudo observar mi rostro y, tan pronto como reconoció al profeta menor enmascarado de mercader saltarín, arremetió contra él con la furia del rayo, dispuesto a entablar una lucha a muerte. Abner no sólo se negaba a abrirme el último portal sino que quiso darme una lección. Pero, pese a mi debilidad manifiesta tras tanto esfuerzo, no consiguió que me rindiera. La dura pugna, en la que la punta de su maza rozó mi rostro, terminó en tablas, momento en que decidí utilizar de nuevo la astucia para conseguir mi objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hice creer que llevaba un mensaje especial para los hijos del siglo y que si deseaba conocerlo no tenía más que abrirme la puerta, que seguro que no se iba a arrepentir del acto. Intrigado por el contenido del mensaje, Abner decidió, al fin, ceder el paso. Una vez fuera del recinto, le grité, mientras me alejaba como el viento: “El mensaje es éste: no os fiéis ni de vuestra sombra, porque tiempos vendrán en que ésta ya no os seguirá a vosotros, sino al mejor postor”. En lugar de perseguirme, Abner se dedicó a descifrar aquel enigmático mensaje y tardó cierto tiempo en convencerse de que todo había sido una estratagema de un falso profeta cuya cara quedó, desde entonces, desfigurada por la reyerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel mismo día conseguí zarpar en una nave mercante griega y, tan pronto como salimos del puerto, recogido al pie del velamen, agotado y sin fuerzas, me quedé sumido en un intenso sueño. Sólo al cabo de varias horas me desperté, zarandeado por un marinero que me aconsejó encomendarme a mis dioses ante la tormenta que amenazaba con hundirnos. Cada cual había implorado a los suyos, la mayoría a Poseidón, para que la desgracia no se consumara y, al ver que yo era el único que no imploraba la ayuda de lo alto, me señalaron como posible sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue inútil explicarles que mi dios me había abandonado y que no sabía en donde hallarle. Y, comprendiendo que estaba de más en su nave, no tuve opción ni a que echaran los dados de la suerte. Para ellos, era evidente que yo tenía la culpa de que aquella tempestad presagiara la zozobra de la nave. Yo era la carga embarazosa que había encolerizado el corazón de Poseidón, encabritado y furioso. Y me arrojaron, sin más, por la borda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fueron las aguas quienes se apoderaron de mi cuerpo, sin fuerzas para hacer frente a la tormenta, sino un cetáceo gigante, en cuyo vientre pasé un largo lapso de tiempo que duró siglos enteros, durante los cuales, entre otras cosas, medité los pormenores de mi vida, fortalecí mis dudas y debilidades, y recopilé cuantos datos pudieran servirme para la posteridad. Pero, por mucho que lo he intentado, no he logrado todavía descifrar ese blanco que existe en mi memoria desde el momento en que fui engullido entero hasta el momento en que fui vomitado por aquella ballena, lanzándome sobre una playa desierta de un lugar desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el seno de aquel cetáceo, pasé días, años, siglos de reflexión y nostalgia, de muerte y recogimiento, de paz y de olvido. Había presenciado muchos sufrimientos, crucifixiones y muertes, pero ninguna resurrección. Y me había casi olvidado de mi traición a Yahvé o del rechazo de su profeta menor cuando, de repente, al volver a pisar tierra firme, me di cuenta del salto abismal espacio-tiempo que había registrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de morir y resucitar, como hizo seis siglos después el profeta Jesús cuyos discípulos, mezclados hoy con el poder, manipularon su historia a su provecho, me había quedado en un estado de letargo durante siglos. El mundo había rodado a mis espaldas. Y yo había perdido la noción del tiempo o, mejor aún, había tomado conciencia de otra vida, no ligada a las vicisitudes de los humanos. Y, lo que me había parecido unos instantes, había durado, en realidad, veintiséis siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después, caminaba por este mundo, harto diferente al que había dejado, e intentaba comprenderlo. Para los hombres, el tiempo y el espacio habitable habían cambiado, pero no sus sentimientos, sus vicisitudes, sus odios y rencores. Unos seguían acaparando riquezas mientras la mayoría luchaba para sostenerse y vivir. Y otros se defendían a duras penas contra hambre, sed y miseria. Pero la envidia y el odio campaban por doquier, apoderándose de todos. En otros casos, el hastío y el aburrimiento hacían mella hasta desvirtuar el supuesto orden humano. Plagas como la lepra se curaban, pero otras enfermedades nuevas, como el cáncer o el sida, habían aparecido y hacían estragos. El poder seguía engendrando poder y los ejércitos se armaban hasta los dientes contra hipotéticos o reales enemigos. Estos justificaban el primero de todos los males de la humanidad: el poder absoluto. El hombre era el enemigo del hombre y la fuerza del terror dominaba sobre la fuerza de la razón. Y, en caso de no tener adversarios, se inventaban o se creaban hostilidades manifiestas. Entre los militares, se utilizaba una palabra nueva para justificar el gasto de armamento: disuasión. Dicen que es una manera de vencer al enemigo sin necesidad de combatir cuerpo a cuerpo contra él. Así, hoy los ejércitos se arman hasta los dientes para que los adversarios tiemblen y no se atrevan a contradecirles ni a enfrentarse a ellos. Y las ballenas milenarias se han convertido en submarinos atómicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he tenido la oportunidad de ver en la televisión un programa de Carl Sagan acerca de la humanidad y las armas nucleares. Y lo que pude observar me ha dejado anonadano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se empobrece, como dice Sagan, gastando 500.000 millones de dólares –la moneda clásica de referencia a temas balísticos– al año en preparativos para la guerra y empleando a casi la mitad de los científicos y grandes tecnólogos en tareas militares. Y todo para defenderse del supuesto enemigo. E incluso, si éste no existiese, habría que improvisarlo y crearlo. Sólo así pueden justificar tanto gasto de armamento. En cambio, apenas se invierte en los países pobres para alargar la vida o conservarla. Y en los ricos, es más fácil derrochar que invertir para que nadie se quede sin vestir o sin comer. No, el corazón del hombre no ha cambiado. En todo caso, ha empeorado, según los anuncios y presagios de los profetas mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regreso a mi isla, invadida por turistas que acuden a disfrutar de las calendas del estío –ahora llamadas veraneos–, he comprendido el cambio general operado. Para los dirigentes políticos, hablar de muerte y resurrección resulta una perogrullada. Pero, es la excusa para atraer a más turismo. Y si la gallina de los huevos de oro se muere, la sustituyen por otra, hasta que se agote la especie. Aquí, nada de lo que ocurre merece la pena ser tenido en cuenta mientras la gallina siga poniendo. Y cuando ésta falla, todo se tambalea. Con esta perspectiva, sigo caminando tras una identidad perdida que sostiene mi frágil esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manifestaciones vitales de este ser –sombra viviente de mi pasado–, que llora y se desgañita al ver que esa humanidad apenas ha mejorado sus sentimientos hacia el prójimo, se vuelven desesperantes. Una gata blanquinegra levanta un momento la cabeza para mirar, con sus pequeñas pupilas legañosas, la lámpara que arroja una tenue luz sobre lo que voy escribiendo incoherentemente, y se vuelve a dormir tocándose la cola con la boca. Su única preocupación es maullar cuando tiene hambre o juntarse con un macho cuando le aprieta el deseo, lo que le viene ocurriendo cada quince días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Paz llora o ríe con la misma facilidad. Por el momento, es su forma de expresarse. A menudo se mira la mano o el puño cerrado, descubriendo poco a poco que es suyo y que puede abrirlo o volverlo a cerrar a su guisa. Responde con una sonrisa a las caricias que le hacemos y busca con sus ojos las figuras que se mueven en su entorno. Cuando comience a balbucir sus primeras palabras, tan llenas de sentido para ella e incompresibles para los demás, se adaptará al lenguaje puro y no tergiversado de los niños pero luego tendrá que adaptarse al complicado e interesado mundo de los adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé, y no me canso de repetírmelo, que no descubriré ni menos inventaré nada porque casi todo está ya descubierto o inventado. Al menos eso me dicen los sabios e inventores. Lo único que quiero es recobrar los momentos felices de mi infancia… que duele con tan solo recordar sus olvidos…, encontrarme a mí mismo a través de una historia sagrada que aplastó mi infancia y mi adolescencia, y aniquiló todo vestigio de mi ser en estado puro. Quiero seguirme los pasos cuando me pierdo en los bosques del subconsciente. Sorprenderme in fraganti, con las manos en la masa de mis revueltos y rocambolescos pensamientos. Y mirarme, por una vez, de frente, en las aguas tranquilas que rodean mi isla. Es lo menos que puedo pedir en esta historia. De lo contrario, lo confieso, habré fracasado una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos mil quinientos treinta y siete años después de mi salida de la isla, los aullidos penetrantes de unas gaviotas que planeaban sobre la playa desierta me sacaron de mi sueño. El mar llegaba hasta mis pies, heridos de tanto saltar obstáculos. Había abandonado -¡tanto tiempo hacía de ello!– la tierra prometida, la isla entrañable que había dado luz a mis ojos y voz a mi garganta, el paraíso perdido en medio del infierno de los mares. Me había embarcado en una galera griega de la que me echaran por la borda. Naufragué sin rumbo fijo en el vientre de aquel cetáceo y terminaba, tras un paréntesis de veintiséis siglos, en una playa desconocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha cuerpo a cuerpo con el último de los guardianes de las siete murallas me había extenuado y, cuando la tripulación se dirigió a mí, pensando que mi dios podía salvarlos, no pude ni supe reaccionar. Sobre los innumerables granos de arena de aquella playa, tantos como habían sido los hijos de Jacob, quise acordarme de Yahvé de cuya existencia había dudado, e intenté pronunciar su nombre, pero sonaba en mis oídos a badajo herrumbroso. E intenté recordar más detalles de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo, y apenas con voz –los primeros sonidos desarticulados habían sido enterrados en la fosa común de los recuerdos sin formas concretas–, pensé en el tiempo de las ingenuas concatenaciones verbales en el regazo materno. Y en mis primeras palabras de protesta, rotundamente acalladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bastardo, hijo de esclava pecadora! – recuerdo que me gritó un anciano levita a quien descubrí violando a madre, cuando yo aún no había cumplido los tres años–. ¡No sabes que los hijos de ramera no tienen derecho a la palabra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, ya entonces me había hecho con alguna palabra de protesta, pero, a esa edad, y, sobre todo, hijo como yo era de una hembra sin derechos, cuanto salía de mi boca no tenía valor alguno. Más tarde, fui aplastado por la voz solemne de los profetas mayores, por la fuerza de los soldados, por la retórica de escribas que mandaron enmudecerme, y por los salmos entonados por sacerdotes cebados por el Rey. Y, ahora, veintiséis siglos después de mis primeras humillaciones, me encontraba de nuevo sólo y sin derecho a mi palabra ni a mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al margen de las rutas de este mundo que yo creía alargado, con su origen en mi isla y su meta en las puertas de la nueva Jerusalén, en donde no habría ya noche, ni luz de antorchas, ni rayo de sol, porque Yahvé alumbraría con su presencia por los siglos de los siglos, me encontraba indefenso y perdido. No iba armado y mis sandalias aún sabían a sal. La mayoría de cuerdas de mi laúd estaban enronquecidas y rotas y, por mis venas, no corría ni una gota de alegría o de amargura. Mi corazón se había resecado, como los viejos pergaminos de los ancianos del templo, incapaz de reaccionar ante siglos enteros que me habían robado, ignorando los designios y los trazados del Dios de mi infancia quien me había elegido en mi juventud y a quien había finalmente perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era realmente él, que así se había burlado de su profeta menor? ¿Y quién era yo, que, a su imagen y semejanza, había sobrevivido a los siglos? ¿Quién eras tú, Ben Azibi, sombra viviente del pasado enterrado, profeta desprovisto de mensajes, de Dios y de memoria? ¿Adónde te dirigían tus pisadas, borradas por las olas del mar, por la lluvia y por el tiempo que todo lo tragaba? ¿Por qué no había rastros, ni pistas, ni vestigios de tu historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy descasaba bajo un olivo de tronco retorcido. Mañana, sobre un pico recortado, dominando un valle estéril e infecundo. Otro día, al margen de las rutas que marcaban esta nueva geografía. Y más tarde, en los límites de una frontera, protegida por unos celosos aduaneros. Nunca más de una noche bajo el mismo techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibía, en pleno rostro, la lluvia persistente, el sol despiadado y el huracán furtivo. Las pocas cuerdas enmohecidas que le quedaban a mi laúd resonaban agriamente sobre el alquitrán de la ruta y contrastaban con la escala desconocida de sonidos fugaces que iban y venían en una rapsódica danza de movimientos rectilíneos que rozaban mi exótico camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, una nota chirriante, surgida del roce violento de unas ruedas repentinamente frenadas, dejaba sus huellas sobre el asfalto. Y del carro de humo y fuego, salía un brazo agitando una mano crispada. Conociendo, como yo la conocía, la historia de Elías, arrebatado por otro carro de fuego, me alejaba, receloso, de la ruta de alquitrán mientras oía un volcán de improperios, elevándose en columna contra el cielo. Era como si una larva de palabras candentes se fuera derramando sobre la ruta ennegrecida por aquellos carros casi voladores. Y, alertado por el peligro, comprendía que debía alejarme cuanto antes, evitando el contacto con aquel asfalto que estaba contaminado por el invento de los hombres de este siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, gracias a la ayuda de otros compañeros de ruta, fui comprendiendo aquellos signos convencionales, instalados al margen de la ruta: un disco con el borde rojo y un número negro en el centro representaba la velocidad máxima permitida; disco con borde rojo y flecha torciendo a la derecha o izquierda tachada en rojo, prohibición de cambiar de dirección a la derecha o a la izquierda; disco rojo con franja horizontal blanca, entrada prohibida; un triángulo rojo, aviso de peligro… Era un sinfín de señales e indicaciones generales que guiaban al hombre moderno. Todo un conjunto de códigos que los conductores de esos carros tenían que aprenderse de memoria para poder circular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco, fui descubriendo que el mundo era redondo y no alargado, cómo rodaba desde siempre alrededor del sol, no dando nunca la espalda con el resto de los astros, y cómo, desde el principio, en el interior de cada hembra preñada, todo era una eterna repetición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrí las verdaderas distancias –aquellas que separan al hombre viejo del nuevo– y las diversas formas verbales de comunicarme. Pero era evidente que el mundo, por mucho que hubiera avanzado, había perdido de vista su ombligo y no sólo ignoraba sino que retaba a Yahvé, habiéndolo sustituido por otros pequeños dioses, rutinarios y mezquinos. Para ellos, todos los caminos conducían a otros distintos que, a su vez, desembocaban en otros, algunos de los cuales había que evitar a toda costa porque llevaban directamente a la muerte. Pero todos terminan en el mar. Evidentemente, el molde del hombre, hecho de barro sin cocer, se había gastado. Algunos habían pretendido nacer sin ombligo y con el corazón debajo del brazo, dispuesto a arrojarlo a la menor disputa contra el contrincante. Y el progreso había quedado, con las guerras y las constantes disputas, en algún punto, estancado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intuí, al fin, que no había salido de un vértice de mi isla, de una arista, de un ángulo cerrado sobre sí mismo, sino de un punto perdido en el pasado al que volvería inexorablemente, empujado por las fuerzas desplegadas de los nuevos tiempos, y en el que no me instalaría definitivamente hasta que no hubiera cumplido mi misión, dejando el mensaje que se me había encomendado. Sólo entonces prescindiría de la simetría de las cosas y descubriría totalmente mi historia personal, en su triple vertiente del pasado, el presente y el futuro, todos ellos al alcance de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico estadounidense, gestor del famoso mensaje enviado al espacio en las sondas Voyager, propuso a la NASA, en 1990, tomar una fotografía de nuestro planeta cuando la sonda Voyager se encontraba a 6.000 millones de kilómetros. En un primer momento, la Nasa no entendía qué sentido tendría fotografiar nuestro planeta desde un lugar tan lejano. La Voyager giró hacia la Tierra y tomó la imagen más lejana que hayamos visto de nuestro mundo. Carl Sagan la denominó “Ese pequeño punto azul pálido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres días que llueve sobre la isla. Tres días en los que el sol no ha aparecido en el firmamento, cubierto de nubarrones. Y un gotear constante penetra poco a poco en mi espíritu, invadiendo los rincones que aún quedaban resecos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salgo de casa y miro hacia el cielo, la lluvia fina –no es tormenta ni granizado, sino una lluvia ininterrumpida que se posa sobre mí hasta cubrir por completo cualquier repliego– va empapando mi rostro deformado, anonadándome todavía más. De esta manera, camino sorteando charcos y, cuando regreso a casa, me sacudo como un perro las posibles gotas adheridas a mi alma. Me caliento como puedo ante una estufa de leña pero el agua sigue invadiendo mis pensamientos que luchan por salvarse del naufragio en que me hallo sumergido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amada tiene tazón. ¿De qué me sirve seguir escribiendo? Es como gritar en el desierto o en pleno océano. Puedo lanzar contra el mar verdades como puños, puedo escribir secretos salvadores, pero si nadie los escucha ni recoge, si el huracán los deshace y esparce por doquier o el oleaje los hunde para siempre, ¿de qué sirve el esfuerzo? Y me siento, en este punto, como un bufón