viernes, 25 de junio de 2010

Fórmulas misteriosas.


Me explicaron también, por medio de dibujos, que habían partido del principio según el cual “el defecto de masa M resulta ser el duplo de la masa de la energía potencial electrostática”. También eso me lo aprendí sin comprenderlo. Luego, me olvidé de ello hasta que la otra noche me llegó sin esfuerzo alguno a mi memoria, a pesar del tiempo transcurrido. Algo que tampoco he conseguido comprender.

Era inútil que siguieran explicándome esas cosas. Cada vez utilizaban más palabras de desconocido significado para mí. Pero, para no decepcionarme, me escribieron unas fórmulas. Eran, según me explicaron, del “equilibrio dinámico planetario, y servían para expresar la fuerza gravitatoria que ejerce el centro electro-gravitatorio sobre el cuerpo cargado”. Recuerdo esas fórmulas a la perfección. Las veo claramente escritas en mi memoria y no me costaría nada escribirlas en estas hojas.

Pienso que enseñarlas avalaría parte de lo que cuento. Pero, tras el fracaso con mi amada que no pudo o no quiso comprender lo ocurrido, prefiero seguir guardando mi secreto. Quién sabe si, una vez en manos de los científicos, vayan a servir para potenciar las guerras y los peligros existentes, como ya le pasara a Albert Einstein con la teoría de la relatividad del tiempo y del espacio, aprovechada por los norteamericanos para crear la bomba atómica. Ya no puedo fiarme de nadie. No: definitivamente, me las llevaré conmigo al otro mundo.

(Próximamente: “El androide de corazón frío”)

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