miércoles, 21 de abril de 2010

Luchar contra el vacío.


Otra vez el cansancio y el agotamiento, la frustración y esa impresión fría de luchar contra el vacío. ¿Será cierto que nunca llegaré a nada? ¿Y que, olvidada mi etapa de profeta menor que osara levantarse en contra del Altísimo, pase desapercibido por la vida? ¿Será éste mi castigo secretamente impuesto por Yahvé al que, un día, dejé de creer? Que moriré como he vivido, anónimamente, y que mi recuerdo se esfumará y el silencio absoluto recaerá sobre mi tumba. ¿Será verdad que el olvido, o peor aún, la indiferencia por lo que he pasado acabará por sepultarme para siempre?

En la fosa común de los recuerdos, se ha perdido ya el mío. Pero, ¿de quién estaré yo hablando?

(Mañana: Comunicarse)

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