solitario que ha perdido a su señor, a su rey y a su corte. ¡Si, con lo que hoy sé, pudiera volver a mi pasado! ¡Si pudiera conjugar correctamente los símbolos de los nuevos tiempos y lanzarlos al aire! ¡O si, al menos, conociera las claves del presente y del futuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber pintar o dibujar, dominar los colores y las formas para proyectar una línea, una simple línea que pudiera tener más valor que mis palabras. O sacar de las combinaciones y matices el color que más se acerca en este momento a mi estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber salmodiar con mi laúd algunas cánticas, como, siglos antes, llegara a entonarlas. Quisiera poder acariciar, con mis propias cuerdas vocales, una canción surgida en la noche de mi garganta, atenazada por un miedo indescriptible. Pero, a lo sumo, sólo puedo emitir sollozos incomprensibles o gritos desgarrados que despiertan y aterran a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber hacer cualquier cosa con tal de liberarme de estas cadenas que me tienen sujeto a la palabra escrita. Quisiera saber dibujar gemidos y escribir los silencios dulces y llenos de vida de mi Paz cuando está calmada. Bosque verde que rebosa savia y vida, resina que brota de los troncos esbeltos, luz que atraviesa y colorea las ramas, como una flecha que llega a la meta... Esas son bellas palabras y no las que no dejan de acecharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mis primeros tiempos, apartado de las actividades corrientes de los hijos de mi pueblo, me había convertido en el pregonero de un mensaje cuya transmisión, en los momentos en que oía su imperiosa voz, no podía eludir. Me lanzaba como un enviado de Yahvé y les soltaba mensajes que eran aceptados o rechazados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos momentos yo no temía decir la verdad a los cuatro vientos, aunque fuera desagradable para el mismo rey o, aparentemente, una verdad absurda o una perogrullada. Por desgracia, cuando comencé a dudar de la voz de Yahvé, ya no me atreví a volver a salir para pregonar su palabra, y mis contados discípulos comenzaron a perseguirme por considerar que les había traicionado. El carisma del que Yahvé me había investido era, a la vez, un pesado yugo que ya no soportaba. Temía contarles la verdad que había descubierto. Ellos no podían entender que, por permanecer fiel a mis pensamientos, tuviera que ser infiel a la herencia profética, y que me viera obligado a traicionar mis fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé por ensalzar menos la grandeza de Yahvé que la de su pueblo escogido. Y yo, que había hablado tanto de él en alegorías y símbolos divinos, acabé hablando sólo del hombre. Descubrí que el poder, aunque procediera de Yahvé, terminaba corrompiendo incluso a sacerdotes y profetas. Consideré que, en adelante, era más imperiosa la relación del hombre con el hombre que la de éste con sus dioses. Y llegué a pregonar que nadie estaba capacitado para interpretar la voluntad de Yahvé. O que, en última instancia, todos lo estaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, me atreví a dudar del Rey. Denuncié que su soberanía ni tenía origen en Yahvé, ni era hereditaria. Manifesté abiertamente que tenía más confianza en la soberanía del pueblo que en la real, lo que me perdió definitivamente, pues, a sus ojos y a los de sus sacerdotes, me convertí desde aquel momento en un rebelde y en un falso profeta. Y desaparecí para siempre, pese a que lo que había profetizado se ha cumplido siglos más tardes. Secuestraron mi palabra antes de que desapareciera de la isla. Le quitaron todo el carisma que pudiera tener. La condenaron. La anatematizaron. No dejaron que los escribanos la analizaran ni dejaron que mi voz anunciara las Santas Escrituras. La redujeron a la mínima expresión volatizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, tras volver a aparecer en este mundo y recorrer los caminos polvorientos, reconozco, a fuer de sincero, que he perdido la confianza en todos, incluso en Yahvé, cuyo nombre, de generación en generación, de comunidad en comunidad y de siglo en siglo, permanece. Hoy descubro que sigue habiendo reyes, pueblos, civilizaciones opuestas y enemigos, guerras, y hasta el nombre de Yavhé se ha adaptado a los nuevos tiempos. Lo único que no ha cambiado es el corazón del hombre. En él continúan anidando el amor, pero también las pasiones, el odio, el miedo y la hipocresía, la mentira y otras manifestaciones que le convierten en el enemigo del hombre, al tiempo que sigue creando fantasmas en su entorno, tierras prometidas y mundos felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: Capítulo VI: “Esperando a la muerte bajo un almendro en flor”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8013765050273758683?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8013765050273758683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/capitulo-v-recopilacion-veinticinco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8013765050273758683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8013765050273758683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/capitulo-v-recopilacion-veinticinco.html' title='Capítulo V (Recopilación). Veinticinco siglos antes.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAyQUoPiPTI/AAAAAAAAIiQ/NJsSw59QgbQ/s72-c/Las+siete+murallas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1342046667710791343</id><published>2010-06-04T07:48:00.002+02:00</published><updated>2010-06-04T07:53:21.705+02:00</updated><title type='text'>Profeta desengañado.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAiUFcBmAXI/AAAAAAAAIcA/VwHBewnwgYI/s1600/Perdida+la+confianza+en+todo..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 272px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478791767839342962" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAiUFcBmAXI/AAAAAAAAIcA/VwHBewnwgYI/s400/Perdida+la+confianza+en+todo..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, me atreví a dudar del Rey. Denuncié que su soberanía ni tenía origen en Yahvé, ni era hereditaria. Manifesté abiertamente que tenía más confianza en la soberanía del pueblo que en la real, lo que me perdió definitivamente, pues, a sus ojos y a los de sus sacerdotes, me convertí desde aquel momento en un rebelde y en un falso profeta. Y desaparecí para siempre, pese a que lo que había profetizado se ha cumplido siglos más tardes. Secuestraron mi palabra antes de que desapareciera de la isla. Le quitaron todo el carisma que pudiera tener. La condenaron. La anatematizaron. No dejaron que los escribanos la analizaran ni dejaron que mi voz anunciara las Santas Escrituras. La redujeron a la mínima expresión volatizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, tras volver a aparecer en este mundo y recorrer los caminos polvorientos, reconozco, a fuer de sincero, que he perdido la confianza en todos, incluso en Yahvé, cuyo nombre, de generación en generación, de comunidad en comunidad y de siglo en siglo, permanece. Hoy descubro que sigue habiendo reyes, pueblos, civilizaciones opuestas y enemigos, guerras, y hasta el nombre de Yavhé se ha adaptado a los nuevos tiempos. Lo único que no ha cambiado es el corazón del hombre. En él continúan anidando el amor, pero también las pasiones, el odio, el miedo y la hipocresía, la mentira y otras manifestaciones que le convierten en el enemigo del hombre, al tiempo que sigue creando fantasmas en su entorno, tierras prometidas y mundos felices. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1342046667710791343?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1342046667710791343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/profeta-desenganado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1342046667710791343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1342046667710791343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/profeta-desenganado.html' title='Profeta desengañado.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAiUFcBmAXI/AAAAAAAAIcA/VwHBewnwgYI/s72-c/Perdida+la+confianza+en+todo..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1052747806097477997</id><published>2010-06-03T08:41:00.002+02:00</published><updated>2010-06-03T08:44:57.670+02:00</updated><title type='text'>Infidelidad.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAdPMBcVR4I/AAAAAAAAIb4/tcZbx0AC9To/s1600/pedir%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478434539683792770" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAdPMBcVR4I/AAAAAAAAIb4/tcZbx0AC9To/s400/pedir%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante mis primeros tiempos, apartado de las actividades corrientes de los hijos de mi pueblo, me había convertido en el pregonero de un mensaje cuya transmisión, en los momentos en que oía su imperiosa voz, no podía eludir. Me lanzaba como un enviado de Yahvé y les soltaba mensajes que eran aceptados o rechazados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos momentos yo no temía decir la verdad a los cuatro vientos, aunque fuera desagradable para el mismo rey o, aparentemente, una verdad absurda o una perogrullada. Por desgracia, cuando comencé a dudar de la voz de Yahvé, ya no me atreví a volver a salir para pregonar su palabra, y mis contados discípulos comenzaron a perseguirme por considerar que les había traicionado. El carisma del que Yahvé me había investido era, a la vez, un pesado yugo que ya no soportaba. Temía contarles la verdad que había descubierto. Ellos no podían entender que, por permanecer fiel a mis pensamientos, tuviera que ser infiel a la herencia profética, y que me viera obligado a traicionar mis fuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé por ensalzar menos la grandeza de Yahvé que la de su pueblo escogido. Y yo, que había hablado tanto de él en alegorías y símbolos divinos, acabé hablando sólo del hombre. Descubrí que el poder, aunque procediera de Yahvé, terminaba corrompiendo incluso a sacerdotes y profetas. Consideré que, en adelante, era más imperiosa la relación del hombre con el hombre que la de éste con sus dioses. Y llegué a pregonar que nadie estaba capacitado para interpretar la voluntad de Yahvé. O que, en última instancia, todos lo estaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Profeta desengañado”). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1052747806097477997?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1052747806097477997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/infidelidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1052747806097477997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1052747806097477997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/infidelidad.html' title='Infidelidad.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAdPMBcVR4I/AAAAAAAAIb4/tcZbx0AC9To/s72-c/pedir%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3153460063477041825</id><published>2010-06-02T08:39:00.002+02:00</published><updated>2010-06-02T08:45:32.683+02:00</updated><title type='text'>Bufón solitario.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAX976s7sUI/AAAAAAAAIbg/6yOD7bbVv40/s1600/Un+a+simple+l%C3%ADnea..JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 370px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5478063727577903426" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAX976s7sUI/AAAAAAAAIbg/6yOD7bbVv40/s400/Un+a+simple+l%C3%ADnea..JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amada tiene tazón. ¿De qué me sirve seguir escribiendo? Es como gritar en el desierto o en pleno océano. Puedo lanzar contra el mar verdades como puños, puedo escribir secretos salvadores, pero si nadie los escucha ni recoge, si el huracán los deshace y esparce por doquier o el oleaje los hunde para siempre, ¿de qué sirve el esfuerzo? Y me siento, en este punto, como un bufón solitario que ha perdido a su señor, a su rey y a su corte. ¡Si, con lo que hoy sé, pudiera volver a mi pasado! ¡Si pudiera conjugar correctamente los símbolos de los nuevos tiempos y lanzarlos al aire! ¡O si, al menos, conociera las claves del presente y del futuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber pintar o dibujar, dominar los colores y las formas para proyectar una línea, una simple línea que pudiera tener más valor que mis palabras. O sacar de las combinaciones y matices el color que más se acerca en este momento a mi estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber salmodiar con mi laúd algunas cánticas, como, siglos antes, llegara a entonarlas. Quisiera poder acariciar, con mis propias cuerdas vocales, una canción surgida en la noche de mi garganta, atenazada por un miedo indescriptible. Pero, a lo sumo, sólo puedo emitir sollozos incomprensibles o gritos desgarrados que despiertan y aterran a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera saber hacer cualquier cosa con tal de liberarme de estas cadenas que me tienen sujeto a la palabra escrita. Quisiera saber dibujar gemidos y escribir los silencios dulces y llenos de vida de mi Paz cuando está calmada. Bosque verde que rebosa savia y vida, resina que brota de los troncos esbeltos, luz que atraviesa y colorea las ramas, como una flecha que llega a la meta... Esas son bellas palabras y no las que no dejan de acecharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Infiel a la herencia profética”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3153460063477041825?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3153460063477041825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/bufon-solitario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3153460063477041825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3153460063477041825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/bufon-solitario.html' title='Bufón solitario.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAX976s7sUI/AAAAAAAAIbg/6yOD7bbVv40/s72-c/Un+a+simple+l%C3%ADnea..JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8592743390748489341</id><published>2010-06-01T09:16:00.003+02:00</published><updated>2010-06-01T09:24:16.516+02:00</updated><title type='text'>Naufragando.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAS0F0rLmnI/AAAAAAAAIbQ/sqHfUgm4rG0/s1600/gotea+constantemente.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477701058921470578" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAS0F0rLmnI/AAAAAAAAIbQ/sqHfUgm4rG0/s400/gotea+constantemente.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace tres días que llueve sobre la isla. Tres días en los que el sol no ha aparecido en el firmamento, cubierto de nubarrones. Y un gotear constante penetra poco a poco en mi espíritu, invadiendo los rincones que aún quedaban resecos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando salgo de casa y miro hacia el cielo, la lluvia fina –no es tormenta ni granizado, sino una lluvia ininterrumpida que se posa sobre mí hasta cubrir por completo cualquier repliego– va empapando mi rostro deformado, anonadándome todavía más. De esta manera, camino sorteando charcos y, cuando regreso a casa, me sacudo como un perro las posibles gotas adheridas a mi alma. Me caliento como puedo ante una estufa de leña pero el agua sigue invadiendo mis pensamientos que luchan por salvarse del naufragio en que me hallo sumergido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: "Bufón solitario")&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8592743390748489341?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8592743390748489341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/naufragando.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8592743390748489341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8592743390748489341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/06/naufragando.html' title='Naufragando.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/TAS0F0rLmnI/AAAAAAAAIbQ/sqHfUgm4rG0/s72-c/gotea+constantemente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8725124881400845224</id><published>2010-05-31T08:57:00.001+02:00</published><updated>2010-05-31T09:08:36.044+02:00</updated><title type='text'>Descubriendo este mundo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Poco a poco, fui descubriendo que el mundo era redondo y no alargado, cómo rodaba desde siempre alrededor del sol, no dando nunca la espalda con el resto de los astros, y cómo, desde el principio, en el interior de cada hembra preñada, todo era una eterna repetición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrí las verdaderas distancias –aquellas que separan al hombre viejo del nuevo– y las diversas formas verbales de comunicarme. Pero era evidente que el mundo, por mucho que hubiera avanzado, había perdido de vista su ombligo y no sólo ignoraba sino que retaba a Yahvé, habiéndolo sustituido por otros pequeños dioses, rutinarios y mezquinos. Para ellos, todos los caminos conducían a otros distintos que, a su vez, desembocaban en otros, algunos de los cuales había que evitar a toda costa porque llevaban directamente a la muerte. Pero todos terminan en el mar. Evidentemente, el molde del hombre, hecho de barro sin cocer, se había gastado. Algunos habían pretendido nacer sin ombligo y con el corazón debajo del brazo, dispuesto a arrojarlo a la menor disputa contra el contrincante. Y el progreso había quedado, con las guerras y las constantes disputas, en algún punto, estancado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intuí, al fin, que no había salido de un vértice de mi isla, de una arista, de un ángulo cerrado sobre sí mismo, sino de un punto perdido en el pasado al que volvería inexorablemente, empujado por las fuerzas desplegadas de los nuevos tiempos, y en el que no me instalaría definitivamente hasta que no hubiera cumplido mi misión, dejando el mensaje que se me había encomendado. Sólo entonces prescindiría de la simetría de las cosas y descubriría totalmente mi historia personal, en su triple vertiente del pasado, el presente y el futuro, todos ellos al alcance de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico estadounidense, gestor del famoso mensaje enviado al espacio en las sondas Voyager, propuso a la NASA, en 1990, tomar una fotografía de nuestro planeta cuando la sonda Voyager se encontraba a 6.000 millones de kilómetros. En un primer momento, la Nasa no entendía qué sentido tendría fotografiar nuestro planeta desde un lugar tan lejano. La Voyager giró hacia la Tierra y tomó la imagen más lejana que hayamos visto de nuestro mundo. Carl Sagan la denominó “Ese pequeño punto azul pálido” e hizo el siguiente comentario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/oGKm6_-BmRE&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/oGKm6_-BmRE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;(Mañana:"Naufragando")&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8725124881400845224?