martes, 13 de abril de 2010

El vientre de mi amada.


Entretanto, un ser diminuto sigue creciendo en el vientre de mi amada, cuyas curvas de la geografía de su cuerpo son, cada día que pasa, más prominentes. Crecieron sus pechos diminutos y toda ella es más bonita, al contrario de mi rostro, cada vez más feo.

Dentro de unos meses, el ser que nada en las aguas del misterio saldrá de su vientre para dar su primer grito de protesta.
(Mañana: siglos o minutos de espera)

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