viernes, 16 de abril de 2010

Paz es su nombre.


Nacerá entre dolores de parto, a galope entre guerras, tras haber sido concebida en una noche de amor y de miedo. Hoy hemos sabido que será hembra y ya elegimos su nombre. Se llamará Paz y será como un símbolo levantado frente a quienes pretenden enriquecerse a costa de la guerra. Ella no sabe lo que le espera. Ignora que el mundo entero la desea desde hace más de treinta siglos. Que mientras viva tranquilamente en un país, en otros se la aplastarán sin piedad. Que nosotros la esperamos desde que sabemos que existe y que, en el noveno mes, será expulsada del seno de mi amada. Será mi nombre preferido después del de Libertad.

(Próximamente: Mirar hacia atrás)

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