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8725124881400845224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/descubriendo-este-mundo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8725124881400845224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8725124881400845224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/descubriendo-este-mundo.html' title='Descubriendo este mundo.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8650043246014090516</id><published>2010-05-28T08:36:00.002+02:00</published><updated>2010-05-28T17:13:35.540+02:00</updated><title type='text'>Indefenso y perdido.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_9k09s-CjI/AAAAAAAAIVQ/ONfoub-jjlc/s1600/quien%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 338px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476206532984965682" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_9k09s-CjI/AAAAAAAAIVQ/ONfoub-jjlc/s400/quien%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al margen de las rutas de este mundo que yo creía alargado, con su origen en mi isla y su meta en las puertas de la nueva Jerusalén, en donde no habría ya noche, ni luz de antorchas, ni rayo de sol, porque Yahvé alumbraría con su presencia por los siglos de los siglos, me encontraba yo indefenso y perdido. No iba armado y mis sandalias aún sabían a sal. La mayoría de cuerdas de mi laúd estaban enronquecidas y rotas y, por mis venas, no corría ni una gota de alegría o de amargura. Mi corazón se había resecado, como los viejos pergaminos de los ancianos del templo, incapaz de reaccionar ante siglos enteros que me habían robado, ignorando los designios y los trazados del Dios de mi infancia quien me había elegido en mi juventud y a quien había finalmente perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era realmente él, que así se había burlado de su profeta menor? ¿Y quién era yo, que, a su imagen y semejanza, había sobrevivido a los siglos? ¿Quién eras tú, Ben Azibi, sombra viviente del pasado enterrado, profeta desprovisto de mensajes, de Dios y de memoria? ¿Adónde te dirigían tus pisadas, borradas por las olas del mar, por la lluvia y por el tiempo que todo lo tragaba? ¿Por qué no había rastros, ni pistas, ni vestigios de tu historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy descasaba bajo un olivo de tronco retorcido. Mañana, sobre un pico recortado, dominando un valle estéril e infecundo. Otro día, al margen de las rutas que marcaban esta nueva geografía. Y más tarde, en los límites de una frontera, protegida por unos celosos aduaneros. Nunca más de una noche bajo el mismo techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibía, en pleno rostro, la lluvia persistente, el sol despiadado y el huracán furtivo. Las pocas cuerdas enmohecidas que le quedaban a mi laúd resonaban agriamente sobre el alquitrán de la ruta y contrastaban con la escala desconocida de sonidos fugaces que iban y venían en una rapsódica danza de movimientos rectilíneos que rozaban mi exótico camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, una nota chirriante, surgida del roce violento de unas ruedas repentinamente frenadas, dejaba sus huellas sobre el asfalto. Y del carro de humo y fuego, salía un brazo agitando una mano crispada. Conociendo, como yo la conocía, la historia de Elías, arrebatado por otro carro de fuego, me alejaba, receloso, de la ruta de alquitrán mientras oía un volcán de improperios, elevándose en columna contra el cielo. Era como si una larva de palabras candentes se fuera derramando sobre la ruta ennegrecida por aquellos carros casi voladores. Y, alertado por el peligro, comprendía que debía alejarme cuanto antes, evitando el contacto con aquel asfalto que estaba contaminado por el invento de los hombres de este siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, gracias a la ayuda de otros compañeros de ruta, fui comprendiendo aquellos signos convencionales, instalados al margen de la ruta: un disco con el borde rojo y un número negro en el centro representaba la velocidad máxima permitida; disco con borde rojo y flecha torciendo a la derecha o izquierda tachada en rojo, prohibición de cambiar de dirección a la derecha o a la izquierda; disco rojo con franja horizontal blanca, entrada prohibida; un triángulo rojo, aviso de peligro… Era un sinfín de señales e indicaciones generales que guiaban al hombre moderno. Todo un conjunto de códigos que los conductores de esos carros tenían que aprenderse de memoria para poder circular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: “Descubriendo este mundo”)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8650043246014090516?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8650043246014090516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/indefenso-y-perdido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8650043246014090516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8650043246014090516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/indefenso-y-perdido.html' title='Indefenso y perdido.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_9k09s-CjI/AAAAAAAAIVQ/ONfoub-jjlc/s72-c/quien%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2965440938092552200</id><published>2010-05-27T08:36:00.004+02:00</published><updated>2010-05-27T08:41:36.824+02:00</updated><title type='text'>Mi remota infancia.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_4TtwGQAdI/AAAAAAAAIVI/CSncIoRTQ_Q/s1600/Gaviotas+sobre+el+mar..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 303px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475835873655259602" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_4TtwGQAdI/AAAAAAAAIVI/CSncIoRTQ_Q/s400/Gaviotas+sobre+el+mar..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Dos mil quinientos treinta y siete años después de mi salida de la isla, los aullidos penetrantes de unas gaviotas que planeaban sobre la playa desierta me sacaron de mi sueño. El mar llegaba hasta mis pies, heridos de tanto saltar obstáculos. Había abandonado -¡tanto tiempo hacía de ello!– la tierra prometida, la isla entrañable que había dado luz a mis ojos y voz a mi garganta, el paraíso perdido en medio del infierno de los mares. Me había embarcado en una galera griega de la que me echaran por la borda. Naufragué sin rumbo fijo en el vientre de aquel cetáceo y terminaba, tras un paréntesis de veintiséis siglos, en una playa desconocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha cuerpo a cuerpo con el último de los guardianes de las siete murallas me había extenuado y, cuando la tripulación se dirigió a mí, pensando que mi dios podía salvarlos, no pude ni supe reaccionar. Sobre los innumerables granos de arena de aquella playa, tantos como habían sido los hijos de Jacob, quise acordarme de Yahvé de cuya existencia había dudado, e intenté pronunciar su nombre, pero sonaba en mis oídos a badajo herrumbroso. E intenté recordar más detalles de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo, y apenas con voz –los primeros sonidos desarticulados habían sido enterrados en la fosa común de los recuerdos sin formas concretas–, pensé en el tiempo de las ingenuas concatenaciones verbales en el regazo materno. Y en mis primeras palabras de protesta, rotundamente acalladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bastardo, hijo de esclava pecadora! – recuerdo que me gritó un anciano levita a quien descubrí violando a madre, cuando yo aún no había cumplido los tres años–. ¡No sabes que los hijos de ramera no tienen derecho a la palabra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, ya entonces me había hecho con alguna palabra de protesta, pero, a esa edad, y, sobre todo, hijo como yo era de una hembra sin derechos, cuanto salía de mi boca no tenía valor alguno. Más tarde, fui aplastado por la voz solemne de los profetas mayores, por la fuerza de los soldados, por la retórica de escribas que mandaron enmudecerme, y por los salmos entonados por sacerdotes cebados por el Rey. Y, ahora, veintiséis siglos después de mis primeras humillaciones, me encontraba de nuevo sólo y sin derecho a mi palabra ni a mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Indefenso y perdido”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2965440938092552200?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2965440938092552200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-remota-infancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2965440938092552200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2965440938092552200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-remota-infancia.html' title='Mi remota infancia.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_4TtwGQAdI/AAAAAAAAIVI/CSncIoRTQ_Q/s72-c/Gaviotas+sobre+el+mar..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-116813273802568456</id><published>2010-05-26T07:53:00.001+02:00</published><updated>2010-05-26T07:55:11.101+02:00</updated><title type='text'>Recordar el olvido.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_y3mgAYhdI/AAAAAAAAIUY/K9sGs5DnZ4Y/s1600/recordar_el_olvido_def%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 399px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475453119030134226" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_y3mgAYhdI/AAAAAAAAIUY/K9sGs5DnZ4Y/s400/recordar_el_olvido_def%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo sé, y no me canso de repetírmelo, que no descubriré ni menos inventaré nada porque casi todo está ya descubierto o inventado. Al menos eso me dicen los sabios e inventores. Lo único que quiero es recobrar los momentos felices de mi infancia… que duele con tan solo recordar sus olvidos…, encontrarme a mí mismo a través de una historia sagrada que aplastó mi infancia y mi adolescencia, y aniquiló todo vestigio de mi ser en estado puro. Quiero seguirme los pasos cuando me pierdo en los bosques del subconsciente. Sorprenderme in fraganti, con las manos en la masa de mis revueltos y rocambolescos pensamientos. Y mirarme, por una vez, de frente, en las aguas tranquilas que rodean mi isla. Es lo menos que puedo pedir en esta historia. De lo contrario, lo confieso, habré fracasado una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Mi infancia remota”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-116813273802568456?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/116813273802568456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/recordar-el-olvido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/116813273802568456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/116813273802568456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/recordar-el-olvido.html' title='Recordar el olvido.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_y3mgAYhdI/AAAAAAAAIUY/K9sGs5DnZ4Y/s72-c/recordar_el_olvido_def%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4152305506499810588</id><published>2010-05-25T09:20:00.001+02:00</published><updated>2010-05-25T09:23:13.405+02:00</updated><title type='text'>El cambio de mi isla.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_t6bMxS02I/AAAAAAAAIUQ/m-gcMsaHq9s/s1600/caminante%5B1%5D.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 188px; DISPLAY: block; HEIGHT: 294px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475104379702006626" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_t6bMxS02I/AAAAAAAAIUQ/m-gcMsaHq9s/s400/caminante%5B1%5D.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al regreso a mi isla, invadida por turistas que acuden a disfrutar de las calendas del estío –ahora llamadas veraneos–, he comprendido el cambio general operado. Para los dirigentes políticos, hablar de muerte y resurrección resulta una perogrullada. Pero, es la excusa para atraer a más turismo. Y si la gallina de los huevos de oro se muere, la sustituyen por otra, hasta que se agote la especie. Aquí, nada de lo que ocurre merece la pena ser tenido en cuenta mientras la gallina siga poniendo. Y cuando ésta falla, todo se tambalea. Con esta perspectiva, sigo caminando tras una identidad perdida que sostiene mi frágil esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manifestaciones vitales de este ser –sombra viviente de mi pasado–, que llora y se desgañita al ver que esa humanidad apenas ha mejorado sus sentimientos hacia el prójimo, se vuelven desesperantes. Una gata blanquinegra levanta un momento la cabeza para mirar, con sus pequeñas pupilas legañosas, la lámpara que arroja una tenue luz sobre lo que voy escribiendo incoherentemente, y se vuelve a dormir tocándose la cola con la boca. Su única preocupación es maullar cuando tiene hambre o ajuntarse con un macho cuando le aprieta el deseo, lo que le viene ocurriendo cada quince días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Paz llora o ríe con la misma facilidad. Por el momento, es su forma de expresarse. A menudo se mira la mano o el puño cerrado, descubriendo poco a poco que es suyo y que puede abrirlo o volverlo a cerrar a su guisa. Responde con una sonrisa a las caricias que le hacemos y busca con sus ojos las figuras que se mueven en su entorno. Cuando comience a balbucir sus primeras palabras, tan llenas de sentido para ella e incompresibles para los demás, se adaptará al lenguaje puro y no tergiversado de los niños pero luego tendrá que adaptarse al complicado e interesado mundo de los adultos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Mañana: "Recordar el olvido")&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4152305506499810588?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4152305506499810588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-cambio-de-mi-isla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4152305506499810588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4152305506499810588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-cambio-de-mi-isla.html' title='El cambio de mi isla.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_t6bMxS02I/AAAAAAAAIUQ/m-gcMsaHq9s/s72-c/caminante%5B1%5D.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6932623818499857595</id><published>2010-05-24T09:07:00.003+02:00</published><updated>2010-05-24T09:18:51.247+02:00</updated><title type='text'>La humanidad y las armas nucleares.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy he tenido la oportunidad de ver en la televisión un programa de Carl Sagan acerca de la humanidad y las armas nucleares. Y me ha dejado anonadado.  Eso fue lo que pude observar:&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/VSQ2rGmXGkc&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/VSQ2rGmXGkc&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;El mundo se empobrece, como dice Sagan, gastando 500.000 millones de dólares –la moneda clásica de referencia a temas balísticos– al año en preparativos para la guerra y empleando a casi la mitad de los científicos y grandes tecnólogos en tareas militares. Y todo para defenderse del supuesto enemigo. E incluso, si éste no existiese, habría que improvisarlo y crearlo. Sólo así pueden justificar tanto gasto de armamento. En cambio, apenas se invierte en los países pobres para alargar la vida o conservarla. Y en los ricos, es más fácil derrochar que invertir para que nadie se quede sin vestir o sin comer. No, el corazón del hombre no ha cambiado. En todo caso, ha empeorado, según los anuncios y presagios de los profetas mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana: “El cambio de mi isla” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6932623818499857595?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6932623818499857595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-humanidad-y-las-armas-nucleares.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6932623818499857595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6932623818499857595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-humanidad-y-las-armas-nucleares.html' title='La humanidad y las armas nucleares.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-828975845349305451</id><published>2010-05-21T08:21:00.003+02:00</published><updated>2010-05-21T08:23:42.482+02:00</updated><title type='text'>El regreso.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_YmfxJ9jmI/AAAAAAAAIOg/RZNV5QDxA-g/s1600/submarino+at%C3%B3mico.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5473604724328336994" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_YmfxJ9jmI/AAAAAAAAIOg/RZNV5QDxA-g/s400/submarino+at%C3%B3mico.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Días después, caminaba por este mundo, harto diferente al que había dejado, e intentaba comprenderlo. Para los hombres, el tiempo y el espacio habitable habían cambiado, pero no sus sentimientos, sus vicisitudes, sus odios y rencores. Unos seguían acaparando riquezas mientras la mayoría luchaba para sostenerse y vivir. Y otros se defendían a duras penas contra hambre, sed y miseria. Pero la envidia y el odio campaban por doquier, apoderándose de todos. En otros casos, el hastío y el aburrimiento hacían mella hasta desvirtuar el supuesto orden humano. Plagas como la lepra se curaban, pero otras enfermedades nuevas, como el cáncer o el sida, habían aparecido y hacían estragos. El poder seguía engendrando poder y los ejércitos se armaban hasta los dientes contra hipotéticos o reales enemigos. Estos justificaban el primero de todos los males de la humanidad: el poder absoluto. El hombre era el enemigo del hombre y la fuerza del terror dominaba sobre la fuerza de la razón. Y, en caso de no tener adversarios, se inventaban o se creaban hostilidades manifiestas. Entre los militares, se utilizaba una palabra nueva para justificar el gasto de armamento: disuasión. Dicen que es una manera de vencer al enemigo sin necesidad de combatir cuerpo a cuerpo contra él. Así, hoy los ejércitos se arman hasta los dientes para que los adversarios tiemblen y no se atrevan a contradecirles ni a enfrentarse a ellos. Y las ballenas milenarias se han convertido en submarinos atómicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: “La humanidad y las armas nucleares”.) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-828975845349305451?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/828975845349305451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-regreso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/828975845349305451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/828975845349305451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-regreso.html' title='El regreso.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_YmfxJ9jmI/AAAAAAAAIOg/RZNV5QDxA-g/s72-c/submarino+at%C3%B3mico.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7026778033886522658</id><published>2010-05-20T08:24:00.002+02:00</published><updated>2010-05-20T08:26:41.956+02:00</updated><title type='text'>En el vientre de la ballena.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_TWDxIXLvI/AAAAAAAAIOA/5ngkuFmKOo8/s1600/Jonah%5B1%5D.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 288px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5473234807378358002" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_TWDxIXLvI/AAAAAAAAIOA/5ngkuFmKOo8/s400/Jonah%5B1%5D.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No fueron las aguas quienes se apoderaron de mi cuerpo, sin fuerzas para hacer frente a la tormenta, sino un cetáceo gigante, en cuyo vientre pasé un largo lapso de tiempo que duró siglos enteros, durante los cuales, entre otras cosas, medité los pormenores de mi vida, fortalecí mis dudas y debilidades, y recopilé cuantos datos pudieran servirme para la posteridad. Pero, por mucho que lo he intentado, no he logrado todavía descifrar ese blanco que existe en mi memoria desde el momento en que fui engullido entero hasta el momento en que fui vomitado por aquella ballena, lanzándome sobre una playa desierta de un lugar desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el seno de aquel cetáceo, pasé días, años, siglos de reflexión y nostalgia, de muerte y recogimiento, de paz y de olvido. Había presenciado muchos sufrimientos, crucifixiones y muertes, pero ninguna resurrección. Y me había casi olvidado de mi traición a Yahvé o del rechazo de su profeta menor cuando, de repente, al volver a pisar tierra firme, me di cuenta del salto abismal espacio-tiempo que había registrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de morir y resucitar, como hizo seis siglos después el profeta Jesús cuyos discípulos, mezclados hoy con el poder, manipularon su historia a su provecho, me había quedado en un estado de letargo durante siglos. El mundo había rodado a mis espaldas. Y yo había perdido la noción del tiempo o, mejor aún, había tomado conciencia de otra vida, no ligada a las vicisitudes de los humanos. Y, lo que me había parecido unos instantes, había durado, en realidad, veintiséis siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Regreso al mundo). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7026778033886522658?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7026778033886522658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/en-el-vientre-de-la-ballena.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7026778033886522658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7026778033886522658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/en-el-vientre-de-la-ballena.html' title='En el vientre de la ballena.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_TWDxIXLvI/AAAAAAAAIOA/5ngkuFmKOo8/s72-c/Jonah%5B1%5D.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2718161197465357536</id><published>2010-05-19T10:07:00.002+02:00</published><updated>2010-05-19T10:10:11.666+02:00</updated><title type='text'>Tormenta en altamar.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Oc0j7UGXI/AAAAAAAAINo/jC5aVOOPlws/s1600/Tormenta+de+nieve+en+alta+mar%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 296px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472890398996437362" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Oc0j7UGXI/AAAAAAAAINo/jC5aVOOPlws/s400/Tormenta+de+nieve+en+alta+mar%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquel mismo día conseguí zarpar en una nave mercante griega y, tan pronto como salimos del puerto, recogido al pie del velamen, agotado y sin fuerzas, me quedé sumido en un intenso sueño. Sólo al cabo de varias horas me desperté, zarandeado por un marinero que me aconsejó encomendarme a mis dioses ante la tormenta que amenazaba con hundirnos. Cada cual había implorado a los suyos, la mayoría a Poseidón, para que la desgracia no se consumara y, al ver que yo era el único que no imploraba la ayuda de lo alto, me señalaron como posible sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue inútil explicarles que mi dios me había abandonado y que no sabía en donde hallarle. Y, comprendiendo que estaba de más en su nave, no tuve opción ni a que echaran los dados de la suerte. Para ellos, era evidente que yo tenía la culpa de que aquella tempestad presagiara la zozobra de la nave. Yo era la carga embarazosa que había encolerizado el corazón de Poseidón, encabritado y furioso. Y me arrojaron, sin más, por la borda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: En el vientre de la ballena) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2718161197465357536?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2718161197465357536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/tormenta-en-altamar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2718161197465357536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2718161197465357536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/tormenta-en-altamar.html' title='Tormenta en altamar.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Oc0j7UGXI/AAAAAAAAINo/jC5aVOOPlws/s72-c/Tormenta+de+nieve+en+alta+mar%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2768559644714684776</id><published>2010-05-18T08:46:00.002+02:00</published><updated>2010-05-18T08:48:47.660+02:00</updated><title type='text'>Abner, el guarda de la última muralla.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_I4ODF5NSI/AAAAAAAAINI/7oOb4nRJy4w/s1600/Guardian+de+la+s%C3%A9ptima+muralla..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 351px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472498311207925026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_I4ODF5NSI/AAAAAAAAINI/7oOb4nRJy4w/s400/Guardian+de+la+s%C3%A9ptima+muralla..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Abner, el último guarda de las siete murallas concéntricas, quien desconfiaba por principio del resto, nada más verme franquear el portal de la sexta, se rasgó sus vestiduras. Gracias al amanecer que despuntaba ya, Abner pudo observar mi rostro y, tan pronto como reconoció al profeta menor enmascarado de mercader saltarín, arremetió contra él con la furia del rayo, dispuesto a entablar una lucha a muerte. Abner no sólo se negaba a abrirme el último portal sino que quiso darme una lección. Pero, pese a mi debilidad manifiesta tras tanto esfuerzo, no consiguió que me rindiera. La dura pugna, en la que la punta de su maza rozó mi rostro, terminó en tablas, momento en que decidí utilizar de nuevo la astucia para conseguir mi objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hice creer que llevaba un mensaje especial para los hijos del siglo y que si deseaba conocerlo no tenía más que abrirme la puerta, que seguro que no se iba a arrepentir del acto. Intrigado por el contenido del mensaje, Abner decidió, al fin, ceder el paso. Una vez fuera del recinto, le grité, mientras me alejaba como el viento: “El mensaje es éste: no os fiéis ni de vuestra sombra, porque tiempos vendrán en que ésta ya no os seguirá a vosotros, sino al mejor postor”. En lugar de perseguirme, Abner se dedicó a descifrar aquel enigmático mensaje y tardó cierto tiempo en convencerse de que todo había sido una estratagema de un falso profeta cuya cara quedó, desde entonces, desfigurada por la reyerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: La amenaza de tormenta) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2768559644714684776?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2768559644714684776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/abner-el-guarda-de-la-ultima-muralla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2768559644714684776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2768559644714684776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/abner-el-guarda-de-la-ultima-muralla.html' title='Abner, el guarda de la última muralla.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_I4ODF5NSI/AAAAAAAAINI/7oOb4nRJy4w/s72-c/Guardian+de+la+s%C3%A9ptima+muralla..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-5151724294812578533</id><published>2010-05-17T09:41:00.001+02:00</published><updated>2010-05-17T09:44:39.481+02:00</updated><title type='text'>Los porteros de la tercera, cuarta, quinta y sexta muralla.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Dzsosv49I/AAAAAAAAIM4/OjDim5qGvJs/s1600/muralla%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472141495420052434" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Dzsosv49I/AAAAAAAAIM4/OjDim5qGvJs/s400/muralla%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era medianoche cuando el ansia de poder de aquel portero, confiando en mí, se dejó dominar por el sueño. Y, en cuanto oí sus ronquidos, me abalancé con la llave hacia el portal, lo abrí y pasé cómodamente al tercer cerco. El guarda de esta muralla estaba ebrio y había perdido su llave o nunca la había tenido, puesto que la puerta que vigilaba se abría o cerraba con un empujón, permitiendo así el pase al cuarto cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda de éste dormía día y noche y, por no dar un paso, hubiera pagado lo que el primero tenía escondido en su jergón. Tuve, pues, que deslizarme, colgado a una soga hasta la quinta muralla. Ya me temblaban todas las extremidades cuando vi al guardián, entregado a una suculenta comida que había empezado al anochecer del día anterior. Estaba tan ocupado en su comilona que ni tiempo tenía de reír, ni de llorar, ni menos todavía de abrir puertas a desconocidos. Temiendo que la luz de la aurora descubriera mi rostro, y como la altura era considerable, opté por servirme de algunas artimañas para pasar a la siguiente muralla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardián de la sexta muralla se pasaba la noche observando y criticando al glotón de la quinta, al dormilón de la cuarta, al borracho de la tercera, al envidioso de la segunda y al usurero de la primera. Y puesto que ninguno de ellos me había facilitado el paso, él no quiso ser igual y me abrió, no sin antes advertirme que no lo hacía por mí, sino para fastidiar a sus colegas que ocupaban los primeros puestos de guardianes sin que lo merecieran más que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Abner, el guarda de la última muralla). &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-5151724294812578533?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/5151724294812578533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/los-porteros-de-la-tercera-cuarta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5151724294812578533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/5151724294812578533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/los-porteros-de-la-tercera-cuarta.html' title='Los porteros de la tercera, cuarta, quinta y sexta muralla.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S_Dzsosv49I/AAAAAAAAIM4/OjDim5qGvJs/s72-c/muralla%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3437042538270791034</id><published>2010-05-14T09:13:00.002+02:00</published><updated>2010-05-15T16:13:41.327+02:00</updated><title type='text'>Arán, el guarda de la segunda muralla.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Pero, en cuanto el guarda de la segunda muralla –que descansaba, él sí, con los dos ojos abiertos– advirtió mi salto, se puso en guardia, pensando que un ángel llegado del cielo o de los infiernos fuera a nombrarle guardián del primer cerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengáis en nombre de Yahvé o del propio Satán –me dijo solemnemente, tras componerse su capa–, seáis bienvenido a esta segunda muralla. Mi nombre es Arán y estoy deseoso de complaceros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mudo de asombro, no supe qué contestarle. Pero, ante el silencio y estupor mostrado por mí, se apresuró a añadir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es preciso que contestéis ahora mismo, si no os apetece. Ya sé que habéis venido a honrarme con vuestra presencia y, aunque desconozco quien sois, yo sé que os llamáis Ben Azibi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, complacido por aquel nombre, mientras me dirigía hacia las puertas cerradas con doble llave. Pero Arán no estaba dispuesto a dejar escapar la ocasión de ser recompensado por el ángel de Yahvé o de Satanás, y tuve que aprovecharme de un descuido suyo, cuando, inclinado ante mí y cerrados sus ojos en señal de humildad, me deslicé bajo su manto, le arrebaté la llave y le pedí, una vez con ella, que descansara hasta el día siguiente, en que le prometí pensar en su caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: Los porteros de la tercera, cuarta, quinta y sexta) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3437042538270791034?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3437042538270791034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/aran-el-guarda-de-la-segunda-muralla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3437042538270791034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3437042538270791034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/aran-el-guarda-de-la-segunda-muralla.html' title='Arán, el guarda de la segunda muralla.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2856752194327964837</id><published>2010-05-13T09:21:00.001+02:00</published><updated>2010-05-13T09:24:30.150+02:00</updated><title type='text'>Los siete porteros de las siete murallas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-uo9paJWPI/AAAAAAAAIHA/ckY5ZVogRc0/s1600/luna_azul_03%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 264px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470651949412604146" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-uo9paJWPI/AAAAAAAAIHA/ckY5ZVogRc0/s400/luna_azul_03%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pasé aquella primera noche decisiva entre sombras, burlando a los siete porteros de las siete murallas. El primero, usurero más ujier, dormía con un ojo abierto y el otro cerrado sobre un jergón relleno de monedas de plata, conseguidas gracias a una vida de sobornos, y escondidas por miedo a ser sorprendido por los ladrones nocturnos. Tenía fama de abrir fácilmente la puerta de su muralla tras recibir a cambio unas monedas. Y, como yo no disponía de oro ni de plata, aproveché el momento en que una urraca nocturna se interponía entre su ojo abierto y la luna plateada para saltar a un cobertizo de paja, sito justo al pie de la segunda muralla. La distancia no era mucha y pude hacerlo sin grandes dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Arán, el guarda de la segunda muralla.) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2856752194327964837?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2856752194327964837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/los-siete-porteros-de-las-siete.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2856752194327964837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2856752194327964837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/los-siete-porteros-de-las-siete.html' title='Los siete porteros de las siete murallas.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-uo9paJWPI/AAAAAAAAIHA/ckY5ZVogRc0/s72-c/luna_azul_03%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3187865128922742610</id><published>2010-05-12T08:17:00.002+02:00</published><updated>2010-05-12T08:20:45.317+02:00</updated><title type='text'>Mi huida hacia adelante.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-pIbEZP9QI/AAAAAAAAIGo/_Ab2oSDMUQU/s1600/DESIERTO+4%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 286px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5470264327268201730" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-pIbEZP9QI/AAAAAAAAIGo/_Ab2oSDMUQU/s400/DESIERTO+4%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces, si la memoria no me falla una vez más, como es habitual en mí una vez superados los veinticinco siglos de existencia, cuando decidí traspasar la muralla de los siete círculos concéntricos y abandonar la tierra prometida sin la ayuda de Yahvé ni de nadie de su entorno. Me eché una alforja al hombro, recogí el laúd que, en los escasos tiempos de ocio, me entretenía, y, decidido a prescindir de todo lo que me había unido con lo sobrenatural y a no volver a utilizar mis artes ocultas para lanzar más profecías, puesto que Yahvé ya no se comunicaba conmigo, me dispuse a salir de mi escondrijo y a huir hacia delante, abandonando la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana: Los siete porteros de las siete murallas)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3187865128922742610?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3187865128922742610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-huida-hacia-adelante.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3187865128922742610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3187865128922742610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-huida-hacia-adelante.html' title='Mi huida hacia adelante.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-pIbEZP9QI/AAAAAAAAIGo/_Ab2oSDMUQU/s72-c/DESIERTO+4%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4644486095169421340</id><published>2010-05-11T08:16:00.002+02:00</published><updated>2010-05-11T08:21:30.984+02:00</updated><title type='text'>Mi infortunado destino.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-j2gedE9pI/AAAAAAAAIFw/wZUsoyfnDt4/s1600/piedra-iran%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 253px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469892785232737938" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-j2gedE9pI/AAAAAAAAIFw/wZUsoyfnDt4/s400/piedra-iran%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Volví con otro aspecto, lejos de mi aire de profeta que antaño poseía, convirtiéndome en uno más entre la muchedumbre. Perdido entre ella y debido a mi escasa altura, cualquier podía pisarme o ningunearme. Desde entonces, no sólo no he vuelto a oír su voz sino que hasta me parece que, al menos para mí, Yahvé ha enmudecido para siempre y que su mismo nombre es una palabra vacía de contenido y un invento de sacerdotes y profetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás he expuesto, por miedo, esta duda ante nadie. Al contrario, he seguido las costumbres y rituales del pueblo llano con el que me identifiqué, disfrazado de mercader. Reconozco que el hecho de haber concebido semejante vacilación, me hacía merecedor ante sus ojos de una lapidación. Pero, a fuer de sincero, el silencio de su palabra que, desde entonces padecí, me pareció un hecho harto sospechoso, o al menos una sutil venganza por parte de Yahvé o por parte de mi infortunado destino. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Mañana: "Mi huida hacia adelante")&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4644486095169421340?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4644486095169421340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-infortunado-destino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4644486095169421340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4644486095169421340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/mi-infortunado-destino.html' title='Mi infortunado destino.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-j2gedE9pI/AAAAAAAAIFw/wZUsoyfnDt4/s72-c/piedra-iran%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1831789192234553698</id><published>2010-05-10T08:04:00.001+02:00</published><updated>2010-05-10T08:07:41.817+02:00</updated><title type='text'>Entre truenos y rayos, oí la voz de Yahvé.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-eikN0dquI/AAAAAAAAIFo/4BRqalrQUKw/s1600/Yahv%C3%A9,+entre+rayos+y+truenos.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 266px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469519015533456098" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-eikN0dquI/AAAAAAAAIFo/4BRqalrQUKw/s400/Yahv%C3%A9,+entre+rayos+y+truenos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El pueblo no sólo no quiso creerme –yo era entonces un profeta menor que apenas era escuchado–, sino que intentó apedrearme por blasfemo. Me escabullí como pude y me retiré de nuevo a mi cueva en donde pasé cuarenta días y cuarenta noches de un intenso ayuno durante los cuales tuve la terrible duda de imaginarme que, tal vez, me había equivocado, al interpretar aquel mensaje supuestamente venido de lo alto. Me repetí que, después de todo, yo, al contrario de Moisés, nunca había visto a Yahvé y que la voz que había oído bien pudiera haber sido la de Belzebú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, de nuevo, la oí claramente entre rayos y truenos, y me atreví a preguntarle que qué garantías tenía yo de que mis oídos no estuvieran siendo engañados o su voz no fuera trucada, mi atrevimiento fue pagado muy caro, pues no volví a escuchar la voz de lo alto ni volví a ser testigo de sus confidencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Mi infortunado destino”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1831789192234553698?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1831789192234553698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/entre-truenos-y-rayos-oi-la-voz-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1831789192234553698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1831789192234553698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/entre-truenos-y-rayos-oi-la-voz-de.html' title='Entre truenos y rayos, oí la voz de Yahvé.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-eikN0dquI/AAAAAAAAIFo/4BRqalrQUKw/s72-c/Yahv%C3%A9,+entre+rayos+y+truenos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8572390316291330097</id><published>2010-05-07T10:42:00.003+02:00</published><updated>2010-05-07T10:45:40.066+02:00</updated><title type='text'>La profecía.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-PSzdkynAI/AAAAAAAAIBA/zwvGwrtyLgY/s1600/atardecer-sobre-el-mar-menor%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468446154112015362" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-PSzdkynAI/AAAAAAAAIBA/zwvGwrtyLgY/s400/atardecer-sobre-el-mar-menor%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, mal visto por los sacerdotes y perseguido más tarde por el mismo Rey, yo, un profeta de segundo orden empujado por un mandato divino, me arrojé a las calles y plazas de la ciudad, y sostuve que Yahvé se había arrepentido –sí, eso fue lo que dije y oyeron claramente los ancianos, escandalizados– del bien que había dicho que haría a su pueblo –y volví a repetirlo por si no lo habían oído bien–, por más que ellos insistieran en que Yahvé ya se había arrepentido del mal que había predicho que haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: El ayuno de cuarenta días y cuarenta noches)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8572390316291330097?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8572390316291330097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-profecia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8572390316291330097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8572390316291330097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-profecia.html' title='La profecía.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-PSzdkynAI/AAAAAAAAIBA/zwvGwrtyLgY/s72-c/atardecer-sobre-el-mar-menor%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-6484819479977551991</id><published>2010-05-06T09:56:00.001+02:00</published><updated>2010-05-06T09:58:59.073+02:00</updated><title type='text'>La llegada de extranjeros.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-J2hY8YM7I/AAAAAAAAIAw/jTmhji4MsqI/s1600/prostituci%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 231px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5468063213584659378" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-J2hY8YM7I/AAAAAAAAIAw/jTmhji4MsqI/s400/prostituci%C3%B3n.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el tiempo, y tal como lo había profetizado aquel anciano de barbas floridas, los hijos de este mundo provenientes de lejanas tierras, que añoraban y envidiaban el crecimiento y desarrollo de los hijos de Abraham, se filtraron en la isla. Se presentaron como conversos, pero llegaron con las faltriqueras repletas de oro macizo, con la lengua humedecida de vocablos extranjeros y con los ojos brillantes de lujuria. Durante el verano, se arrimaron a los recaudadores públicos, y, en el invierno, a las hijas de Yahvé, hembras de corazón caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, en los últimos años, aumentó la prostitución, el despotismo más feroz, el concubinato, el fariseísmo y la fornicación, y disminuyó considerablemente la justicia, el trabajo y el temor a Yahvé y a su santo nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: 7 de mayo: La profecía) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-6484819479977551991?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/6484819479977551991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-llegada-de-extranjeros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6484819479977551991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/6484819479977551991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-llegada-de-extranjeros.html' title='La llegada de extranjeros.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-J2hY8YM7I/AAAAAAAAIAw/jTmhji4MsqI/s72-c/prostituci%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-154652059668652471</id><published>2010-05-05T10:21:00.001+02:00</published><updated>2010-05-05T10:23:26.231+02:00</updated><title type='text'>La muralla de los siete círculos.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-EqxLODG8I/AAAAAAAAIAg/NoqmKI5mqds/s1600/La+muralla+d+elos+siete+c%C3%ADrculos..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 301px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467698446918163394" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-EqxLODG8I/AAAAAAAAIAg/NoqmKI5mqds/s400/La+muralla+d+elos+siete+c%C3%ADrculos..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;                                                    &lt;br /&gt;Pero la mejor defensa contra las incursiones de los eternos enemigos era la muralla de los siete círculos que se iban cerrando y el último estaba construido sobre las mismas ruinas de la primitiva, construida por los hijos del siglo para defenderse. Varias décadas tardaron en construirla, al final de las cuales, ancianos y sacerdote se reunieron en consejo privado, deliberando sobre la conveniencia del nombramiento de un rey en la isla, como lo tenían todas las naciones que les rodeaban. El pueblo debía estar al servicio de este rey y éste, protegiendo a sacerdotes y levitas, al servicio de Yahvé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El monarca recién elegido mandó sellar las entradas y salidas de las siete murallas con el emblema que regía su trono, el cual haría posible una época nueva de esplendor y prestigio para los hijos de la luz. Luego, durante tres siglos y medio, sucediéronse las dinastías, levantáronse monumentos reales, promulgáronse leyes, fortaleciéronse ejércitos, todos al servicio del pueblo, y éste prometió ser fiel al Rey, servidor de Yahvé. Igualmente, ejecutáronse sin piedad los frustrados regicidas y labráronse cámaras mortuorias con sus respectivas lápidas y coronas reales. Todo sucedería bajo una época en la que el orden y el progreso creció al mismo tiempo que el desorden y la anarquía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: La llegada de extranjeros) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-154652059668652471?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/154652059668652471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-muralla-de-los-siete-circulos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/154652059668652471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/154652059668652471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/la-muralla-de-los-siete-circulos.html' title='La muralla de los siete círculos.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S-EqxLODG8I/AAAAAAAAIAg/NoqmKI5mqds/s72-c/La+muralla+d+elos+siete+c%C3%ADrculos..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1054579290147959482</id><published>2010-05-04T09:01:00.002+02:00</published><updated>2010-05-04T09:03:53.983+02:00</updated><title type='text'>El anciano de barbas floridas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9_Gt8c2IGI/AAAAAAAAH_w/2p-bWE47osU/s1600/isaias%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 395px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5467306965274599522" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9_Gt8c2IGI/AAAAAAAAH_w/2p-bWE47osU/s400/isaias%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los hijos de este siglo, tan astutos como temerosos de sus enemigos, prefirieron entregarse antes que inmolarse y quemar con ellos la ciudad. Y se convirtieron masivamente al Dios verdadero de sus vencedores, adorando, en tumultuosa manifestación, el Arca de la Antigua Alianza. Y el mismo Rey de los hijos de este siglo, sometido desde aquel momento al poder de Yahvé, entregó públicamente sus tesoros a los sacerdotes legítimos del pueblo vencedor. Su templo de mármol y piedras preciosas, habitado por dioses menores, fue morada exclusiva del Dios de Abraham, absoluto y celoso señor que hizo exiliar toda imagen de dioses falsos y purificó con su presencia el oro y la plata. Y quienes se obstinaron en retener a sus ídolos o permanecieron en pie ante el Arca sagrado de la Antigua Alianza, fueron pasados limpiamente a cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, el pueblo vencedor y el vencido entonaron conjuntamente un canto de acción de gracias y prometieron solemnemente no apartarse del Dios de Isaac para servir a otros dioses. Fue entonces cuando se levantó un anciano de barbas floridas y voz temblorosa y pronunció en hebreo estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vosotros no seréis capaces de servir al Dios de Jacob, que es un Dios santo y celoso; él no perdonará vuestros pecados y, cuando os apartéis de su sombra, sirviendo a dioses extraños, Él se volverá y, tras haberos hecho el bien, os hará el mal y os consumirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo protestó vivamente ante tan vehemente y radical discurso porque estaba en la mentalidad de todos servir a Yahvé por los siglos de los siglos, amén. Pero el santo varón de barbas floridas y voz temblorosa, quien temía las fuerzas ocultas del mal y desconfiaba de las buenas intenciones de los suyos, continuó su discurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Testigo soy de que habéis elegido al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, para servirle, pero ¿quién os asegura que, pese a todos los obstáculos, tretas y confabulaciones, siempre estaréis a su servicio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo entero protestó ante la duda, proclamando a grito pelado un solemne “¡Serviremos a Yahvé, nuestro Dios, y obedeceremos su voz!”, que fue dirigido por sacerdotes, satisfechos de haber encontrado la isla prometida, morada segura para el pueblo errante del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y el anciano de barbas floridas y voz temblorosa que puso en duda la fidelidad de aquel pueblo murió sin poder terminar su discurso, a la edad de ciento diez años. Muy pronto, sus palabras cayeron en el olvido y la isla fue dividida y distribuida entre nueve tribus y media. Las antiguas murallas fueron reformadas y reforzadas y el mar sirvió de frontera para separarlos del resto del mundo. Aunque siguieron siendo amenazados en todas sus latitudes por sus enemigos, que nunca dejaron de crecer y de acecharlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: La muralla de los siete círculos)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1054579290147959482?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1054579290147959482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-anciano-de-barbas-floridas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1054579290147959482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1054579290147959482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/el-anciano-de-barbas-floridas.html' title='El anciano de barbas floridas.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9_Gt8c2IGI/AAAAAAAAH_w/2p-bWE47osU/s72-c/isaias%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8347454788893769228</id><published>2010-05-03T07:33:00.003+02:00</published><updated>2010-05-05T10:08:00.453+02:00</updated><title type='text'>Capítulo V. Veinticinco siglos antes.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S95hE_0loQI/AAAAAAAAH_o/3WqRrAyVwI0/s1600/Trompetas+delante+de+la+ciudad+amurallada.png"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 327px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466913736153735426" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S95hE_0loQI/AAAAAAAAH_o/3WqRrAyVwI0/s400/Trompetas+delante+de+la+ciudad+amurallada.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por lo que me cuentan las Sagradas Escrituras, en aquellos tiempos, la ciudad tenía todas las puertas cerradas y echados estaban sus cerrojos por miedo a que los hijos de la luz pudieran conquistarla. Pero no alcanzo a recordar el momento en que madre, cediendo a los halagos de un levita, quedó preñada sin que lo hubiera deseado. Ni recuerdo mi primera patada en su abultado vientre. Todo pudo coincidir con la época en que siete mil sacerdotes, portadores de trompetas delante del Arca, se pusieron en marcha. Soplaban la hora de Yahvé y cada vuelta que daban a la isla duró casi un mes. Los hombres armados iban delante de ellos y desplegaban aparatosamente las fuerzas, al servicio del pueblo rebelde que había encontrado al fin la tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante este tiempo, los astutos zapadores, desapercibidos por los hijos de ese siglo, escarbaban día y noche al pie de las murallas, mientras el desfile constante de sacerdotes, guerreros y pueblo llano atraían toda la atención y las miradas de los defensores de la ciudad amurallada. Y, al séptimo mes, cuando los hijos de Yahvé daban la última vuelta que se prorrogaría hasta el final de año y principios del siguiente, la ciudad entera dejó de mofarse del paso marcial de aquellos hombres de guerra y de los atronadores lamentos de las siete mil trompetas de bronce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre gritó entonces con todas sus fuerzas, empujando con cierta desesperación la hora de Yahvé. Y Yahvé apareció, al fin, al rugido del pueblo, rompiendo los cercos del pecado y desplomando las murallas y diques, al paso de sus hijos, hambrientos y sedientos de aquella ciudad amurallada. Fueron siete meses de gestación difícil, los mismos que vueltas habían dado los hijos de Yahvé, y madre me había echado al mundo de los pobres, cortando para siempre los lazos de carne y sangre que me habían retenido en sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: El anciano de barbas floridas) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8347454788893769228?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8347454788893769228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/capitulo-v-veinte-siglos-antes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8347454788893769228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8347454788893769228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/05/capitulo-v-veinte-siglos-antes.html' title='Capítulo V. Veinticinco siglos antes.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S95hE_0loQI/AAAAAAAAH_o/3WqRrAyVwI0/s72-c/Trompetas+delante+de+la+ciudad+amurallada.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2778039710967701410</id><published>2010-04-29T08:12:00.002+02:00</published><updated>2010-04-29T08:18:59.683+02:00</updated><title type='text'>Capítulo IV. Paz es su nombre. (Recopilación)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9kjoOSlcXI/AAAAAAAAH5w/MxSA-Jmiw1g/s1600/Paz+es+su+nombre..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 275px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465438796728594802" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9kjoOSlcXI/AAAAAAAAH5w/MxSA-Jmiw1g/s400/Paz+es+su+nombre..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los gobernantes de los países más poderosos de la Tierra lo repiten constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay que estar precavidos para una autodefensa rápida y certera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así justifican el aumento de los gastos militares que, en la mayoría de casos, superan los del empleo y la enseñanza. Pero autodefenderse ¿de qué o de quiénes? “Autodefenderse del enemigo”, contestan sin ninguna duda. Y el enemigo puede ser cualquiera de las fuerzas del mal. Al insistir ¿de qué mal?, replican con la misma fuerza: del que nos amenaza constantemente. Con esta pueril excusa, las grandes potencias no dejan de aumentar las armas nucleares almacenadas a fin de estar preparadas cuando llegue el momento. Con ellas, en un supuesto conflicto mundial, el planeta que habitamos podría explotar no una sino noventinueve veces. Bastaría con que un jefe de Estado poseedor de esta arma apretara el botón de ataque contra su enemigo más peligroso y éste, a la vez y antes de desaparecer, apretara el suyo. De esta manera, con que media docena de países dispuestos a defenderse, atacando a sus enemigos con armas atómicas, convertirían el planeta entero en un cementerio. Diez toneladas de TNT per cápita son más que suficientes para que las viejas teorías de países amigos y enemigos, separados o unidos por fronteras, aduaneros, carabineros y ejércitos, dejaran de tener sentido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de diez mil kilogramos de trinitotolueno por persona amenazan al hombre, encerrado en su casa, su ciudad, su cultura y su civilización. Todo está hipotecado por el fantasma de una guerra que, una vez desatada, no dejaría tiempo ni para volverse atrás con una paz consensuada. En menos de treinta minutos, los dos enemigos más potentes se destruirían mutuamente, sin quedar ni vencedores ni vencidos. Quizás por eso seguimos hoy con vida, porque las dos o tres potencias de más peso no pueden pelearse, sino soportarse con resignación y aliarse entre ellas. Y al resto, no le queda más remedio que seguir al pairo o, simplemente, a la sombra o al arbitrio de las más fuertes. Pero ¿y si alguno de los responsables de estas armas dejara de pensar según este razonamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es una provocación que, como un tumor no perceptible a simple vista pero sí perfectamente diagnosticable, lleva la humanidad consigo. Y un reto contra cada uno de nosotros, que nada tenemos que ver con la decisión final, aunque sí con los resultados de la misma. Pero a mí, el más enano de los mortales, de muy poco me sirve saberlo, si no puedo hacer nada para desmontar ese juego mortal. También los militares lo saben, pero prefieren olvidarlo y distraer a los pueblos con las viejas enemistades de pacotilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los literatos que logran distraer la atención de esta gran y única verdad trascendental, se les recompensa con una dote heredada por el descubridor de la dinamita. Ironías del destino. Y a los ciudadanos que denuncian la situación se les mira de reojo, tachándoles de jeremíacos. Desgraciadamente, todas las profecías de Jeremías se han ido cumpliendo al pie de la letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, prevalece la lucha por el petróleo. Y las divergencias entre los países más ricos se fundamentan en el destino y dominio de los pozos petrolíferos. Los jefes de Gobierno pretenden abogar, con bellas palabras de esperanza, por una negociación. Pero los hechos desmienten sus intenciones. No faltan quienes buscan ante todo las soluciones diplomáticas, pero no descartan ninguna acción, incluida la militar. Los políticos no quieren hablar del pasado ni buscar otras soluciones que, según ellos, no existen. Pero haberlas, haylas. Y me pregunto por qué la solución, no perfecta pero justa, de eliminar en cinco años todas las armas de destrucción masiva, incluidas las de los países más poderosos, se ha considerado tanto tiempo como imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas escaramuzas contradictorias, todo está supeditado a la lucha de intereses de las grandes potencias que sellan con sus armas cualquier divergencia y aumentan el pánico y el horror que constantemente nos amenaza Yo mismo, desde mi pequeñez e insignificancia, me siento paralizado por el miedo. Un miedo que me espanta y me induce hoy a hacer el amor con mi amada, sabiendo que la puedo fecundar. Un miedo que nos une en nuestra ceguera y pequeñez. ¡Contamos tan poco, por no decir, nada, en este mundo que se tambalea como un borracho al borde de un acantilado! Y, junto al temor al mañana y al momento en que vivimos, brota de nosotros un sentimiento de aprovechar al máximo lo que tenemos, que, por el momento, es lo único que nos salva frente a la amenaza constante de explosión nuclear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, he apretado a mi amada, desnuda, entre mis brazos; ella me ha besado y nos hemos perdido el uno en el otro. De esta manera, reconocemos por nuestro tacto nuestras individuales existencias, penetrando en esta dimensión en donde no existe ni el tiempo ni el espacio. Pero, en esta ocasión, y pese a un tiempo primaveral, un escalofrío ha sacudido mis miembros. ¡Pensar que estas bombas podrían destruir no una sino noventinueve veces este planeta que aún resulta tan hermoso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve meses tardará nuestro hijo en nacer, si es que el mundo en el que debe vivir existe todavía. Nueve meses al margen de todas las miserias. Si supiera lo que le espera puede que hasta nos reprochara que le hayamos dado la vida. En todo caso, esperamos que sus primeras palabras pronunciadas sean “Tierra y libertad” y que comience a caminar y a comprender quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. Muy pronto, si quiere prevalecer, tendrá que distinguir entre la verdad y la mentira de este mundo podrido. Y esperamos que tenga suficientes agallas para enfrentarse, sin más armas que la razón, a todo lo que suponga o signifique el poder ciego de las armas, la sombra, la sospecha, las trincheras, el enemigo, las fronteras, la patria, la guerra, las cruzadas... Ojalá tenga él la misma libertad que nosotros para elegir lo que mejor le convenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se está con o en contra de estos principios. Ya no se puede vivir a lo Crusoe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prensa anuncia que los restos de un cohete propulsor de una nave espacial caerán desintegrados en la Tierra dentro de tres días, dos horas y veinticinco minutos. Hay quienes recomiendan que miremos ese día hacia arriba, no sea que caigan sobre nosotros. ¿No será otro truco para que dejemos de fijarnos, aunque sea por poco tiempo, en lo que sucede a nuestro alrededor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios periodísticos, que hacen el juego a los poderosos, pretenden hacernos creer que la gente está, en cierta forma, más inmunizada contra el anuncio de la amenaza nuclear que contra la caída de un cohete propulsor. De la misma forma, un accidente cualquiera de aviación o ferroviario, un crimen pasional o un acontecimiento deportivo, ocupan más páginas en la prensa escrita, más espacio en las ondas herzianas y más tiempo en la pantalla televisiva que el paro galopante o la inflación. La vida es cada vez más cara y de peor calidad. Hay una superabundancia de brazos caídos y aumentan las posibilidades de enfrentamientos abiertos y de guerras declaradas. Pero eso es otra cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, algunos militares, científicos y políticos piensan que hay demasiada gente sobre este planeta y que, al desbocarse el caballo del progreso o al azotar la amenaza del paro, hay que pararlo de alguna manera antes de que se arrepientan de haberlo dejado correr desbridado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da cada vez más temor asomarme a este cuaderno. Nadie sabe lo que pienso pero lo que escribo, escrito está y, de caer en manos de críticos o grafólogos, puede ser interpretado de mil y una maneras. Me da miedo asomarme en su interior y he dejado pasar varios días antes de escribir otra hoja. ¡Resulta a veces tan difícil coger el pensamiento al vuelo y plasmarlo al desnudo en una página en blanco! Temo dejarme embaucar o encarcelar por mi escritura o no encontrar lo que tan ansiosamente busco. Me da miedo comprometerme con la letra. Prefiero dejar mis pensamientos sueltos. Volar sin el riesgo de ser observado y seguido por cazadores furtivos, censores e inquisidores que enseguida te convierten en su víctima preferida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He llegado a la conclusión de que, en este mundo, en donde todo está manipulado, no hay cabida para el ingenuo que se dedica a escribir lo que piensa. Sé que, en el mercado de la palabra escrita, los tópicos y las repeticiones no valen nada. Hay que inventar y ser original. Sé que toda palabra tiene su precio, económico o moral. Y me da pánico dejarme llevar por esos valores convencionales, entrar en el juego de la gramática y el estilo, olvidarme que, detrás de ellas, hay un desesperado mensaje de náufrago. Temo perderme entre tanta floritura. Y encontrarme, al final de esta historia, conque ya no tengo nada que decir porque, por el camino, se me ha olvidado o alguien me ha arrebatado el mensaje. Por eso tengo, a veces, ganas de pararme en seco, dejando el resto de páginas en blanco. Y confieso que más de una vez estuve a punto de sucumbir a la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, un ser diminuto sigue creciendo en el vientre de mi amada, cuyas curvas de la geografía de su cuerpo son, cada día que pasa, más prominentes. Crecieron sus pechos diminutos y toda ella es más bonita, al contrario de mi rostro, cada vez más feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de unos meses, el ser que nada en las aguas del misterio saldrá de su vientre para dar su primer grito de protesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el vientre de mi amada, crece un ser que hemos creado a golpes de amor, miedo y placer. Hoy hemos oído el latido de su diminuto corazón. Tiene ya rostro humano y se mueve instintivamente, pero ignora lo que le espera en el exterior. Sus pies dan ya los primeros pataleos de protesta. Cuatro meses de identidad navegando en su seno y aún no tiene nombre. Sólo un cordón umbilical que le liga a su madre a la que yo amo en noches de silencio y miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio alrededor de él es cada vez más reducido y cada semana que pasa se siente más dueño de su mundo. Se duerme cuando nota calma y se despierta al cabo de minutos o de siglos. Para este diminuto ser, ambas unidades de tiempo tienen el mismo valor, como para mí cuando estuve en el vientre cetáceo que me transportó a este mundo. Lo mismo pasaron veintiséis minutos que veintiséis siglos. Se sobresalta ante ruidos agudos y quien sabe si escucha las palabras tiernas o salvajes que pronuncio al oído de mi amada. A veces es tan impetuoso que pienso que no quiere o no puede soportar por más tiempo la oscuridad. ¿Estará deseando conocer lo que sucede en el exterior? A veces me pregunto si tenemos realmente derecho a condenarlo a vivir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mayores que, con los años, el tiempo se convierte en lo más importante de esta vida. Los minutos, las horas del día, las noches y los meses del año que hemos estado despilfarrando se tornan irrecuperables. La vida se hace cara y la muerte, que ha ido tomando cuerpo ante nosotros y tiene ya rostro humano, puede salirnos, de repente, tras cualquier esquina y llevarnos con ella de un zarpazo. Aunque también puede hacerlo a un joven o a un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores van en busca del tiempo perdido. Desgraciadamente, lo más que consiguen son cuatro connotaciones literarias a lo Proust. De esta manera se reinventa el pasado. Reminiscencias, sentimientos de algo vivido y saboreado de antemano pero que no volverá nunca más. Son como pescadores de una época pasada e inventores de algo que murió sin remisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada de cuanto ha pasado volverá –me advierten y aseguran quienes han vivido su pasado– y sólo quien no tiene el coraje de enfrentarse con un presente, o imaginación para adivinar un futuro, se refugia en el pasado de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sea así, pero, aún sabiendo que la historia nunca se repite, ¡resulta tan tentador bañarse y sumergirse en sus aguas! Por eso siento la tentación y el placer de volver a hundirme en ellas, pensando que sigo siendo el mismo y que quizás sean ellas las que pasan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacerá entre dolores de parto, a galope entre guerras, tras haber sido concebida en una noche de amor y de miedo. Hoy hemos sabido que será hembra y ya elegimos su nombre. Se llamará Paz y será como un símbolo levantado frente a quienes pretenden enriquecerse a costa de la guerra. Ella no sabe lo que le espera. Ignora que el mundo entero la desea desde hace más de treinta siglos. Que mientras viva tranquilamente en un país, en otros se la aplastarán sin piedad. Que nosotros la esperamos desde que sabemos que existe y que, en el noveno mes, será expulsada del seno de mi amada. Será mi nombre preferido después del de Libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me tuvieras más confianza –me ha repetido mi amada–, no recurrirías a tu cuaderno para desahogarte y contarle tus secretos. Al fin y al cabo, ¿con quién te comunicas cuando escribes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conmigo mismo –le he contestado sin dudarlo–, que no es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pareces disfrutar en silencio, mientras te atormentas sobre tu pasado ¿Por qué no quemas las velas como yo hice con las mías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que ella no ha comprendido lo que hago y presiento que nunca vaya a comprenderlo. No porque no sea capaz, sino porque tiene los ojos cerrados a mi pasado y prefiere pensar en mi presente. Pero yo no puedo quemar las únicas velas que me quedan de mi viaje, aunque sean trizas inservibles. Entre otras cosas, porque pienso volver con lo que queda de ellas a mi pasado y conocerlo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hasta cuándo? –ha añadido, mientras se palpaba su enorme vientre, como si quisiera comunicarse con nuestra hija– ¿Hasta cuándo piensas seguir viajando solo por tu mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, pienso que es una especie de envidia que siente por lo que sus ojos no pueden captar, salido en silencio de mi escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Toda nuestra vida es un viaje –he dejado caer, esperando que mi amada lo comprendiera–, desde que nacemos hasta que morimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿por qué sigues encerrado en tu torre de marfil? –ha insistido ella con cierta crítica que me ha sorprendido–. Por mucho que escribas, ¿quien te leerá? Y por mucho que grites en tu imaginario mundo, ¿quién te escuchará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que tenga razón. Mis mensajes se hundirán en el mar como lo hacen los navíos perdidos y heridos, sin rumbo ni cabotaje. Reconozco que éste es un acto suicida y desesperado. Pero me queda la esperanza, que es lo último que me devuelve la confianza en mí mismo. Una esperanza que, por otra parte, no me ha servido hasta el momento de gran consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te hagas el fuerte y abandona tu endiosamiento –me espetó, alcanzando lo más hondo de mi corazón–. Eres un animal salvaje acorralado al que mucho me temo que terminarán por domesticar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún no he conocido a nadie que intente hacerlo –le he respondido con cierta arrogancia, resistiendo y defendiendo mi orgullo herido–. Que lo hagan, si se atreven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, más sosegado, he recordado sus palabras y he intentado rebatirlas con mis argumentos. Pero, ¿qué hacer cuando uno pierde la fe en las palabras? Al pintor le quedan todavía los colores donde aferrarse. Las notas y sonidos, al músico. La materia, al escultor. Pero ¿qué le queda a uno cuando ha dejado de creer en el lenguaje en el que habitualmente se comunica con los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente ella tenga razón y esto no sirva de nada. Pero, aunque sea por inercia, seguiré escribiendo. Sé que mis gritos se perderán en el océano. Y que gesticularé como un payaso, ante un público ausente. No importa. Mi acto es un testimonio. Lo sé yo y me basta. No puedo dejar de decir lo que ahora siento, incluso si nadie me escucha. Lo malo es que a veces me creo lo que presiento y no distingo, como antes, qué es la verdad, a quién va dirigida y el grado de credibilidad que mis palabras –transportadoras de esa verdad– puedan ofrecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez el cansancio y el agotamiento, la frustración y esa impresión fría de luchar contra el vacío. ¿Será cierto que nunca llegaré a nada? ¿Y que, olvidada mi etapa de profeta menor que osara levantarse en contra del Altísimo, pase desapercibido por la vida? ¿Será éste mi castigo secretamente impuesto por Yahvé al que, un día, dejé de creer? Que moriré como he vivido, anónimamente, y que mi recuerdo se esfumará y el silencio absoluto recaerá sobre mi tumba. ¿Será verdad que el olvido, o peor aún, la indiferencia por lo que he pasado acabará por sepultarme para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fosa común de los recuerdos, se ha perdido ya el mío. Pero, ¿de quién estaré yo hablando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo comprender y hacerme comprender en dieciséis lenguas distintas. Pero la comunicación va más allá de las palabras. Está por encima del lenguaje oral y del escrito y puede prescindir de todo signo convencional. Comunicarse con la mirada, con un gesto, con una postura frente a la vida, resulta a veces más difícil que estar hablando durante horas con diferentes interlocutores. Porque hablar con alguien no es difícil. Lo difícil es comunicarse realmente con ese alguien, aunque hable la misma lengua o utilice las mismas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la isla que me vio nacer, la misma que me enseñó a expresarme, hoy, me siento incomunicado. Ni comprendo realmente a los demás ni ellos me comprenden a mí. No sé lo que es peor. Antaño, en mis tiempos ya lejanos y olvidados de mi otra vida de profeta menor, creo haber vivido esta misma angustiosa situación: no servir ya de intermediario por dudar de Yahvé y de su mensaje. No creer ya en él, ni en mis hermanos, los hombres. Y quedarme estancado en la soledad que, poco a poco, me hunde. Me siento como una isla condenada a desaparecer, tragada por el mar, sin esperanzas de ser apercibida. Tal vez un día un náufrago la descubra. Pero será para morir poco después en ella, abandonado y olvidado de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad disfrazada de palabras: no me he enamorado yo de ti, sino que me han obligado a tomarte. Desde el fondo de mi alma, te odio sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino con los ojos desencajados. Mi amada ya no me responde y parece alejarse de mí para parir lejos de mi mirada. Hace casi dos meses que hemos cortado toda relación sexual. Ando errante por la calle como un loco, con mi faz, además de arañada, desquiciada. Me ciega una pasión insatisfecha. Yo la quiero pero ella no me desea. Quisiera ser tierno sin llegar a más, pero mis instintos son más fuertes que mis simples deseos. Mi ternura se desborda fácilmente en pasión incontenible. Una pasión que, al no encontrar un recipiente donde guardarla y transformarla en cariño, tiende a desparramarse salvajemente en los senos de cualquier mujer, en un cuerpo desconocido y caliente que quiera perderse por unas horas con el mío. Aunque me resisto a perderme con un ser diferente a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese lapso, sin ella, siento desfallecer, que mi vida no tiene el mismo precio, que todo se me pone insoportable, que nada ni nadie es capaz de devolverme la calma y el sosiego, y que pocas cosas tienen ya el mismo color. ¡Cuándo podremos levantar esas trincheras! ¡Cuándo lograremos comprendernos y amarnos como antes! Guardo recuerdos indescriptibles de su corazón que el velo del recelo pretende ocultarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin llegó el día glorioso en que mi imagen se reprodujo y mi vida se prolongó en otro ser, independientemente del nuestro. Ella ha nacido. Es la reproducción exacta de mi amada, con su carita angelical tan alejada de la mía, pero con la mirada llena y cariñosa que sustituye a la de mi amada. Paz es su nombre y la paz ha vuelto en nuestros corazones. Con ella seguiré caminando hasta el final de mis días. Con ella llegaré hasta mi origen, a través de los siglos. ¡Si lograra superar esta prueba y alguien me respondiera, aunque sólo sea para decirme que ha recibido mi mensaje…! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2778039710967701410?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2778039710967701410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/capitulo-iv-paz-es-su-nombre_29.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2778039710967701410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2778039710967701410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/capitulo-iv-paz-es-su-nombre_29.html' title='Capítulo IV. Paz es su nombre. (Recopilación)'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9kjoOSlcXI/AAAAAAAAH5w/MxSA-Jmiw1g/s72-c/Paz+es+su+nombre..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2023484482711807411</id><published>2010-04-28T09:14:00.002+02:00</published><updated>2010-04-28T09:23:16.642+02:00</updated><title type='text'>Ha llegado la Paz.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9fg_XqPBbI/AAAAAAAAH5Y/AWMn2xvkB38/s1600/Reci%C3%A9n+nacida..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465084052124927410" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9fg_XqPBbI/AAAAAAAAH5Y/AWMn2xvkB38/s400/Reci%C3%A9n+nacida..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al fin llegó el día glorioso en que mi imagen se reprodujo y mi vida se prolongó en otro ser, independientemente del nuestro. Ella ha nacido. Es la reproducción exacta de mi amada, con su carita angelical tan alejada de la mía, pero con la mirada llena y cariñosa que sustituye a la de mi amada. Paz es su nombre y la paz ha vuelto en nuestros corazones. Con ella seguiré caminando hasta el final de mis días. Con ella llegaré hasta mi origen, a través de los siglos. ¡Si lograra superar esta prueba y alguien me respondiera, aunque sólo sea para decirme que ha recibido mi mensaje…!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Mañana: Recopilación del Capítulo IV: Paz es su nombre)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2023484482711807411?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2023484482711807411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/ha-llegado-la-paz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2023484482711807411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2023484482711807411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/ha-llegado-la-paz.html' title='Ha llegado la Paz.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9fg_XqPBbI/AAAAAAAAH5Y/AWMn2xvkB38/s72-c/Reci%C3%A9n+nacida..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8709261016654921600</id><published>2010-04-27T09:35:00.002+02:00</published><updated>2010-04-27T09:36:29.727+02:00</updated><title type='text'>El velo del recelo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9aT4e-qByI/AAAAAAAAH5A/0DPpdFUavoo/s1600/Desesperado_eh17%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 236px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464717796458497826" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9aT4e-qByI/AAAAAAAAH5A/0DPpdFUavoo/s400/Desesperado_eh17%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Camino con los ojos desencajados. Mi amada ya no me responde y parece alejarse de mí para parir lejos de mi mirada. Hace casi dos meses que hemos cortado toda relación sexual. Ando errante por la calle como un loco, con mi faz, además de arañada, desquiciada. Me ciega una pasión insatisfecha. Yo la quiero pero ella no me desea. Quisiera ser tierno sin llegar a más, pero mis instintos son más fuertes que mis simples deseos. Mi ternura se desborda fácilmente en pasión incontenible. Una pasión que, al no encontrar un recipiente donde guardarla y transformarla en cariño, tiende a desparramarse salvajemente en los senos de cualquier mujer, en un cuerpo desconocido y caliente que quiera perderse por unas horas con el mío. Aunque me resisto a perderme con un ser diferente a mi amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese lapso, sin ella, siento desfallecer, que mi vida no tiene el mismo precio, que todo se me pone insoportable, que nada ni nadie es capaz de devolverme la calma y el sosiego, y que pocas cosas tienen ya el mismo color. ¡Cuándo podremos levantar esas trincheras! ¡Cuándo lograremos comprendernos y amarnos como antes! Guardo recuerdos indescriptibles de su corazón que el velo del recelo pretende ocultarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Paz ha nacido”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8709261016654921600?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8709261016654921600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-velo-del-recelo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8709261016654921600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8709261016654921600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-velo-del-recelo.html' title='El velo del recelo.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9aT4e-qByI/AAAAAAAAH5A/0DPpdFUavoo/s72-c/Desesperado_eh17%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-2211781509524702443</id><published>2010-04-23T08:57:00.002+02:00</published><updated>2010-04-23T09:00:37.163+02:00</updated><title type='text'>Soledad, disfrazada de palabras.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9FFLAzXYiI/AAAAAAAAH4Q/50yWEm3fxgA/s1600/soledad.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 231px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5463223878473441826" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9FFLAzXYiI/AAAAAAAAH4Q/50yWEm3fxgA/s400/soledad.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En la isla que me vio nacer, la misma que me enseñó a expresarme, hoy, me siento incomunicado. Ni comprendo realmente a los demás ni ellos me comprenden a mí. No sé lo que es peor. Antaño, en mis tiempos ya lejanos y olvidados de mi otra vida de profeta menor, creo haber vivido esta misma angustiosa situación: no servir ya de intermediario por dudar de Yahvé y de su mensaje. No creer ya en él, ni en mis hermanos, los hombres. Y quedarme estancado en la soledad que, poco a poco, me hunde. Me siento como una isla condenada a desaparecer, tragada por el mar, sin esperanzas de ser apercibida. Tal vez un día un náufrago la descubra. Pero será para morir poco después en ella, abandonado y olvidado de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soledad disfrazada de palabras: no me he enamorado yo de ti, sino que me han obligado a tomarte. Desde el fondo de mi alma, te odio sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: El velo del recelo) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-2211781509524702443?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/2211781509524702443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/soledad-disfrazada-de-palabras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2211781509524702443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/2211781509524702443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/soledad-disfrazada-de-palabras.html' title='Soledad, disfrazada de palabras.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S9FFLAzXYiI/AAAAAAAAH4Q/50yWEm3fxgA/s72-c/soledad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-8242404204304552149</id><published>2010-04-22T09:02:00.002+02:00</published><updated>2010-04-22T09:05:24.524+02:00</updated><title type='text'>Comunicarse.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8_05AAhHVI/AAAAAAAAH4A/1YlOtn9Ox-o/s1600/comunicarse.gif"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 236px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462854133115592018" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8_05AAhHVI/AAAAAAAAH4A/1YlOtn9Ox-o/s400/comunicarse.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Puedo comprender y hacerme comprender en dieciséis lenguas distintas. Pero la comunicación va más allá de las palabras. Está por encima del lenguaje oral y del escrito y puede prescindir de todo signo convencional. Comunicarse con la mirada, con un gesto, con una postura frente a la vida, resulta a veces más difícil que estar hablando durante horas con diferentes interlocutores. Porque hablar con alguien no es difícil. Lo difícil es comunicarse realmente con ese alguien, aunque hable la misma lengua o utilice las mismas palabras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Mañana: "Soledad, disfrazada de palabras)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-8242404204304552149?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/8242404204304552149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/comunicarse.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8242404204304552149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/8242404204304552149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/comunicarse.html' title='Comunicarse.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8_05AAhHVI/AAAAAAAAH4A/1YlOtn9Ox-o/s72-c/comunicarse.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3545749301020159429</id><published>2010-04-21T08:46:00.003+02:00</published><updated>2010-04-21T08:49:50.884+02:00</updated><title type='text'>Luchar contra el vacío.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S86f3lkYx4I/AAAAAAAAH3o/Cj-KDwsK5JY/s1600/la+indiferencia_thumb%5B5%5D%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 318px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462479175373342594" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S86f3lkYx4I/AAAAAAAAH3o/Cj-KDwsK5JY/s400/la+indiferencia_thumb%5B5%5D%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Otra vez el cansancio y el agotamiento, la frustración y esa impresión fría de luchar contra el vacío. ¿Será cierto que nunca llegaré a nada? ¿Y que, olvidada mi etapa de profeta menor que osara levantarse en contra del Altísimo, pase desapercibido por la vida? ¿Será éste mi castigo secretamente impuesto por Yahvé al que, un día, dejé de creer? Que moriré como he vivido, anónimamente, y que mi recuerdo se esfumará y el silencio absoluto recaerá sobre mi tumba. ¿Será verdad que el olvido, o peor aún, la indiferencia por lo que he pasado acabará por sepultarme para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fosa común de los recuerdos, se ha perdido ya el mío. Pero, ¿de quién estaré yo hablando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Comunicarse) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3545749301020159429?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3545749301020159429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/luchar-contra-el-vacio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3545749301020159429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3545749301020159429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/luchar-contra-el-vacio.html' title='Luchar contra el vacío.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S86f3lkYx4I/AAAAAAAAH3o/Cj-KDwsK5JY/s72-c/la+indiferencia_thumb%5B5%5D%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-3964198498704523345</id><published>2010-04-20T08:47:00.003+02:00</published><updated>2010-04-20T08:49:52.045+02:00</updated><title type='text'>Encerrado en mi torre de marfil.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S81OTQWr7YI/AAAAAAAAH3Y/iqkuTs7JOH0/s1600/Torre+de+marfil..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462108015784881538" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S81OTQWr7YI/AAAAAAAAH3Y/iqkuTs7JOH0/s400/Torre+de+marfil..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Toda nuestra vida es un viaje –he dejado caer, esperando que mi amada lo comprendiera–, desde que nacemos hasta que morimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿por qué sigues encerrado en tu torre de marfil? –ha insistido ella con cierta crítica que me ha sorprendido–. Por mucho que escribas, ¿quien te leerá? Y por mucho que grites en tu imaginario mundo, ¿quién te escuchará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que tenga razón. Mis mensajes se hundirán en el mar como lo hacen los navíos perdidos y heridos, sin rumbo ni cabotaje. Reconozco que éste es un acto suicida y desesperado. Pero me queda la esperanza, que es lo último que me devuelve la confianza en mí mismo. Una esperanza que, por otra parte, no me ha servido hasta el momento de gran consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te hagas el fuerte y abandona tu endiosamiento –me espetó, alcanzando lo más hondo de mi corazón–. Eres un animal salvaje acorralado al que mucho me temo que terminarán por domesticar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún no he conocido a nadie que intente hacerlo –le he respondido con cierta arrogancia, resistiendo y defendiendo mi orgullo herido–. Que lo hagan, si se atreven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, más sosegado, he recordado sus palabras y he intentado rebatirlas con mis argumentos. Pero, ¿qué hacer cuando uno pierde la fe en las palabras? Al pintor le quedan todavía los colores donde aferrarse. Las notas y sonidos, al músico. La materia, al escultor. Pero ¿qué le queda a uno cuando ha dejado de creer en el lenguaje en el que habitualmente se comunica con los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente ella tenga razón y esto no sirva de nada. Pero, aunque sea por inercia, seguiré escribiendo. Sé que mis gritos se perderán en el océano. Y que gesticularé como un payaso, ante un público ausente. No importa. Mi acto es un testimonio. Lo sé yo y me basta. No puedo dejar de decir lo que ahora siento, incluso si nadie me escucha. Lo malo es que a veces me creo lo que presiento y no distingo, como antes, qué es la verdad, a quién va dirigida y el grado de credibilidad que mis palabras –transportadoras de esa verdad– puedan ofrecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Luchar contra el vacío) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-3964198498704523345?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/3964198498704523345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/encerrado-en-mi-torre-de-marfil.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3964198498704523345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/3964198498704523345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/encerrado-en-mi-torre-de-marfil.html' title='Encerrado en mi torre de marfil.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S81OTQWr7YI/AAAAAAAAH3Y/iqkuTs7JOH0/s72-c/Torre+de+marfil..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7120781432317317771</id><published>2010-04-19T08:27:00.003+02:00</published><updated>2010-04-19T08:30:55.580+02:00</updated><title type='text'>Mirar hacia atrás.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8v4ThaAKQI/AAAAAAAAH3I/uD-NoVs8Di4/s1600/corazon-a-la-deriva%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 296px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5461731987385493762" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8v4ThaAKQI/AAAAAAAAH3I/uD-NoVs8Di4/s400/corazon-a-la-deriva%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Si me tuvieras más confianza –me ha repetido mi amada–, no recurrirías a tu cuaderno para desahogarte y contarle tus secretos. Al fin y al cabo, ¿con quién te comunicas cuando escribes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conmigo mismo –le he contestado sin dudarlo–, que no es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pareces disfrutar en silencio, mientras te atormentas sobre tu pasado ¿Por qué no quemas las velas como yo hice con las mías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que ella no ha comprendido lo que hago y presiento que nunca vaya a comprenderlo. No porque no sea capaz, sino porque tiene los ojos cerrados a mi pasado y prefiere pensar en mi presente. Pero yo no puedo quemar las únicas velas que me quedan de mi viaje, aunque sean trizas inservibles. Entre otras cosas, porque pienso volver con lo que queda de ellas a mi pasado y conocerlo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hasta cuándo? –ha añadido, mientras se palpaba su enorme vientre, como si quisiera comunicarse con nuestra hija– ¿Hasta cuándo piensas seguir viajando solo por tu mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, pienso que es una especie de envidia que siente por lo que sus ojos no pueden captar, salido en silencio de mi escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: Encerrado en mi torre de marfil) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7120781432317317771?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7120781432317317771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/mirar-hacia-atras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7120781432317317771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7120781432317317771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/mirar-hacia-atras.html' title='Mirar hacia atrás.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8v4ThaAKQI/AAAAAAAAH3I/uD-NoVs8Di4/s72-c/corazon-a-la-deriva%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7370386485517447930</id><published>2010-04-16T09:27:00.003+02:00</published><updated>2010-04-16T09:30:35.877+02:00</updated><title type='text'>Paz es su nombre.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8gRxUg9CfI/AAAAAAAAHxo/nXChdQk4lsk/s1600/Mujer+embarazada+2.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 183px; DISPLAY: block; HEIGHT: 299px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460634087204915698" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8gRxUg9CfI/AAAAAAAAHxo/nXChdQk4lsk/s400/Mujer+embarazada+2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nacerá entre dolores de parto, a galope entre guerras, tras haber sido concebida en una noche de amor y de miedo. Hoy hemos sabido que será hembra y ya elegimos su nombre. Se llamará Paz y será como un símbolo levantado frente a quienes pretenden enriquecerse a costa de la guerra. Ella no sabe lo que le espera. Ignora que el mundo entero la desea desde hace más de treinta siglos. Que mientras viva tranquilamente en un país, en otros se la aplastarán sin piedad. Que nosotros la esperamos desde que sabemos que existe y que, en el noveno mes, será expulsada del seno de mi amada. Será mi nombre preferido después del de Libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Próximamente: Mirar hacia atrás) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7370386485517447930?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7370386485517447930/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/paz-es-su-nombre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7370386485517447930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7370386485517447930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/paz-es-su-nombre.html' title='Paz es su nombre.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8gRxUg9CfI/AAAAAAAAHxo/nXChdQk4lsk/s72-c/Mujer+embarazada+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1889298167220401364</id><published>2010-04-15T09:05:00.003+02:00</published><updated>2010-04-15T12:22:09.077+02:00</updated><title type='text'>En busca del tiempo perdido.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8a65J2ZsYI/AAAAAAAAHxA/VH1hWI79mT4/s1600/libertad.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460257089292710274" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8a65J2ZsYI/AAAAAAAAHxA/VH1hWI79mT4/s400/libertad.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mayores que, con los años, el tiempo se convierte en lo más importante de esta vida. Los minutos, las horas del día, las noches y los meses del año que hemos estado despilfarrando se tornan irrecuperables. La vida se hace cara y la muerte, que ha ido tomando cuerpo ante nosotros y tiene ya rostro humano, puede salirnos, de repente, tras cualquier esquina y llevarnos con ella de un zarpazo. Aunque también puede hacerlo a un joven o a un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores van en busca del tiempo perdido. Por desgraciada, lo más que consiguen son cuatro connotaciones literarias a lo Proust. De esta manera se reinventa el pasado. Reminiscencias, sentimientos de algo vivido y saboreado de antemano pero que no volverá nunca más. Son como pescadores de una época pasada e inventores de algo que murió sin remisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada de cuanto ha pasado volverá –me advierten y aseguran quienes han vivido su pasado– y sólo quien no tiene el coraje de enfrentarse con un presente, o imaginación para adivinar un futuro, se refugia en el pasado de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sea así, pero, aún sabiendo que la historia nunca se repite, ¡resulta tan tentador bañarse y sumergirse en sus aguas! Por eso siento la tentación y el placer de volver a hundirme en ellas, pensando que sigo siendo el mismo y que quizás sean ellas las que pasan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: “Paz es su nombre”) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1889298167220401364?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1889298167220401364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/en-busca-del-tiempo-perdido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1889298167220401364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1889298167220401364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/en-busca-del-tiempo-perdido.html' title='En busca del tiempo perdido.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8a65J2ZsYI/AAAAAAAAHxA/VH1hWI79mT4/s72-c/libertad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-7722203444725900704</id><published>2010-04-14T08:34:00.003+02:00</published><updated>2010-04-14T08:38:31.680+02:00</updated><title type='text'>Siglos o minutos de espera.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8ViKN0E1CI/AAAAAAAAHww/IMxKIS85Qtk/s1600/Mujer+embarazada+3.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 314px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459878050902889506" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8ViKN0E1CI/AAAAAAAAHww/IMxKIS85Qtk/s400/Mujer+embarazada+3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el vientre de mi amada, crece un ser que hemos creado a golpes de amor, miedo y placer. Hoy hemos oído el latido de su diminuto corazón. Tiene ya rostro humano y se mueve instintivamente, pero ignora lo que le espera en el exterior. Sus pies dan ya los primeros pataleos de protesta. Cuatro meses de identidad navegando en su seno y aún no tiene nombre. Sólo un cordón umbilical que le liga a su madre a la que yo amo en noches de silencio y miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio alrededor de él es cada vez más reducido y cada semana que pasa se siente más dueño de su mundo. Se duerme cuando nota calma y se despierta al cabo de minutos o de siglos. Para este diminuto ser, ambas unidades de tiempo tienen el mismo valor, como para mí cuando estuve en el vientre cetáceo que me transportó a este mundo. Lo mismo pasaron veintiséis minutos que veintiséis siglos. Se sobresalta ante ruidos agudos y quien sabe si escucha las palabras tiernas o salvajes que pronuncio al oído de mi amada. A veces es tan impetuoso que pienso que no quiere o no puede soportar por más tiempo la oscuridad. ¿Estará deseando conocer lo que sucede en el exterior? A veces me pregunto si tenemos realmente derecho a condenarlo a vivir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: En busca del tiempo perdido) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-7722203444725900704?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/7722203444725900704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/siglos-o-minutos-de-espera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7722203444725900704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/7722203444725900704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/siglos-o-minutos-de-espera.html' title='Siglos o minutos de espera.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8ViKN0E1CI/AAAAAAAAHww/IMxKIS85Qtk/s72-c/Mujer+embarazada+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1247621022257570540</id><published>2010-04-13T08:59:00.003+02:00</published><updated>2010-04-13T09:01:48.221+02:00</updated><title type='text'>El vientre de mi amada.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8QWgNXMamI/AAAAAAAAHwQ/LKWy0d3Ry5I/s1600/Mujer+embarazada-1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 281px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459513390878452322" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8QWgNXMamI/AAAAAAAAHwQ/LKWy0d3Ry5I/s400/Mujer+embarazada-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, un ser diminuto sigue creciendo en el vientre de mi amada, cuyas curvas de la geografía de su cuerpo son, cada día que pasa, más prominentes. Crecieron sus pechos diminutos y toda ella es más bonita, al contrario de mi rostro, cada vez más feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de unos meses, el ser que nada en las aguas del misterio saldrá de su vientre para dar su primer grito de protesta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Mañana: siglos o minutos de espera)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1247621022257570540?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1247621022257570540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-vientre-de-mi-amada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1247621022257570540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1247621022257570540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-vientre-de-mi-amada.html' title='El vientre de mi amada.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8QWgNXMamI/AAAAAAAAHwQ/LKWy0d3Ry5I/s72-c/Mujer+embarazada-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4243830253301100449</id><published>2010-04-12T08:16:00.003+02:00</published><updated>2010-04-12T08:19:20.809+02:00</updated><title type='text'>Páginas en blanco.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8K7FCGQPhI/AAAAAAAAHvg/3S7b4Au0zuw/s1600/Cuaderno+m%C3%A1s+peque%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5459131393463303698" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8K7FCGQPhI/AAAAAAAAHvg/3S7b4Au0zuw/s400/Cuaderno+m%C3%A1s+peque%C3%B1o.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me da cada vez más temor asomarme a este cuaderno. Nadie sabe lo que pienso pero lo que escribo, escrito está y, de caer en manos de críticos o grafólogos, puede ser interpretado de mil y una maneras. Me da miedo asomarme en su interior y he dejado pasar varios días antes de escribir otra hoja. ¡Resulta a veces tan difícil coger el pensamiento al vuelo y plasmarlo al desnudo en una página en blanco! Temo dejarme embaucar o encarcelar por mi escritura o no encontrar lo que tan ansiosamente busco. Me da miedo comprometerme con la letra. Prefiero dejar mis pensamientos sueltos. Volar sin el riesgo de ser observado y seguido por cazadores furtivos, censores e inquisidores que enseguida te convierten en su víctima preferida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He llegado a la conclusión de que, en este mundo, en donde todo está manipulado, no hay cabida para el ingenuo que se dedica a escribir lo que piensa. Sé que, en el mercado de la palabra escrita, los tópicos y las repeticiones no valen nada. Hay que inventar y ser original. Sé que toda palabra tiene su precio, económico o moral. Y me da pánico dejarme llevar por esos valores convencionales, entrar en el juego de la gramática y el estilo, olvidarme que, detrás de ellas, hay un desesperado mensaje de náufrago. Temo perderme entre tanta floritura. Y encontrarme, al final de esta historia, conque ya no tengo nada que decir porque, por el camino, se me ha olvidado o alguien me ha arrebatado el mensaje. Por eso tengo, a veces, ganas de pararme en seco, dejando el resto de páginas en blanco. Y confieso que más de una vez estuve a punto de sucumbir a la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: El vientre de mi amada)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4243830253301100449?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4243830253301100449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/paginas-en-blanco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4243830253301100449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4243830253301100449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/paginas-en-blanco.html' title='Páginas en blanco.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S8K7FCGQPhI/AAAAAAAAHvg/3S7b4Au0zuw/s72-c/Cuaderno+m%C3%A1s+peque%C3%B1o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-1320068907831175121</id><published>2010-04-09T08:14:00.002+02:00</published><updated>2010-04-09T08:17:28.468+02:00</updated><title type='text'>El caballo desbocado del progreso.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S77F-slqZrI/AAAAAAAAHsI/jj_nptuvzSU/s1600/el+caballo+desbocado+del+progreso..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 310px; DISPLAY: block; HEIGHT: 233px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5458017479331309234" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S77F-slqZrI/AAAAAAAAHsI/jj_nptuvzSU/s400/el+caballo+desbocado+del+progreso..jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La prensa anuncia que los restos de un cohete propulsor de una nave espacial caerán desintegrados en la Tierra dentro de tres días, dos horas y veinticinco minutos. Hay quienes recomiendan que miremos ese día hacia arriba, no sea que caigan sobre nosotros. ¿No será otro truco para que dejemos de fijarnos, aunque sea por poco tiempo, en lo que sucede a nuestro alrededor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios periodísticos, que hacen el juego a los poderosos, pretenden hacernos creer que la gente está, en cierta forma, más inmunizada contra el anuncio de la amenaza nuclear que contra la caída de un cohete propulsor. De la misma forma, un accidente cualquiera de aviación o ferroviario, un crimen pasional o un acontecimiento deportivo, ocupan más páginas en la prensa escrita, más espacio en las ondas herzianas y más tiempo en la pantalla televisiva que el paro galopante o la inflación. La vida es cada vez más cara y de peor calidad. Hay una superabundancia de brazos caídos y aumentan las posibilidades de enfrentamientos abiertos y de guerras declaradas. Pero eso es otra cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, algunos militares, científicos y políticos piensan que hay demasiada gente sobre este planeta y que, al desbocarse el caballo del progreso o al azotar la amenaza del paro, hay que pararlo de alguna manera antes de que se arrepientan de haberlo dejado correr desbridado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Próximamente: Páginas en blanco"&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-1320068907831175121?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/1320068907831175121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-caballo-desbocado-del-progreso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1320068907831175121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/1320068907831175121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/el-caballo-desbocado-del-progreso.html' title='El caballo desbocado del progreso.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S77F-slqZrI/AAAAAAAAHsI/jj_nptuvzSU/s72-c/el+caballo+desbocado+del+progreso..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-4837501828316677159</id><published>2010-04-08T07:39:00.002+02:00</published><updated>2010-04-08T07:43:05.868+02:00</updated><title type='text'>Escalofrío.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S71smszPoYI/AAAAAAAAHqw/BpGRQmnayks/s1600/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 275px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457637735559831938" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S71smszPoYI/AAAAAAAAHqw/BpGRQmnayks/s400/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche, he apretado a mi amada, desnuda entre mis brazos; ella me ha besado y nos hemos perdido el uno en el otro. De esta manera, reconocemos por nuestro tacto nuestras individuales existencias, penetrando en esta dimensión en donde no existe ni el tiempo ni el espacio. Pero, en esta ocasión, y pese a un tiempo primaveral, un escalofrío ha sacudido mis miembros. ¡Pensar que estas bombas podrían destruir no una sino noventinueve veces este planeta que aún resulta tan hermoso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve meses tardará nuestro hijo en nacer, si es que el mundo en el que debe vivir existe todavía. Nueve meses al margen de todas las miserias. Si supiera lo que le espera puede que hasta nos reprochara que le hayamos dado la vida. En todo caso, esperamos que sus primeras palabras pronunciadas sean “Tierra y libertad” y que comience a caminar y a comprender quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. Muy pronto, si quiere prevalecer, tendrá que distinguir entre la verdad y la mentira de este mundo podrido. Y esperamos que tenga suficientes agallas para enfrentarse, sin más armas que la razón, a todo lo que suponga o signifique el poder ciego de las armas, la sombra, la sospecha, las trincheras, el enemigo, las fronteras, la patria, la guerra, las cruzadas... Ojalá tenga él la misma libertad que nosotros para elegir lo que mejor le convenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se está con o en contra de estos principios. Ya no se puede vivir a lo Crusoe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana: El caballo desbocado del progreso)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1471106130163305085-4837501828316677159?l=elmetecobenazibi.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/feeds/4837501828316677159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/escalofrio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4837501828316677159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1471106130163305085/posts/default/4837501828316677159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elmetecobenazibi.blogspot.com/2010/04/escalofrio.html' title='Escalofrío.'/><author><name>Santiago Miró</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04394348275611784776</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S71smszPoYI/AAAAAAAAHqw/BpGRQmnayks/s72-c/Explosi%C3%B3n+nuclear.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1471106130163305085.post-329668787813466912</id><published>2010-04-07T11:54:00.003+02:00</published><updated>2010-04-07T11:56:14.844+02:00</updated><title type='text'>Una amenaza constante.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S7xWbhe-igI/AAAAAAAAHqg/_lFXhwLJZJs/s1600/Guerra+mundial.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 375px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5457331879310952962" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_79E0EmitYck/S7xWbhe-igI/AAAAAAAAHqg/_lFXhwLJZJs/s400/Guerra+mundial.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A los literatos que logran distraer la atención de esta gran y única verdad trascendental, se les recompensa con una dote heredada por el descubridor de la dinamita. Ironías del destino. Y a los ciudadanos que denuncian la situación se les mira de reojo, tachándoles de jeremíacos. Desgraciadamente, todas las profecías de Jeremías se han ido cumpliendo al pie de la letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entretanto, prevalece la lucha por el petróleo. Y las divergencias entre los países más ricos se fundamentan en el destino y dominio de los pozos petrolíferos. Los jefes de Gobierno pretenden abogar, con bellas palabras de esperanza, por una negociación. Pero los hechos desmienten sus intenciones. No faltan quienes buscan ante todo las soluciones diplomáticas, pero no descartan ninguna acción, incluida la militar. Los políticos no quieren hablar del pasado ni buscar otras soluciones que, según ellos, no existen. Pero haberlas, haylas. Y me pregunto por qué la solución, no perfecta pero justa, de eliminar en cinco años todas las armas de destrucción masiva, incluidas las de los países más poderosos, se ha considerado tanto tiempo como imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas escaramuzas contradictorias, todo está supeditado a la lucha de intereses de las grandes potencias que sellan con sus armas cualquier divergencia y aumentan el pánico y el horror que constantemente nos amenaza Yo mismo, desde mi pequeñez e insignificancia, me siento paralizado por el miedo. Un miedo que me espanta y me induce hoy a hacer el amor con mi amada, sabiendo que la puedo fecundar. Un miedo que nos une en nuestra ceguera y pequeñez. ¡Contamos tan poco, por no decir, nada, en este mundo que se tambalea como un borracho
